La angustia de una mamá a quien le quitaron los cuidados sobre su hijo

La angustia de una mamá a quien le quitaron los cuidados sobre su hijo

Abuelos del menor están a su cargo. Madre dice que es una injusticia y pide que se lo devuelvan.

ICBF Antioquia

El Icbf explicó que en materia de cuidados y custodia debe primar el interés del menor de edad

Foto:

Guillermo Ossa / EL TIEMPO

Por: Heidi Tamayo Ortiz
08 de mayo 2019 , 09:42 a.m.

Cuando Sofía* se separó de su esposo, en 2015, volvió a Medellín desde otro municipio de Antioquia con su hijo de 6 años, sin dinero y dolida por el maltrato sicológico y verbal al que, dice, fue sometida en los últimos años de la relación, sumado a una infidelidad. Cuenta que su exesposo es de una adinerada familia, por lo cual acudió a una comisaría de Familia para que aportara en la manutención del niño.

Los primeros años de la separación, cuenta Sofía, su expareja no demostró interés por ver a su hijo y le enviaba 500.000 pesos mensuales para ayudar en su sostenimiento.

“Un día fui al ICBF a demandarlo porque me estaba dando una cuota muy baja. Pero allá me dijeron que yo ya tenía una demanda de él, la cual nunca me notificaron. Él decía que no podía tener al niño, entonces, que le dieran la custodia a la abuela. Allá conté un montón de cosas, incluida la drogadicción de mi exesposo y finalmente el caso no continuó”, recuerda.

En ese tiempo los abuelos paternos del niño le ofrecieron enviarle algo más de dinero, oferta que ella aceptó. Adicionalmente, la abuela, quien también vive en Medellín, cuidaba en ocasiones al nieto y empezó a pagarle un colegio privado. Sofía, por su lado, empezó a trabajar y a tratar de salir adelante.

“He tenido muchos problemas con el colegio porque como ella paga a mí me relegan de los procesos del niño, yo he estado allá mucho para decir que yo soy la mamá, pero no puedo ir a una reunión, no me avisan nada, solo los llaman a ellos”, comenta.

La situación se puso más compleja, dice Sofía, cuando tuvo que viajar al exterior para visitar a su hijo mayor, de otra relación, quien sufrió un accidente. Estuvo al menos cuatro meses en ese país, tiempo durante el cual el pequeño, entonces de 8 años, se quedó con la familia paterna, que lo llevó a consultas sicológicas y pediátricas para que evaluaran el mal estado físico y emocional en el que supuestamente estaba el niño. También durante este tiempo, el sicólogo habría citado a la madre, pero ella no se presentó, pues asegura que nunca le notificaron de dichas citaciones.

He tenido muchos problemas con el colegio porque como ella paga a mí me relegan de los procesos del niño, yo he estado allá mucho para decir que yo soy la mamá

En un documento firmado por el profesional consta que la familia paterna afirmó que recibieron llamadas del colegio del niño para manifestarles que el estudiante llegaba con la ropa sucia, sin la higiene adecuada y, muchas veces, sin haber recibido alimentos.

Tras su llegada de Panamá, la exsuegra le pidió dejar al niño un mes más con ella hasta que terminara el año escolar, relata la mujer. Ella accedió y veía a su hijo los fines de semana.

Todo empeoró cuando el niño se fue a pasar fin de año en 2018 con la familia paterna, pero no se lo devolvieron en enero. Ella volvió a verlo el 14 de febrero de 2019, en una audiencia de conciliación en el ICBF, la cual firmó aconsejada por su abogada, un error que, asegura, cometió.

En el documento quedó establecido que aunque la custodia queda en cabeza de ambos padres, los cuidados personales del niño estarán a cargo del padre, en la casa de los abuelos.

Así las cosas, la madre puede pasar con el niño un fin de semana cada 15 días, desde la 1 p. m. del sábado hasta las 6 p. m. del domingo o lunes si es festivo. En los distintos periodos de vacaciones del año, el niño pasará la mitad del tiempo con la madre y la mitad con el padre. Asimismo, ella podrá pedir con anticipación una visita entre semana y puede llamarlo cualquier día, de 6 a 8:30 p. m.

“Yo siento que no puedo ver lo suficiente a mi hijo. En semana es prácticamente imposible, solo puedo verlo en el colegio. Yo soy una buena madre, no entiendo por qué me quitaron los cuidados de mi hijo. Tengo muchas pruebas documentadas que en el ICBF no han tenido en cuenta. Además, con los abuelos él tiene lujos que yo no le puedo dar y con eso lo están poniendo en mi contra”, dice.

Sobre este relato, una trabajadora social de una de las comisarías del Valle de Aburrá, quien pidió guardar su identidad, manifiesta que es raro que a una madre le quiten los cuidados personales del hijo.

La profesional afirma que esto sucede porque se confirman problemas graves como un trastorno mental de la madre, desnutrición del menor de edad, abandono, negligencia o drogadicción. Para Sofía, ella no tiene ninguno de estos impedimentos.

Yo soy una buena madre, no entiendo por qué me quitaron los cuidados de mi hijo

La mujer tiene temor porque cree que la abuela paterna quiere quedarse con la custodia del niño y que las instituciones se están basando principalmente en parámetros económicos, si bien, sobre darle la custodia al padre no hay aún una determinación.

Fuentes del ICBF indicaron que cuando no existe mutuo acuerdo entre los padres, la custodia la define un juez de Familia, siempre teniendo en cuenta el interés superior del menor.

Para la trabajadora social, es típico que cuando median la economía o el poder de una familia, los fallos se resuelvan a favor de una de las partes sin mayores investigaciones para determinar cuál es el bien superior del niño.

“En el caso de ella hay temas irregulares, como los conceptos de la sicóloga, la defensora de familia, el ICBF. Tengo experiencia de 18 años en juzgados y comisarías y siento que le están vulnerando los derechos al niño, que necesita la figura de la mamá, pero se la están desdibujando”, sostiene la experta.

Justamente, lograr que el hijo esté en contra de uno de los padres es un arma que usan con frecuencia los adultos tras las separaciones o divorcios, lo cual perjudica solo a los menores.

Sofía dice que no está dispuesta a dejar de luchar por su hijo. Quiere tener de nuevo los cuidados a su cargo, sin pretender que el padre pierda la custodia ni que la familia paterna pierda la posibilidad de estar con él.

Cuenta que ha aprendido a ser más fuerte y que ha conocido otras madres en Medellín y el Valle de Aburrá que están pasando por situaciones similares en las instituciones que deben velar por el bien de los niños por encima del de los adultos.

*Nombre cambiado para proteger la identidad del niño

HEIDI TAMAYO ORTIZ
Redactora de EL TIEMPO
Medellín

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