Usquiano: el narrador oral de la música tropical en Medellín

Usquiano: el narrador oral de la música tropical en Medellín

La vida del señor de las historias siempre ha estado dedicada a la difusión de la música bailable.

Usquiano

Usquiano produce los programas radiales Viejotequiando y Medellín Musical, en el sistema de radio cultural de la Universidad de Antioquia.

Foto:

Guillermo Ossa

Por: Melissa Orozco Duque
09 de junio 2019 , 06:00 a.m.

"Ustedes no saben, no se les pasa por la mente ¡cuánto los quiero, carajo!”, es su frase insignia, pronunciada en el programa La Viejoteca de Telemedellín. Quien ha tenido la oportunidad de conocerlo, no tardará en darse cuenta de que su conocimiento sobre música bailable es inagotable, así como su deseo por mostrar la maestría de los intérpretes locales a los habitantes de Medellín.

De hecho, sus saberes lo hicieron merecedor de una Orden al Mérito Don Juan del Corral, en grado plata, otorgada por el Concejo de Medellín el 25 de abril de este año. En ocasiones, le dicen el señor de las historias, la enciclopedia de la música tropical o, simplemente, Usquiano.

Ha hecho las veces de locutor, presentador de televisión, promotor, amigo, esposo y padre. Aunque Hernán Darío Usquiano esté sumergido en un mar de facetas y roles, la música tropical es el agua que lo hace navegar por la vida. Desde que tiene memoria, su padre le pedía que interpretara para las visitas la canción Los gotereros, de José Muñoz.

En un 24 de diciembre le regalaron una guitarra y un acordeón pero no aprendió a tocarlos. Entre todos sus juguetes, prefería un radio RCA Victor que le pertenecía a su mamá. “Yo repetía todo lo que decían los locutores anunciando música tropical en la época, mi tarea casi en las tardes era sentarme al pie del radio y hacerle eco a lo que los locutores decían”, afirma Usquiano.

Cuando cursaba los últimos años del bachillerato, él ya tenía el camino trazado. Cada que tomaba el bus para ir a su casa, en Aranjuez, comuna 4 de Medellín, pasaba por la sede de RCN Radio, le decía a sus compañeros que esa sería su segunda casa y así fue.

Antes de cumplir su mayoría de edad, un trabajador de la emisora de baladas Radio Éxito lo invitó a un programa, Usquiano se sentó detrás de la cabina para observar las maniobras del operador de sonido. Fue contratado en la empresa pero su pasión seguían siendo los ritmos tropicales, se escapaba de la emisora para escuchar los magazines de Radio Claridad, en donde se emitían piezas de música bailable.

Trato de colaborarles a los artistas en repertorio, pero ellos enriquecen mi vida con algo muy grande que es la amistad. Todo es por la difusión, porque mano lava mano y ambas se lavan la cara

Usquiano ponía discos de baladas, abría el micrófono para los locutores y poco a poco aprendía la importancia de su oficio casi extinto, la fuerza callada de la radio como lo llamarían locutores de la vieja escuela. Daba su primer paso para consolidar una voz en la radio.

Después de apreciar la música romántica, Usquiano dejó Radio Éxito para adentrarse en Ondas de la Montaña como locutor. Para él, no solo era importante que se transmitieran las canciones de los intérpretes, también, era necesario mostrarlos y contar sus historias, sus orígenes. Sin embargo, su experiencia en las emisoras no calmaba la sed de conocimiento sobre los ritmos tropicales, por lo que comenzó a trabajar como promotor musical de Codiscos en 1983, cuando tenía 26 años.

“Un promotor musical era el vehículo entre la casa disquera y los medios de comunicación, la primera generaba las noticias, nosotros las regábamos en los lugares específicos donde gustara el género, éramos como los jefes de prensa pero ejercíamos nuestra labor de una manera empírica”, dice.

Él llevaba los discos de larga duración a los periódicos, programas de radio e incipientes contenidos televisivos para la época, les mostraba a los periodistas cuál sería la pieza musical más sonada del long play. Era como si jugara a las apuestas cuando señalaba las canciones más pegajosas y exitosas, a veces, los promotores se equivocaban con sus predicciones; quienes lograban su cometido, obtenían su gran mención de honor al finalizar el año: el lanzamiento del disco variado con piezas elegidas por ellos y el resultado de sus ventas.

Nos citábamos Jairo y Álvaro en un barrio de El Poblado los viernes y nos íbamos para el Oriente como un locutor cualquiera y salíamos

La mención de honor más importante para Usquiano no eran los long play variados más vendidos del sello discográfico, sino la amistad que forjaba con los artistas, especialmente con Jairo Paternina, la voz inmortal del Combo de las Estrellas, quien fue uno de sus mejores amigos, incluso, menciona a Hernán en la canción Homenaje a la Billos.

“Fue atrevido, él violó esa línea tan delgada que hay entre el promotor y el amigo, rompió el celofán entre el amigo y el hermano, Jairo para mí fue mi hermano de otra sangre”, cuenta y recuerda que Paternina solía esculcar las ollas de su casa para encontrar comida.

En 1990, Usquiano trabajó en Discos Victoria. Tras un paso fugaz por la empresa, un año después, se adentró en uno de los sellos discográficos más importantes del país y de la música tropical, Discos Fuentes. Trabajó allí por 10 años y produjo a importantes agrupaciones como Fruko, The Latin Brothers, el Tropicombo, Los Corraleros del Majagual, entre otras.

Para principios del 2000, Hernán dejó Discos Fuentes y pasó por una sequía laboral, montó su propia oficina de promoción de artistas. Notaba que al llevar las orquestas a medios de comunicación, los espacios para que estas interpretaran sus canciones eran mínimos. Vio la necesidad de un contenido únicamente enfocado en la música tropical y, en 2012, envió una carta a Telemedellín para proponer un programa para bailar, ambientado con las múltiples historias que recolectaba con sus amigos y con la interpretación de agrupaciones emergentes.

Yo repetía todo lo que decían los locutores anunciando música tropical en la época, mi tarea casi en las tardes era sentarme al pie del radio y hacerle eco a lo que los locutores decían

La sobriedad, la familia y la amistad han sido los pilares que sostienen su vida. La conexión entre él y los artistas trasciende lo económico y lo contractual, los grupos no cobran sus presentaciones cuando participan en La Viejoteca.

Hernán ordena el repertorio de canciones para el programa y prepara sus historias, nacidas de la complicidad. En cada narración, siempre se preocupa por dar todos los créditos que incluyen la escritura de las obras y la interpretación.  “Trato de colaborarles a los artistas en repertorio, pero ellos enriquecen mi vida con algo muy grande que es la amistad. Todo es por la difusión, porque mano lava mano y ambas se lavan la cara”, afirma. 

Consolidó una hermandad con Rafael Orozco, Alfredo Gutiérrez, Juan Carlos Coronel, Pastor López, Fruko, Luis Felipe González y Álvaro Velázquez, el compositor de El preso, a quien Hernán define como un confidente.

“Nos citábamos Jairo y Álvaro en un barrio de El Poblado los viernes y nos íbamos para el Oriente como un locutor cualquiera y salíamos. Desafortunadamente, como dice un tango, ya ninguno de ellos escucha mi llamado, hay amigos muy queridos pero como ellos, ninguno. Álvaro me llamaba todos los días temprano, me contaba las ideas de sus canciones”, dice Usquiano.

Usquiano

Cuando Hernán trabajó en Radio Éxito, tuvo la oportunidad de entrevistar a la cantante española Paloma San Basilio.

Foto:

Cortesía Familia Usquiano

Gustavo 'El Loco Quintero' y Rodolfo Aicardi también fueron cercanos a Usquiano. El primero solía darle detalles por su labor en la música. El segundo estuvo en La Viejoteca y dio uno de sus últimos conciertos. Para recordar a sus amigos, Usquiano estudia y analiza sus canciones, cada instrumento de las piezas, sus arreglos y la entonación.

“Él no estudió música pero sabe cuánto una agrupación está descuadrada, siempre escucha música bailable, hasta le pregunto si no se cansa de hacerlo”, dice Emperatriz Velásquez, su esposa. El hijo de Usquiano, Luis Hernán, es homenajeado en canciones como Bríndame una copa con amor y Destino, es nombrado como Luis, el emperador o el paisa del futuro.

Hoy, Usquiano sueña con medios de comunicación interesados por la música tropical. Quiere terminar sus años en una casa finca cercana a la ciudad, que tenga animales. En su anhelado hogar pondría en un tornamesa la música de sus amigos con volumen alto todos los días.

MELISSA OROZCO DUQUE
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN
En Twitter: @MelissaOrozcoD

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