‘Persisten malos olores en planta de Bello’: habitantes

‘Persisten malos olores en planta de Bello’: habitantes

La PTAR Aguas Claras ha sido centro de denuncias, desde hace un año, por el hedor que genera.

PTAR Aguas Claras de Bello

En Bello denuncian desde hace un año malos olores de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales..

Foto:

Esneyder Gutiérrez / ARCHIVO. ETCE.

Por: Isabella M. Quiceno
16 de octubre 2019 , 10:42 a.m.

Un año de funcionamiento ha sido equivalente a un año de inconformidad.

A través de redes sociales, usando etiquetas como ‘Bello huele mal EPM’, ciudadanos de ese municipio del norte del valle de Aburrá han denunciado los malos olores que padecen a causa de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Aguas Claras, de EPM.

El 20 de octubre de 2018 fue puesta en funcionamiento la primera línea de operación de la planta y desde ese momento los residentes, que viven en su zona de influencia, no han parado de expresar su descontento.

León Fredy Muñoz, representante a la Cámara por el departamento de Antioquia, manifiesta que también ha recibido las quejas de habitantes de Bello, especialmente del sector La Navarra, Niquía y El Trébol, ubicados en el norte del municipio, en el área de influencia directa de la PTAR.

“Allí hemos visto cómo los niños y adultos mayores han venido siendo afectados en su salud por estos olores bastante fétidos que generan moléculas infecciosas para los pulmones”, denunció el Representante.

Sin embargo, cabe resaltar que, en enero de este año, luego de una reunión del Consejo Departamental Ambiental de Antioquia, se decidió contratar un estudio de la calidad del aire que sale de dicha planta.

Este fue realizado por el Grupo de Investigaciones Ambientales de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), que determinó que la planta cumple con la normativa ambiental nacional en relación con la emisión de olores no ofensivos para la comunidad.

Los olores han generado problemas como pérdidas a comerciantes y desvalorización de propiedad raíz obligando a los propietarios a abaratar las rentas y las ventas de apartamentos.

Pero, nocivos o no, las denuncias por olores transitorios en la PTAR se siguen presentando y han generado problemas como pérdidas a comerciantes y desvalorización de propiedad raíz obligando a los propietarios a abaratar las rentas y las ventas de apartamentos.

En una visita a la PTAR Aguas Claras llevada a cabo el pasado viernes, en compañía del ministro de Vivienda, Jhonatan Malagón, y el gerente de EPM, Jorge Londoño, Muñoz logró evidenciar técnicamente el problema.

“Según nos explicaron, quienes venían operando la planta empezaron una operación mala”, aseveró el Representante quien anunció que en 20 días volverá a la planta para asegurarse de que los olores hayan desaparecido.

Para Muñoz, una vez estos hedores se eliminen lo que sigue es resarcir a la comunidad por las consecuencias de lo que han padecido.

¿Qué dice EPM?

Ante las constantes quejas, EL TIEMPO se comunicó con León Arturo Yepes, el gerente de Aguas Residuales de EPM,

El funcionario reveló que el manejo de la PTAR estaba a cargo del contratista, consorcio Aguas de Aburrá HHA, que construyó la planta y que debía operarla durante un año. Pero, luego de negociaciones se generó un acuerdo y la planta fue entregada a EPM el pasado 27 de septiembre, lo que implica un nuevo proceso de estabilización, razón que recrudece los olores.

El cambio de administración fue debido a que el contratista tuvo, en efecto, un problema operativo que desestabilizó nuevamente la planta.Y por eso los olores han sido intermitentes.

“A principios de este año, entre diciembre y marzo, cuando la planta estaba en una etapa inicial, empezó el mencionado proceso de estabilización que genera unos olores que son relativamente normales en este tipo de plantas”, explicó el gerente, quien agregó que entre abril, mayo y junio estos olores fueron prácticamente controlados en su totalidad y fue por eso que se inauguró la planta el pasado 4 de junio.

El cambio de administración fue debido a que el contratista tuvo, en efecto, un problema operativo que desestabilizó nuevamente la planta.Y por eso los olores han sido intermitentes.

Yepes reveló que junio fue un mes “muy crítico para el funcionamiento y nada que se lograban estabilizar los procesos”.

Por esta razón, Aguas Nacionales de EPM generó el mencionado acuerdo con el contratista para poder garantizar un efectivo funcionamiento en la PTAR Aguas Claras, así como lo hacen en la de San Fernando, ubicada en Itagüí, al sur del valle de Aburrá.

Estamos trabajando en disminuir los olores, esperamos que no sea más de noviembre

Yepes afirmó, además, que las quejas de olores que llegan a través del monitoreo con las unidades residenciales disminuyeron de manera significativa.

Sin embargo, será hasta noviembre próximo que estos olores continúen. “Estamos trabajando para que sea lo antes posible, en las próximas semanas, esperamos que no sea más de noviembre. Aunque, no significa que de vez en cuando no se pueda presentar un olor, todo mientras se termina de consolidar la planta”, aseguró el gerente.

El funcionario manifestó que el proceso de estabilización de este tipo de plantas tiene su complejidad, pero que, de igual forma, entiende la preocupación y las molestias que se generan en la comunidad.

Cabe resaltar que esta PTAR se considera la más grande de su tipo en el país y una de las más modernas de Latinoamérica por la avanzada tecnología que emplea.

Con las plantas San Fernando y con Aguas Claras, EPM trata en promedio el 84 por ciento de las aguas residuales del área metropolitana del valle de Aburrá. El costo total del proyecto fue de 1,6 billones de pesos, con financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ascendió a los 450 millones de dólares.

Los habitantes se manifiestan

“No podés invitar a gente a tu casa, porque se generan esos olores y qué pena. ¿Vos te imaginás desayunar con esos olores, almorzar o despertarse a medianoche a causa de ellos? “: estas son las palabras de Juan Carlos Negrette para expresar lo que viven, junto a él, quienes habitan en la zona de influencia de la cuestionada planta.

Son incalculables las personas inconformes por la situación de olores e, incluso, muchos ya vendieron sus propiedades y se fueron porque “literalmente, son insoportables”, comenta.

No podés invitar a gente a tu casa, porque se generan esos olores y qué pena. ¿Vos te imaginás desayunar con esos olores, almorzar o despertarse a medianoche a causa de ellos?

“¿Los hedores? muy desagradables. A veces no me provoca ni comer, sino irme”, expresa Daniela Rengifo, otra habitante que se une a las inconformidades. Negrette acepta la relevancia en utilidad de la planta, pero dice que no entiende por qué se tiene que afectar la calidad de vida de tantas personas.

Al final, por el bien de la comunidad, todos esperan que los planes finalicen y que los olores sean disipados por completo, como les fue prometido.

ISABELLA M. QUICENO
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN@Isamquiceno

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