Fernando González, El Mambo de Medellín

Fernando González, El Mambo de Medellín

El intérprete ha consolidado una carrera artística de 38 años en la ciudad. 

fernando gonzález

González emprende nuevos proyectos y explora posibilidades en distintos géneros musicales.

Foto:

Cortesía Fernando González

Por: Melissa Orozco Duque
01 de julio 2019 , 06:30 a.m.

Toronto, Canadá. 1996. Invierno. 30 grados centígrados bajo cero. El intérprete Fernando El Mambo González estaba en su primera gira hacia Norteamérica con el Combo de las Estrellas. La agrupación se ubicó en una discoteca que podía albergar más de 100 espectadores, el lugar tenía tres pisos. Un largo telón separaba al músico de la audiencia, sus manos estaban heladas, en minutos, cantaría piezas del nuevo repertorio de la orquesta.

Un salvadoreño presentó la agrupación, el telón subió y los instrumentos comenzaron a sonar la canción Vendaval. El Mambo aún no alcazaba a ver la discoteca por completo, pero observaba banderas de Colombia hechas en papel globo ondeadas por los espectadores. Se inmutó, una mezcla de nervios y alegría se adueñó de él.

–¿Ustedes se la saben? – preguntó González.

–Huyéndole a mi querer se fue y ahora que está tan lejos, no sé, me consume la desesperación, al ver cómo agoniza mi voz, en tanto tú…–fue la respuesta del público. El intérprete se unió al coro.

Aunque González haya estado en Canadá, Estados Unidos, México, Costa Rica, Panamá y Ecuador, no se imagina viviendo en otro país que no sea Colombia, es un eterno admirador de su territorio y su ciudad. En cada celebración de la Feria de Flores, no puede faltar su canción Me voy para Medellín que es tarareada por jóvenes y adultos. Su voz ha narrado historias de amor y despecho que hacen bailar a los paisas como Soledad, Esposa mía, En Silencio te amaré y Confundido.

Es una voz espectacular, es una voz para orquesta grande y para boleros, además, es muy perfeccionista, se esfuerza por hacer las cosas bien

Creció en una familia de 11 hijos amantes de la música. Su padre, Antonio González, fue trompetista de Los Pamperos y es el primer Mambo de su hogar, cuando trabajaba en una fábrica de textiles, silbaba las canciones del cubano Dámaso Pérez Prado, más conocido como el Rey del Mambo, mientras operaba las máquinas de la empresa, sus compañeros lo nombraron como el gran músico y su hijo, Fernando, heredó su legado.

Su hermano, Carlos Arturo, el Rey del Bolero e intérprete de la canción Evocación, ha sido una de sus grandes influencias, además de las agrupaciones venezolanas la Billo’s Caracas Boys y Los Melódicos. “Aquí en mi casa ninguno pintaba como cantante, yo empecé en la música como herencia gitana por mi papá. En la familia, vivía con nosotros un tío de mi mamá, Manuel Ríos, primera bandola de Antioquia, él hacía instrumentos de cuerda, me hizo una guitarra y todos tocábamos bambucos”, cuenta.

Cuando Fernando cursaba su bachillerato, participaba en los festivales del colegio con interpretaciones, pero considera que su primer concierto serio fue en 1979, a sus 18 años, en el Hotel Nutibara, donde trabajaba su hermano como bajista y cantante. Personas de distintos países visitaban el lugar y se sorprendían con la voz del segundo Mambo. Daba sus primeros pasos para consolidarse como uno de los cantantes de música tropical más reconocidos en la ciudad.

Hizo parte de la orquesta del arreglista bumangués Germán Carreño. En el conjunto grabó Boga Barquero, un éxito nacional que narraba la labor de los pescadores colombianos. Fue corista y cantante principal de la agrupación. “Era un trampolín para pasar al Combo de las Estrellas, todo fue distinto, yo venía de una big band a una orquesta más pequeña, además, tenía una trayectoria muy grande con Jairo Paternina”, expresa Fernando.

fernando gonzález

Fernando González ha interpretado un repertorio amplio de canciones de música tropical. 

Foto:

Cortesía Fernando González

En el Combo de las Estrellas nació su marca personal, las arengas “¡qué nota!” y “¡anda!”. Primero decía “¡pelota!”, en honor a los inicios del Joe Arroyo cuando cantaba con Fruko y sus Tesos. Con una voz rasgada, adornaba todas las canciones con estas expresiones que empleaba para marcar los éxtasis de los arreglos musicales.

Estuvo en la orquesta 15 años y en el 2004 decidió formar su propio conjunto: Fernando González y el Combo Qué Nota, su segunda familia, y ya lleva 14 años con la agrupación.

Su paso por el Combo de las Estrellas fortaleció su capacidad interpretativa y técnica vocal. “Tuve un maestro muy importante en los inicios de la orquesta, fue Víctor Gutiérrez, grabé con él la canción Entre dos caminos, él me dijo: ‘Ve, tenés una voz muy bonita y afinada pero no me movés el piso, te vas para tu casa y escuchas tango, yo necesito que me actúes un guion que yo te he escrito’. Yo hice la tarea, entonces, al otro día fui al estudio y empecé a meterle gallitos a la voz, a cantar con llanto, el tipo ahí mismo me paró y me dijo: ‘Hiciste la tarea’”, recuerda González.

Era un trampolín para pasar al Combo de las Estrellas, todo fue distinto

Fernando González prefiere que se refieran a él como intérprete porque asegura que la cumbia está hecha al ritmo de la sístole y diástole del corazón, por lo tanto, siente que debe demostrarlo. Ha vivido de la música, ha sido su sustento, pero considera que siente satisfacción cuando observa a las personas cantar sus piezas, a las parejas abrazadas y unidas por el baile. Se esfuerza para que en sus conciertos las canciones sean interpretadas con completa fidelidad al disco en el que fueron grabadas.

“Es una voz espectacular, es una voz para orquesta grande y para boleros, además, es muy perfeccionista, se esfuerza por hacer las cosas bien. Le ha aportado mucho a la música tropical en Medellín porque le dio un estilo muy original. Es una persona que siempre llega alegre a sus presentaciones, se hace notar por su ánimo y jocosidad, es un cantante extraordinario”, afirma Diego Galé, director y productor del conjunto colombiano de salsa Grupo Galé.

El segundo Mambo gusta de las mixturas musicales, hace poco participó de una fusión entre música tropical y rock con La Toma, grabaron la canción En silencio te amaré, que para él es el experimento de envolver la esencia de la cumbia con estilo rockero.

Hoy desea dedicarse al bolero dada su tranquilidad y suavidad, piensa en grabar canciones de sus mayores referentes en la música: el Bolerista de América, Felipe Pirela, y Benny Moré, el Bárbaro del ritmo y el sonero mayor de Cuba. Además, trabaja en una versión de El triste del cantante mexicano José José.

“Si yo volviera a nacer, sería intérprete de nuevo porque lo que siento al cantar no tiene precio. Aquí vamos, soy un hombre netamente feliz a través de la música. Me impacta ver a los pelados cómo cantan mis canciones por herencia de sus padres. Hay adultos que me dicen: ‘Yo crecí con usted, ’, y yo les digo: ‘Ustedes siquiera crecieron, yo sigo chiquito pero con el mismo sabor’”, dice.

MELISSA OROZCO DUQUE
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN
En Twitter: @MelissaOrozcoD

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