Presuntos integrantes de grupos paramilitares, que delinquen en el Bajo Cauca antioqueño, obligaron a cinco núcleos familiares que vivían en el municipio de Cáceres, norte de Antioquia, a abandonar sus casas, sus trabajos y sus bienes materiales.
Las 20 personas tuvieron que autoalbergarse en distintos municipios del departamento, pues las intimidaciones no cesaban.
Desde la Asociación de Cabildos Indígenas de Antioquia (OIA) manifestaron su rechazo ante los hechos y denunciaron la crisis económica, social y humanitaria que vive en Bajo Cauca antioqueño.
Riachar Sierra, consejero de la OIA, dijo que quieren hacer una denuncia pública ante la inseguridad que aqueja a los habitantes de esa zona de la región, entre ellos la comunidad indígena, que se ha visto especialmente amenazada.
Además señaló que desde la corporación se solidarizan con los hechos recientes que han afectado al municipio de Ituango, con el asesinato de líderes sociales en ese territorio.
Nosotros no somos actores de guerra, no hacemos parte del conflicto, no queremos hacer parte del conflicto
"Hacemos un llamado a las Naciones Unidas, para que desde su rol de veedores, de acompañantes del proceso de paz en Colombia, logren focalizar el Bajo Cauca como un territorio donde se ha estado encrudeciendo el conflicto armado, donde la población civil ha sido sometida a desplazamientos masivos, a amenazas, confinamiento, restricción de la movilidad", dijo.
Sierra también hizo un llamado al Gobierno Nacional para que le otorgue a la situación en esa zona de Antioquia la importancia que merece, pues la vida, según dijo, debe respetarse a como dé lugar.
"Nosotros no somos actores de guerra, no hacemos parte del conflicto, no queremos hacer parte del conflicto. Somos actores de paz"
El 18 de mayo se declaró la Minga Permanente de los Pueblos Indígenas de Antioquia, con la que estas comunidades buscan defender el territorio, la vida y el respeto por la tierra.
MEDELLÍN