Los retos de la Gerencia de Paz que se pretende crear en Medellín

Los retos de la Gerencia de Paz que se pretende crear en Medellín

Ex asesor de paz, Luis Guillermo Pardo, plantea que la nueva dependencia debe ser neutral y autónoma

Panorámica Medellín 2019

Medellín está conformada por 16 comunas, 249 barrios y 5 corregimientos

Foto:

Guillermo Ossa/EL TIEMPO

Por: Jacobo Betancur
20 de enero 2020 , 05:00 a.m.

Dos décadas después de la eliminación de la Asesoría de Paz, la nueva Alcaldía de Medellín volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de crear una dependencia para buscar una solución al conflicto urbano.

Aunque el gobierno local se niega, por ahora, a dar detalles sobre la futura estructura administrativa, el pasado primero de enero la Primera Dama del municipio, Diana Osorio, anticipó que se trataría de una Gerencia de Paz bajo la influencia de su despacho.

Con el objetivo de conocer cuáles serán los principales retos de este órgano y qué implicó para la ciudad la su desaparición, EL TIEMPO conversó con Luis Guillermo Pardo Cardona, último Asesor de Paz de Medellín desde 1999 y cabeza de la Gerencia de Paz de la Gobernación de Antioquia, durante el primer año del pasado periodo de gobierno.

En el 2001, la Alcaldía de Medellín eliminó la Asesoría de Paz ¿por qué plantea usted que eso fue un error?

Medellín fue la primera ciudad que reconoció que tenía un conflicto urbano y fue la primera alcaldía del país que decidió crear el cargo de asesor de paz. Luego las demás ciudades siguieron ese camino.

¿Cuál fue el contexto en el que surgió esa Asesoría de Paz?

El conflicto urbano en Medellín tiene una historia de más de 35 años. Durante la década de 1980 aparecieron las bandas del narco y las milicias populares de varias guerrillas. A partir de ahí se creó el caldo del cultivo para la posterior guerra urbana que se armó en la ciudad y que hoy continúa viva.

En muchos microterritorios aún existe un 'para-estado', en donde la autoridad y la seguridad son manejadas por los grupos ilegales.

¿Cómo se configura hoy el conflicto urbano en Medellín?

El conflicto urbano ha mutado. Primero fue la guerra entre las bandas de Pablo Escobar y las milicias de la guerrilla durante la década de 1980. Durante la década de 1990, cuando las guerrillas firmaron los procesos de paz, esas milicias se transformaron en bandas comunes. Posteriormente, entre 2000 y 2007 esas bandas fueron cooptadas por el paramilitarismo, pero después del proceso de paz con los paramilitares estas estructuras volvieron a transformarse en bandas comunes, hasta dar forma a lo que vemos hoy. Sin embargo hay diferencias.

¿Cuáles diferencias?

Hay nuevos actores. Hoy el crimen organizado está compuesto por la ‘Oficina’ que, a su vez, está conformada por al menos siete o nueve jefes. También están las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y los carteles mexicanos, estos últimos con acuerdos con la ‘Oficina’. En estas circunstancias es que tiene que intervenir la nueva asesoría de paz y convivencia.

Hoy el crimen organizado está compuesto por la ‘Oficina’. También están las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y los carteles mexicanos

¿Cómo surgió el rol del asesor de paz?

El primer alcalde que decidió acometer en serio el conflicto urbano fue Luis Alfredo Ramos Botero, cuando creó ese cargo. Posteriormente, la alcaldía de Sergio Naranjo creó la Asesoría de Paz y Convivencia como una estructura. Fue entonces cuando tuvimos una dependencia que se dedicaba exclusivamente a analizar, resolver e investigar sobre el conflicto urbano. En esa medida, yo fui el último asesor de paz y convivencia de la ciudad, porque cuando llegó Luis Pérez a la Alcaldía, en el 2001, se desmontó y la única instancia que quedó frenteando el tema de la paz fue la Secretaría de Gobierno, lo cual es un completo desacierto.

¿Por qué plantea que fue un desacierto?

Porque si usted no genera confianza en los actores de guerra nunca va a hacer la paz. Cuando usted diseña estrategias de seguridad lo hace desde la fuerza, el choque. Son estrategias no con el objetivo de hacer inversión social, sino enfocadas en que la Policía, el Ejército y la Fiscalía operen para poder aplicar la ley. Una cosa es diseñar estrategias de seguridad y otra diseñar una estrategia de convivencia.

Una cosa es diseñar estrategias de seguridad y otra diseñar una estrategia de convivencia.

¿Y esa diferencia cómo se materializa?

Pongámonos en los zapatos de un joven que esté en la guerra y quiera salirse de ella ¿a quién recurre? Si se presenta a la Policía, el Ejército o la Fiscalía no va a tener alternativas. Pero si se presenta a una institución como la Asesoría de Paz, especializada en conducir estos procesos, la historia sería diferente.

¿Diferente en qué sentido?

La Asesoría de Paz tenía una metodología en la que ésta llegaba al microterritorio a mediar en el conflicto. Esa mediación llevaba a pactos en los que se respetaba la vida y la libre circulación; es decir, cero muros invisibles, cero vacunas, respeto a la movilidad y a los centros de salud y educativos.

Después de formulado ese pacto, el paso siguiente era la reinserción civil. Nosotros pudimos ver jefes de bandas que dejaban el fierro para tomar un trabajo limpiando quebradas o reparcheando vías. La ciudad desde el 2001 perdió el rumbo para buscar una solución estratégica al conflicto urbano.

¿A qué se refiere con perder el rumbo?

Por ejemplo, el gobierno anterior intentó implementar una estrategia de seguridad que se enfocó en la detención de jefes. En una subcultura del narcotráfico y la ilegalidad, como la que tenemos hoy en Medellín, un jefe es muy fácilmente reemplazable por otro.

Dada la situación de nuestras cárceles, es inevitable que otros jefes sigan manteniendo un gran poder. Por eso esa estrategia fracasó. El conflicto urbano sigue vivo en Medellín, las rentas ilegales no fueron tocadas, el microtráfico no fue tocado y la vacuna y la extorsión tampoco.

¿Qué incidencia tiene la implementación de los acuerdos de Paz en la búsqueda de esa solución?

En Antioquia hemos perdido cuatro años en la implementación de los acuerdos de paz. Tenemos que mirar como está el Bajo Cauca, el Nordeste y el Occidente lejano. Además, debemos preguntarnos por qué si desde el Ejército, la Policía, los municipios y el departamento teníamos claro que espacios iban a dejar los frentes de las Farc, esos espacios están ahora copados por ilegales.

Necesitamos que Antioquia le ponga el acelerador al acuerdo de paz y que se complemente con Medellín que tiene mucha fuerza institucional y financiera.

Bajo su experiencia ¿cuáles podrían ser esas nuevas tareas que enfrentaría esa nueva gerencia de Paz?

La nueva asesoría de paz tiene que estar diseñada para pensar, estudiar, analizar, y resolver el conflicto urbano. Tiene que ser poderosa. Si el ánimo es volver a crearla, es importante que tenga autonomía, buen presupuesto y que sea neutral; es decir, la política no puede entorpecer la labor de paz.

Por ejemplo, a esa nueva gerencia le vendría muy bien el acompañamiento de una institución como la Iglesia Católica. La asesoría de paz es para parar el conflicto urbano, para solucionarlo. Necesita personal, necesita recursos, idoneidad y neutralidad.

JACOBO BETANCUR
Para EL TIEMPO@JacoboBetancur

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.