Este año sí podría haber corridas de toros en Medellín

Este año sí podría haber corridas de toros en Medellín

Una empresa mexicana está interesada en alquilar La Macarena para este fin. 

La Macarena, Medellín

El 51 por ciento de participación de La Macarena fue vendida a un privado.

Foto:

Guillermo Ossa/Archivo EL TIEMPO

Por: Medellín
04 de enero 2019 , 07:41 p.m.

En febrero, pese a todos los pronósticos, sí podría haber corridas de toro en Medellín. La fiesta brava había sido cancelada el pasado 6 de diciembre luego de la disolución de Cormarcarena, entidad sin ánimo de lucro que administraba la plaza de toros desde 1991. Sin embargo, avanza una negociación entre D'Groupe, nuevo dueño del lugar, y una empresa mexicana interesada en alquilarlo para realizar corridas taurinas.

Así lo anunció Álvaro Múnera, concejal en favor de los derechos de los animales en Medellín, quien expresó su preocupación por el posible regreso de la feria. 

“Yo tenía claro que una empresa taurina colombiana no iba a venir a Medellín, porque saben que les iría muy mal. Entonces, aparecieron los mexicanos y todo parece indicar, según lo que monitoreamos, que van a pagar el alquiler”, expresó el concejal. 

D'Groupe es la compañía que adquirió el 51 por ciento de la plaza luego de que su antiguo dueño, el Hospital San Vicente de Paúl, les vendió su participación.

Una fuente de la empresa le confirmó a EL TIEMPO que las reuniones están en curso y que el 8 de enero se sabría si llegaron a buen término. Además, comentó que la decisión depende de los empresarios mexicanos, pues D'Groupe solo se encarga de alquilar la plaza a quien la necesite.

La justificación no puede ser que estas son tradición. Algunos pueblos cometían sacrificios humanos por tradición y eso se acabó, no es justificable

Esta situación reabre el debate en torno a las corridas de toros, que es largo y espinoso. Quienes aborrecen las corridas, como el concejal Álvaro Múnera, consideran que en estas se torturan a animales indefensos.

Para Múnera, las corridas representan un acto de maltrato animal de marca mayor: “La justificación no puede ser que estas son tradición. Algunos pueblos cometían sacrificios humanos por tradición y eso se acabó, no es justificable”, precisó.

Para los aficionados a los toros, por el contrario, no hay tortura en el espectáculo. “Al toro se le trata muy bien, se le cría bien y se le transporta bien. Hay que aceptar que la fiesta tiene su parte sangrienta, dura, pero es necesaria. El animal después de toreado no sirve para nada”, opinó Santiago Tobón, quien fuera el presidente de Cormacarena, entidad sin ánimo de lucro que administraba la plaza de toros desde 1991.

Hay que aceptar que la fiesta tiene su parte sangrienta, dura, pero es necesaria. El animal después de toreado no sirve para nada

¿Espectáculo venido a menos?

Para el concejal Múnera, quien fue torero y dice conocer el mundo taurino desde adentro, la afición a las corridas perdió interés en los habitantes de Medellín por diversas razones.

Una de ellas, aseveró, es que la ciudad es pionera en el respeto animal en el país. Agregó que en el 2003 fueron prohibidas las marranadas en los barrios, así como la cabalgata en la Feria de las Flores. “La gente de la ciudad tiene una mentalidad diferente ahora”, afirmó el corporado.

Según las cuentas del concejal, mientras el promedio de asistentes en el 2012 fue de 4.461 personas, en el 2018 fue de apenas 2.298. Y esto, aseguró, había hecho el espectáculo insostenible en el tiempo.

Otra cosa cree Tobón. Para él, si bien es innegable que la asistencia de público se redujo considerablemente, el negocio nunca dejó de ser bueno. “Nunca nos fuer mal del todo. Pasa que el San Vicente, que era el dueño del 51 por ciento, decidió vender su parte y, como la función de Cormacarena era donar sus ganancias al hospital, no había razón para continuar”.

Consideró que, más allá de los movimientos animalistas, una de las causas de la apatía de la gente se debe a los altos costos.

Por ejemplo, traer a toros y toreros se había hecho más caro, lo que repercutía en el precio de las entradas para los aficionados. “Nunca nos fue mal del todo. Pasa que el San Vicente, que era el dueño del 51 por ciento, decidió vender su parte y, como la función de Cormacarena era donar sus ganancias al hospital, no había razón para continuar”, explicó Tobón.

Luis Carlos González, quien por más de 20 años fue asesor del presidente de la plaza, estuvo de acuerdo con lo de la baja de público, pero también consideró que la lucha no está perdida todavía.

Cuando empezó su labor, en los años 90, dijo, la gente respondía mejor al espectáculo.
“Los tiempos han cambiado mucho, creo que las corridas deben adaptarse a los nuevos tiempos. Eso sí, no se puede sacrificar la esencia del espectáculo, que es la representación artística”, anotó González. Para este experto, se puede mejorar el tema de la muerte del toro. Según dijo, esta puede producirse en un tiempo estimado y no prolongar el proceso.

“En el público genera repugnancia cuando el torero pincha y pincha al toro. Lo que hay que hacer es limitar el número de entradas a matar”, agregó.

MEDELLÍN

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