En Dabeiba cambiaron el eco de las balas por la 'melodía de la paz'

En Dabeiba cambiaron el eco de las balas por la 'melodía de la paz'

Uno de los cuatro espacios territoriales para las FARC en Antioquia es ejemplo de reconciliación.

Dabeiba

En la vereda Llano Grande, Dabeiba, está ubicado uno de los cuatro Espacios de Reincorporación que hay en Antioquia.

Foto:

Jaiver Nieto 

Por: Bryan Andrés González Vélez
29 de septiembre 2018 , 07:15 p.m.

Más de 10 Fundaciones empresariales, miembros de la iglesia católica, comunidad civil, integrantes de las Fuerzas Armadas y ex combatientes de las Farc firmaron de manera simbólica sobre una lona blanca el compromiso de construir en el Espacio Territorial de Capacitación y Reintegración (ETCR) Llano Grande, en Dabeiba, occidente de Antioquia, proyectos productivos que les permitirán a los ex guerrilleros reintegrarse a la vida civil.

Planes de agricultura, desarrollo cultural, a través de la educación y las artes, y oportunidades para crear emprendimientos son los principales objetivos que tiene este programa

“Desde estas brisas de Llano Grande estamos lanzando la melodía de la paz”, comentó el coordinador para la reincorporación de las Farc, Pastor Alape. A su voz se unió la de Tatiana Gutiérrez, gerente de Paz del departamento, al decir que “Este proceso no tiene reversa”.

Mientras la funcionaria daba su discurso, unos 150 excombatientes, ubicados en las gradas de la cancha del Espacio Territorial, escuchaban atentos sus palabras que, al terminar, fueron reemplazadas por las melodías de la Orquesta Filarmónica de Medelín y los niños y niñas que al unísono cantaban: “Paz, paz, paz”.

Este proceso de paz no tiene reversa

“Dabeiba le está dando un gran ejemplo de reconciliación al país. Hoy, en compañía de estos vientos que nos acompañan en Llano Grande, queremos que suene las melodías de la paz”, Alape. En el mismo lugar en el que hoy están concentrados los ex guerrilleros hubo antes permanentes enfrentamientos entre el Ejército y las Farc.

Actualmente, la propietaria del terreno donde está ubicada la zona de reincorporación es una de las tantas víctimas que ha dejado este conflicto.
Pero ella ahora le alquila al Estado su tierra para poder desarrollar la paz, que con este evento multidisciplinario obtiene un empujón importante que espera tener éxito para replicarlo a en todo el país en el futuro cercano.

Sinfonía de la paz

La Orquesta Filarmónica de Medellín fue una de las visitas más esperadas por la comunidad en el ETCR de Llano Grande.

Foto:

Foto: Jaiver Nieto - EL TIEMPO

La tranquilidad que acompaña las ráfagas de viento que se sienten en la vereda Llano Grande, lugar que acoge uno de los cuatro ETCR que hay en Antioquia, es evidente al ver los más de 57 hijos e hijas de ex combatientes de las Farc correr y entremezclarse con los otros 20 niños y niñas de la comunidad que los acogió como su hogar transitorio.

“Esto es una familia literalmente. La comunidad ha acogido muy bien a los excombatientes que también se sienten muy a gusto acá”, comentó Luis Gonzalo David, presidente de la Junta de Acción Comunal JAC de la vereda Llano Grande.

Uno de esos 57 menores, que hasta hace 19 meses vivían y crecían entre la zozobra de la guerra, jugaba con una paloma de papel que era sostenida por un palo de madera. Entonces, se percata de que es el símbolo internacional de la paz y que ha sufrido un pequeño daño mientras jugaba con él.

Cuando llegaron nos dimos cuenta  que estaban necesitados  de compartir con el otro, como si históricamente se les hubiera negado esa posibilidad porque la única que tuvieron fue la de portar un fusil

El menor, de piel negra y delicada que brilla bajo el sol, se acerca a Mauricio Cadavid, director de la Fundación para la Niñez, una de las organizaciones que hace parte de la unión, a notificarle del percance que tuvo su juguete manufacturado por él mismo. Sosteniéndola con una mano y señalándola con la otra dice: “Mire, se me dañó”.

A lo que Cadavid le responde con la tranquilidad que quiere transmirle: “No importa, usted es capaz de arreglarla”. El niño suelta una sonrisa y sale corriendo en busca de algún balón y un compañero para seguir jugando.

“Cuando los exguerrilleros llegaron nos dimos cuenta de que estaban necesitados de compartir, de hablar, de encontrarse con el otro, como si históricamente se les hubiera negado esa posibilidad porque la única que tuvieron fue la de portar un fusil. Creímos que los niños no se iban ni a hablar con los de la vereda. Por fortuna nos equivocamos”, explicó Cadavid, quien recuerda entre risas cómo fue el inicio de este proceso que generaba y sigue generando escepticismo en un sector de los colombianos. La preocupación de aquel pequeño puede asimilarse al miedo que tienen los ex combatientes de las Farc de que la paz esté rota y ellos no puedan arreglarla por más que quieran y tengan el entusiasmo infantil de aquel niño.

Firma simbólica

Los representantes de la Farc firmando el lienzo simbólico que sellaba esta unión.

Foto:

Foto: Jaiver Nieto - EL TIEMPO

Un excombatiente que hace parte del ETCR Llano Grande, y que pidió ser identificado solo como Raúl, contó sobre la situación de incertidumbre que hoy sienten los excombatientes que se acogieron al proceso de paz, al que a pesar de los problemas y malos ratos siguen aferrados con ilusión.

“Nosotros no perdemos las esperanzas, pero la verdad es que nos sentimos en el aire”, dijo con escepticismo Raúl, quien se inició en la subversión en el municipio de Puerto Berrío, en el Magdalena medio antioqueño.

La expectativa a la que Raúl hace referencia se da al analizar la sistemática ejecución de líderes sociales en el país. Según él, los paracos están a la espera de quien dé papaya para matarlo, como pasó con la Unión Patriótica.

Nosotros no perdemos las esperanzas, pero la verdad es que nos sentimos en el aire

Ante las dudas e incertidumbres que tienen, Alape expresó que todo el país está volcado hacia la paz y que este tipo de integraciones entre diferentes actores y entidades públicas hacen que el ETCR sea hoy “un semillero de paz que dará ejemplo de reconciliación al país”.

Según el líder de la Farc, que durante el proceso de paz se encarga de la reincorporación de los excombatientes, una de las claves para que este proyecto pudiera realizarse es que los empresarios antioqueños, quienes no creían en este proceso, vinieran al ETCR Llano Grande y miraran con sus propios ojos el trabajo y la actitud de los excombatientes, para así decidirse a aportar al proceso.

“Yo creo que una de las maneras de acabar con los detractores es invitándolos a que conozcan estos espacios y vean de primera mano el trabajo que hacemos”, concluyó Alape.

Durante la firma simbólica sobre el pliego blanco que clausuró la unión de los diferentes actores sociales, Cadavid, el director de la fundación que animó al pequeño a reparar su juguete ,con sus facciones enrojecidas comentó algo que acababa de decirle a Alape.

“Mientras él firmaba se me safó y le dije que no fuera a temblar”, recordó mientras sostenía una risa nerviosa.Vale recordar que el líder de la Farc sufre de un problema médico que hace que tiemble sin querer.

Quizás ese chiste resume el final de una jornada que demostró que pueden reír, como los niños que corren todo el día en aquel ETCR.

Bryan Andrés González Vélez
Para EL TIEMPO
​brygon@eltiempo.com@GonzalezVelezB

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