‘En Colombia hay que hacer una carrera paralela para ser escritor’

‘En Colombia hay que hacer una carrera paralela para ser escritor’

Antonio Ungar, escritor colombiano radicado en Palestina, habla sobre su recorrido literario.

Antonio Ungar

El escritor, quien también es arquitecto, vive en Palestina aunque poco entiende de árabe.

Foto:

Foto: Jaiver Nieto - EL TIEMPO

Por: Miguel Osorio Montoya
26 de agosto 2018 , 06:00 a.m.

Antonio Ungar es arquitecto, pero no construye casas o puentes. Vive en Palestina, pero apenas entiende el árabe más simple. Cuando sale a la calle, de la mano de su esposa y sus hijos, se siente profundamente aislado porque no puede leer letrero alguno. Y, a pesar de que vive al otro lado del mundo, en medio de una cultura diferente, sus lazos con Colombia siguen siendo fuertes.Por eso, cada que puede, viene por un mes o dos. Hace conferencias, dicta talleres literarios. En Medellín estuvo en La Parada Juvenil, en donde dictó un corto taller de creación literaria.

Durante su visita, presentó su último libro, Mírame, que trata de la vida de un francés xenófobo que ve con desconfianza cómo su barrio es ‘invadido’ por inmigrantes. En su paso por Medellín, Ungar habló con EL TIEMPO sobre su carrera literaria, sus pretensiones, sus sensaciones de la vida al otro lado del mundo.

Nace el escritor

El escritor, de manera inconsciente, inició su vida literaria desde la oralidad, como un rapsoda en ciernes. Cuando se iba de viaje con sus primos, o acampaba con ellos, se entretenía contando historias. Fue el inicio de su pasión, la literatura.
Luego, recuerda, a los 15 años, comenzó a escribir argumentos. No llegaban a ser historias, solo se quedaban a medio camino: delineaba personajes, tramas, pero no trascendían demasiado.

Aun así, antes de terminar el colegio alcanzó a escribir varios cuentos, de los que fueron publicados dos. Esos primeros relatos, dice ahora, eran una combinación entre la vida real y sus pesadillas, unas alucinaciones que podían parecen extravagantes al lector. Una vez en la universidad, ya estudiando arquitectura, la escritura se convirtió en acto más serio, profundo, con pretensiones artísticas y literarias.

Pero, ¿por qué estudiar arquitectura, si su pasión era la narrativa? Ungar contesta que, como le pasa a muchos escritores, creyó que tenía que financiarse de alguna manera para crear literatura. Con el tiempo se dio cuenta de lo impracticable de esa empresa. La literatura derrumbó el edificio de la arquitectura y la condenó al olvido para siempre.

Ejerciendo como arquitecto logró escribir algunos cuentos; lo hacía en las noches, aunque la fatiga lo agobiara. Pero eran textos que el mismo escritor califica como ‘cortos’, que no requerían de un ejercicio de escritura demasiado dispendioso.

La teoría era que la arquitectura me iba a financiar la escritura, porque esta no da plata. Al final terminé inclinándome hacia el periodismo, y la literatura

Sin embargo, compiló esos relatos, casi todos escritos de noche, en un libro que tituló Trece circos comunes, bajo la edición de Norma. Todavía se siente inmensamente agradecido por la decisión de la editorial de publicar esos cuentos, un género que ha perdido espacio en ese mundo, desplazado por la novela o la no ficción. El libro, a pesar de eso, tuvo buena acogida.

Después, Ungar ganó una beca para estudiar literatura en España. Pero se decepcionó profundamente al verse en un mar de conceptos y teorías que le imposibilitaban llegar realmente a los libros. Abandonó el estudio académico y se dedicó a escribir textos por encargo, que le permitían un sustento fijo.

“Escribí muchos libros prácticos, de divulgación. Soy experto en los temas más inútiles del mundo, como cuidado del perro, el uso del aceite de oliva. Sobre eso escribí libros por contratos con editoriales”, comenta el escritor.

El reconocimiento literario

Ungar publicó varias novelas después de eso, entre las que está Tres ataúdes blancos, una sátira de la convulsa vida política colombiana. El autor ganó, en 2010, el premio Herralde de novela con este texto. Un año después, la novela estuvo entre los finalistas del Rómulo Gallegos, premio que solo han ganado cuatro colombianos: Gabriel García Márquez, Manuel Mejía Vallejo, William Ospina y Pablo Montoya.

A pesar de estar entre los finalistas, y de que sus libros se hayan traducido a nueve idiomas, Ungar no es muy reconocido en el país. El escritor dice que no le interesa pertenecer a círculos literarios exclusivos, sino que la gente lea sus textos.

Es difícil saber quiénes son los referentes literarios de Ungar. Rehúye la pregunta diciendo que ha leído de todo en desorden. Pero, si se es insistente, salen nombres como Faulkner, Capote, Shakespeare, Kafka.

En Colombia hay que hacer carrera paralela para ser escritor. La notoriedad de los escritores va por otro lado. La verdad, eso no me interesa; prefiero tener unos pocos lectores

Sus textos son fragmentados, como algunas novelas de Faulkner, influenciados tal vez por el modernismo del siglo pasado. Pero Ungar es enfático en señalar que sus obras son fragmentarias porque así se lo dicta la intuición, no por vanidades de estilo.

En Mírame, su última novela, Ungar utiliza todo su bagaje cosmopolita para crear sicológicamente al francés xenófobo, que no parezca inverosímil. El escritor no sabe si su obra será bien estimada en Europa, por el tema que trata.
Pero espera, de una vez, crear un círculo de lectores más amplio en Colombia, país al que está atado desde el otro lado del mundo.

Miguel Osorio Montoya
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.