Emergencia en Jericó reabrió debate minero en el municipio antioqueño

Emergencia en Jericó reabrió debate minero en el municipio antioqueño

Para opositores, el alud muestra la fragilidad de la montaña. Para defensores, son casos aislados

1.000 personas evacuadas por emergencia en Jericó, Antioquia

1.000 personas evacuadas por emergencia en Jericó, Antioquia

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Por: David Alejandro Mercado
28 de noviembre 2019 , 07:10 a.m.

“La montaña nos está hablando y es un mensaje muy claro: la naturaleza es impredecible”. Esta, es una frase recurrente que es escucha desde hace casi ya un mes en el municipio antioqueño de Jericó.

Lo dice el alcalde, Jorge Andrés Pérez, así como algunos de los habitantes de este pueblo patrimonio de Colombia, que el pasado 4 de noviembre se vio afectado por una avenida torrencial y que dejó a más de 1.000 personas evacuadas por estar en zona de riesgo.

Este suceso, que movió la montaña y desenterró temores, también reabrió un debate que al igual que la alerta, está al rojo vivo: debe o no debe hacerse minería en este municipio del Suroeste.

Y es que para los opositores del proyecto minero Quebradona, de la multinacional AngloGold Ashanti que pretende desarrollar una extracción subterránea de cobre y oro en las montañas del municipio, la avenida torrencial es evidencia de lo inestable del macizo rocoso y una advertencia para que no se realice este proyecto, que sigue en etapa exploratoria y que ya no tiene veto tras la nulidad por parte del Tribunal Administrativo de Antioquia del Acuerdo 10 de 2018 que prohibía actividades mineras en el territorio.

“Jericó ha defendido su patrimonio y su territorio de manera responsable lanzando una alerta en dos sentidos: el primero, que Jericó y el resto del Suroeste no son territorios mineros, somos productores de una cantidad de bienes y servicios agropecuarios, agroindustriales como cítricos, aguacate o café. El 10 por ciento del café del país sale del Suroeste antioqueño”, contó el mandatario jericuano.

Lo anterior, complementado con una oferta turística a gran escala que cada vez crece más convirtiéndose en un actor importante para la economía del municipio.

Jericó y el resto del Suroeste no son territorios mineros, somos productores de una cantidad de bienes y servicios agropecuarios, agroindustriales como cítricos, aguacate o café

El alcalde Pérez aseguró que desde hace ya tiempo atrás han advertido sobre la inestabilidad geológica de la zona, por lo que no vemos pertinente hacer minería en este sector como se piensa hacer.

La situación actual de Jericó, agregó el burgomaestre, debe servir de llamado de alerta para la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio Minas “para que estudien muy bien la situación minera en el municipio y no permitan el licenciamiento ambiental que necesita AngloGold Ashanti para comenzar la explotación minera. Esta calamidad amerita estudios adecuados y detallados porque la montaña está demostrando que sí tiene inestabilidad geológica”.Sobre la suspensión de los efectos del Acuerdo 10, el mandatario aclaró que la decisión del Tribunal fue apelada y será el Consejo de Estado quien tenga la última palabra sobre la validez de dicho Acuerdo.

Por lo pronto, mientras lo anterior surte efecto, las esperanzas están puestas en el nuevo alcalde que tomará las riendas del municipio: David Alonso Toro.

El mandatario vigente espera que su reemplazo continúe la cruzada para “defender el territorio hasta donde lo permitan las competencias jurídicas. Le estamos entregando un pueblo patrimonio para los colombianos, certificado como destino turístico sostenible y con una cantidad de argumentos que dicen que el agro y el turismo son la base de la economía”.

¿Pero qué piensa el alcalde electo? Sobre el dilema actual de que si el turismo y la minería pueden convivir, Toro dijo que no ser tan pesimista.

“Son el Estado y las corporaciones ambientales las que deciden si entregan o no las respectivas licencias y permisos. Como yo he visto el proyecto y lo he analizado, pienso que si estos actores apoyan con una buena vigilancia para que se cumplan los temas ambientales, el proyecto puede hacerse bien y puede convivir con otros aspectos económicos de la región. Pero hay que ponerle mucha atención y desde la alcaldía también haremos vigilancia”, expresó Toro.

Aclaró, sin embargo, que no quiere ser tildado como el alcalde minero, pero tampoco como el no minero, sino, en palabras suyas, “como el alcalde de todos”. Por eso, dijo, intentará abrir un canal de diálogo entre ambas partes en una realidad ya polarizada.

No podemos dividir más al pueblo y no seré yo el que lo divida más

“No podemos dividir más al pueblo y no seré yo el que lo divida más”, afirmó Toro, quien además aseguró que no expedirá ningún Acuerdo o Decreto para prohibir la actividad minera en Jericó, pues no es competencia ni del municipio ni del concejo municipal, únicamente del Estado.

Referente al evento del deslizamiento de tierra y su asociación para reiterar el llamado a la no minería, el mandatario del próximo año indicó que es más realista que romántico.

“Más que decir que ‘la montaña está hablando’ hay que entender que Jericó toda la vida ha tenido un problema de aguas que hay que canalizar y que llegará el momento en el que habrá que solucionarlo. Pero no creo que este desprendimiento tenga que asociarse con el tema de minería”, opinó Toro.

Una opinión que también tiene el geólogo Oswaldo Ordoñez, docente investigador de la Universidad Nacional y quien ya visitó la zona afectada por el alud.

“Lo que ocurrió es una situación que se ha venido presentando hace más de medio siglo y que tiene una incidencia grande cada 20 años. En esa época no había minería, o sea que es absurdo vincular esta actividad con algo que es un proceso natural un fenómeno rocoso que tiene esa zona llamado ‘formación combia’”, expresó Ordoñez.

Fernando Jaramillo, coordinador de esta entidad, aseguró que la empresa minera “pretende abrir cinco yacimientos en una montaña que hace parte del Distrito de Manejo Integrado Cuchilla Jardín – Támesis, que generarán cráteres importantes con sus respectivos hundimientos y sumidero de aguas”.

De comenzar la explotación minera, que será subterránea (a 400 metros dentro de la montaña) según los opositores de la obra, dicho cráter será de un kilómetro de diámetro y un hundimiento de 430 hectáreas. Sin embargo, en cifras de la empresa minera canadiense, este sería de 72 hectáreas, de los cuales aproximadamente 36 hectáreas presentarían el hundimiento visible.

Por eso, la postura de los anti-minería es férrea y no dan su brazo a torcer para buscar un punto medio. Consideran que el daño ambiental que Quebradona le hará al medio ambiente jericuano será de tal magnitud, que la única opción que proponen es la suspensión total del proyecto, cuya inversión es cercana a los 1.000 millones de dólares.

Por ahora, en medio de la calamidad, el llamado de la empresa minera, a través de Felipe Márquez, presidente de AngloGold Ashanti Colombia, es no utilizar lo sucedido como oportunidad para atacar el proyecto. “Hoy nos corresponde mostrar a todos nuestra solidaridad humana. Ya vendrán otros días para debatir”, expresó el directivo.

DAVID ALEJANDRO MERCADO
Redactor de EL TIEMPO@AlejoMercado10

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