La mala hora del sector moda en Medellín

La mala hora del sector moda en Medellín

Empresarios piden medidas urgentes para frenar la pérdida de empleos.

Textil

Las ventas bajaron y los empleos peligran cada vez más.

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Esneyder Gutiérrez

Por: Jacobo Betancur
05 de agosto 2020 , 05:30 a. m.

El cierre de los establecimientos de comercio, la caída de las ventas y la profundización de una crisis que ya avanzaba desde antes de la pandemia, tienen a los empresarios del sector moda en Medellín haciendo cuentas para evitar la bancarrota.

Después de varios meses de acumular pérdidas, voceros del sector piden medidas urgentes para ponerle freno a las alarmantes cifras de mortalidad empresarial y desempleo.

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“Solo en Medellín, nosotros estimamos que se ha perdido cerca de un 25 o 28 por ciento del empleo que se generaba en el sector, lo que es bastante crítico y alarmante. Una apertura del comercio con aforos del 30 por ciento no alcanza a cubrir todo el tren de gastos que tienen las empresas, como nómina, arriendo, servicios públicos, créditos bancarios y el pago de impuestos”, dice Camilo Rodríguez Quiceno, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCCA).

Según explica el líder gremial, la tendencia de Medellín es solo un reflejo de la situación del país, en donde durante los últimos cuatro meses cerca de 6.400 empresas, de las 70.000 que se cuentan en el sector moda, habían cerrado para siempre sus puertas, según las mediciones de la CCCA.

Para explicar el contexto del problema Rodríguez Quiceno se remonta en el tiempo y señala que la crisis venía desde antes de la pandemia.

“El sector textil confección venía de una situación negativa, debido a que no hay una política arancelaria. Esto se debe a que hay una masiva importación de prendas de vestir de Asia, de países con los que Colombia no tiene acuerdos comerciales. La crisis llegó en un momento en el que la industria nacional estaba muy débil”, detalla.

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Fábrica

La venta de activos, el recorte de salarios y la incursión en el mercado de los elementos de bioprotección han sido algunas de las medidas más comunes.

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Archivo/EFE

La estrategia para mantener a flote las empresas ha sido diversa. La venta de activos, el recorte de salarios y la incursión en el mercado de los elementos de bioprotección han sido algunas de las medidas más comunes.

Álvaro Barrera, gerente administrativo de Global y Gameco, una de las principales fabricantes de insumos para la confección (como botones, hebillas, remaches, entre otros) explica que, hasta ahora, el golpe más fuerte lo han sentido los establecimientos de comercio.

Sin embargo, la abrupta reducción de las ventas en ese segmento se ha ido extendiendo por todo el sector y ha generado una oleada de insolvencia e incumplimiento de pagos que ya se sienten en todos los eslabones de la cadena productiva.

Tan solo en el caso de Global y Gameco, explica el gerente Barrera, la estrategia más viable fue la de renegociar con el sector financiero algunas deudas, vender varios lotes que estaban proyectados para desarrollos inmobiliarios y recortar los salarios.

“Los gobiernos van a tener que actuar con una legislación diferente. El tratamiento que se le debe dar a las empresas que van a estar en dificultades no debe ser el de rematarlas o liquidarlas, porque se dañarían años de historia industrial”, plantea Barrera.

Frente a la relación con el sector financiero, varios empresarios concuerdan en que, al igual que otros sectores en crisis, el acceso a los créditos ha sido uno de los problemas más difíciles de sortear. Ya que mientras el gobierno insiste en la apertura de varias líneas para incentivar a los bancos a otorgar préstamos, éstos se rehúsan a hacerlos efectivos en la práctica.

A parte de las maniobras financieras, otra de las estrategias que han implementado varias empresas ha sido la de incursionar en el mercado de los elementos de protección personal, tales como tapabocas, polainas, trajes de bioprotección y todo tipo de innovaciones con telas antifluidos.

Sin embargo, según detalla Rodríguez Quiceno, en medio de esta veloz reconversión, la agresiva entrada de productos importados causó que muchos de los empresarios que se habían metido la mano al bolsillo, terminaran duramente golpeados.

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Los gobiernos van a tener que actuar con una legislación diferente

“Durante el último mes hemos visto una situación todavía más desesperanzadora y es que miles de confeccionistas se quedaron con sus tapabocas en los anaqueles, porque gran parte de las compras públicas no eran de tapabocas cosidos. Al país el año pasado entraron cerca de 218 millones de tapabocas y en lo que va de enero a julio van cerca de 716 millones de tapabocas importados, lo que sin duda alguna es una importación masiva”, detalla Rodríguez.

En contraste, mientras la importación de estos implementos aumentó, las exportaciones están por el suelo.

Según cálculos preliminares del DANE, tan solo considerando las prendas y accesorios de vestir, las exportaciones nacionales pasaron de 224.186 miles de dólares entre enero y junio de 2019, a 139.276 miles de dólares durante el mismo periodo de 2020. Una variación que equivale a una caída del 37,9 por ciento.

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Todo este panorama ha hecho que desde el sector textil se haya reabierto el debate sobre la urgencia de un paquete de medidas para salvar el empleo. Principalmente, la imposición de aranceles a los productos importados y el establecimiento de un IVA diferencial para el sector textil. Esto último con el objetivo de quitarle ventaja al contrabando e incentivar a las empresas informales a legalizar su actividad.

“Aunque es muy importante tener en cuenta que hay que cuidar la salud de los colombianos, también hay que ver que la salud de las empresas está en cuidados intensivos. El gobierno nacional debe ser consciente de que si no se cuida el tejido empresarial, va a ser muy difícil recuperarlo. Si no hay empresas no hay empleo”, concluye Rodríguez.

JACOBO BETANCUR PELÁEZ
PARA EL TIEMPO
MEDELLÍN

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