‘Don Chucho’, el guardián de los discos de larga duración

‘Don Chucho’, el guardián de los discos de larga duración

Jesús Vahos ha realizado por décadas una labor única, reparar los viejos elepés en mal estado.

Don Chucho Vahos

Chucho Vahos tiene planeado formar una empresa que se dedique a la reparación de vinilos, una labor necesaria para preservar el archivo musical de la ciudad.

Foto:

Guillermo Ossa

Por: Melissa Orozco Duque 
28 de abril 2019 , 05:00 a.m.

Yo que nunca pensé tener otro querer/ Pues guardaba un amor que vive dentro de mi ser/ Y poco a poco fuiste llenando ese vacío que tu amor fue dejando por el hastío…
(scratch)….Porque llegaste tú/ La de los ojos apasionados…(scratch).


La canción Porque llegaste tú, del interprete Aldo Matta, suena así, con esas molestas interrupciones almacenadas en el disco de vinilo rayado en su superficie.

Por suerte, Medellín tiene un experto en long play que se encarga de asegurarle un futuro a las canciones allí registradas.

Es Jesús Vahos, un hombrer de 60 años que ha dedicado su vida a la radio y a la reparación de vinilos.

Recuerda que su pasión comenzó cuando tenía 13 años y su papá llevaba pastas a la casa, las ponía en un tornamesa y la familia se reunía a escuchar esas piezas de música tropical.

Yo ponía eso en el disco y veía que sonaba. Incluso dañé algunos de la curiosidad

Pero, él quería saber cómo un disco podía sonar de esa manera fiel y reproducir las canciones y la música de los compositores que admiraba. En ocasiones, tomaba una cartulina, formaba un rollo con ella y, en una de las puntas, la unía con una aguja. “Yo ponía eso en el disco y veía que sonaba. Incluso dañé algunos de la curiosidad, es que quería saber cómo funcionaban”, dice.

Sin ser mayor de edad, empezó a trabajar como programador en Todelar. Además de recibir los elepés que las casas disqueras llevaban a la emisora para que fueran difundidos, apoyaba la producción de radionovelas como La ley contra el hampa y Montecristo. Él era el encargado de reproducir los sonidos ambiente. ‘Don Chucho’, como le dicen sus amigos cercanos, hacía sonar el viento y los saltos de los caballos en una pequeña cabina.

Sin embargo, su esencia era la programación. “El programador de una emisora es la persona que debe tener el oído comercial y sutil para elegir de cada vinilo el tema que él considera va a ser un éxito”, dice Hernán Usquiano, promotor musical de Codiscos y presentador del programa La Viejoteca, de Telemedellín.

Y ‘Chucho’ alcanzó la cúspide en la programación musical en la ciudad en la década de los años 70. Salió de Todelar y una emisora que estuvo en los primeros lugares de sintonía en Medellín lo acogió. Era Radio 24, ‘la señal sabrosa’, que emitía música tropical.

Usquiano cuenta que conoció a ‘Chucho’ desde entonces y recuerda que fue él qujien programó éxitos como Baracunatana y Alegría y amor, de Lisandro Mesa; La Colombina, de los Ocho de Colombia; Nadie muere de amor, del Combo de Las Estrellas; y La Cumbia, de Pástor López, entre otros.

En esa época, cuenta Jesús, la música tropical era como la cenicienta: nadie ‘la volteaba a mirar’. “En los espacios comerciales de la radio no le daban cabida a este género, tampoco al vallenato”, recuerda.

El programador de una emisora es la persona que debe tener el oído comercial y sutil para elegir de cada vinilo el tema que él considera va a ser un éxito

No obstante, con el apoyo de la emisora ‘Chucho’ logró posicionar el género. Él buscaba las canciones que le pedían sus oyentes en una fonoteca de 25.000 vinilos, la inmediatez lo acosaba. Se demoraba 30 segundos en encontrar las piezas musicales solicitadas.

Hasta 1984, la emisora programó música en Medellín. El silencio empezó a gestarse cuando los hermanos Rodríguez Orejuela compraron la empresa y la guerra entre el cartel de Cali y el de Medellín se recrudeció. Primero explotaron bombas en las droguerías La Rebaja, después, las amenazas hacia los empleados de Radio 24 no tardaron en llegar. En el mismo año, ‘Chucho’ comenzó a trabajar en Ondas de la Montaña.

El secreto de un oficio

En 1996, el disco compacto acaparaba las ventas en la ciudad. Pocas personas coleccionaban los vinilos. Varias tiendas de discos desaparecieron.

Eliecer Perdomo, propietario de Hit Musical, una de las discotiendas más influyentes en Medellín, recuerda que para los años 80 habían cerca de 50 tiendas de discos en la ciudad. Ahora solo se encuentran cuatro.

Esta fue otra desazón para ‘Chucho’ que fue atenuada por su curiosidad y amor a los discos. Había descubierto cómo el uso constante de las pastas, sometidas a la aguja de zafiro y la manipulación, les causaban la aparición de nuevos surcos que hacían brincar las agujas de los tornamesas.

Jesús los tomaba, los observaba con detenimiento y con distintos alcoholes, hielos y trapos, lograba que recuperarán su límpido sonido.

Siguió estudiando las características del vinilo porque considera que no hay formato más fiel en el sonido y más real que este.

Es así como actualmente trabaja en la reparación de vinilos. Lo ha hecho para Hit Musical, Musicales San José y la emisora Latina Stereo.

Según Viviana Álvarez, locutora de Latina, es difícil encontrar una persona que haga este trabajo.

Es que un CD, por ejemplo, es muy estático, muy frío. En cambio, en un vinilo, vos podés ver los artistas, las canciones, conocer la vida de los cantantes

Los costos de reparación de una pasta varían dependiendo de su estado. ‘Don Chucho’ cobra cerca de 10.000 pesos por la reparación. Sin embargo, la manera adecuada de restaurar los elepés es un secreto que se niega a revelar.

El resurgir de un formato

Hoy, los discos de larga duración son considerados un artículo de lujo que suscita la atención de coleccionistas.

De hecho, Perdomo afirma que en Medellín hay un resurgimiento del vinilo. “El formato del LP es muy importante, está en boga, ahora los artistas están grabando en discos. En Estados Unidos creció la venta del vinilo en un 17 por ciento el año pasado”, explica.

En el mercado de la ciudad pueden encontrarse discos desde 3.000 pesos hasta 200.000.

Hay toda una tradición en torno al disco. Desde la grabación de los sencillos, la producción, el diseño de las carátulas hasta su compra y reproducción.

“Es indiscutible que el LP tenga su uso como hace 30 años. Es que un CD, por ejemplo, es muy estático, muy frío. En cambio, en un vinilo, vos podés ver los artistas, las canciones, conocer la vida de los cantantes”, dice ‘don Chucho’.

En la década de los 40, llegaron los primeros vinilos a la ciudad. Habitantes del departamento y del país se dirigían a la plaza Cisneros, donde distintas tiendas de instrumentos musicales vendían discos de sellos como Metropoli, Discos Fuentes, Ondina y Discos Silver.

En los nuevos formatos se pierden muchas frecuencias

La ciudad tuvo sus propias casas disqueras en donde se creaban vinilos. Los artistas grababan sus canciones en una cabina. Después, un ingeniero mezclaba los sonidos hasta cerciorarse de que todos los instrumentos quedaran registrados. Las piezas musicales se editaban.

De la primera grabación se extraía el primer formato del disco en un acetato que era presionado por una aguja hasta soltar una rebaba. La materia se llevaba a una máquina para ser aplanada.

Cuando se obtenía la primera copia, esta era transportada a unas prensas en donde se creaban más vinilos como si fueran obleas.

“Era un sonido analógico cuidadosamente procesado. Lo que no pasa con un CD o una USB, en estos formatos se pierden muchas frecuencias “, señala Usquiano.
En este momento, a ‘Chucho’ lo que más le interesa es ver en las tiendas de nuevo aquellos discos que lo han emocionado toda la vida.

La que hizo olvidar mi pasado/La que siempre quise ver junto a mi lado/Porque llegaste tú/ La que quise ver bajo la luna/Si me quisieras, para mí, sería una fortuna…, la canción de Aldo Matta ya suena sin interrupciones.

Medellín espera que las canciones, gracias al trabajo de este hombre, sigan sonando por siempre.

MELISSA OROZCO DUQUE
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN
En Twitter: @MelissaOrozcoD

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