Compañía cultural de Medellín sobrevive haciendo llamadas ‘cochinas'

Compañía cultural de Medellín sobrevive haciendo llamadas ‘cochinas'

‘Susúrrame cochinadas’, una experiencia literaria de la compañía Sala Sentidos en la cuarentena.

Sala Sentidos

Hay cuatro lectores de estos poemas 'cochinos'. Son dos hombres y dos mujeres.

Foto:

EFE

Por: David Calle Atehortúa
18 de mayo 2020 , 06:05 a.m.

Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan (…).

No es una línea caliente pero, desde Medellín, una compañía de la escena cultural está llamando a la gente recitando poemas ‘cochinos’, que hacen sonrojar a sus receptores.

El anterior, es una parte del poema Los amantes, de Oliveiro Girondo, de Argentina, el cual en su trabajo algún día le tocará recitar a Gina Quintero porque hace parte del catálogo del grupo.

De esto trata de ‘Susúrrame cochinadas’ la iniciativa con la que la agencia cultural Sala Sentidos está sobreviviendo en medio de esta cuarentena debido a que su sala, ubicada en el centro de la capital antioqueña, está cerrada y en donde han hecho obras de teatro de contenido erótico y han organizado festivales artísticos relacionados con la sexualidad como lo son el Festival Internacional de Artes Eróticas y Edusexpo.

“Ya las dedicatorias se han hecho, pero cuando se hablaba de lo erótico se decía que era algo que ya estaba mandado a recoger hace algunos año porque estaba dedicado a las líneas calientes y eso desapareció y cuando llega una amiga, Gina, quien trabaja desde el sector de la promoción de lectura, me dice: ‘ya llegó el momento en el que nos dediquemos a las dedicatorias eróticas por teléfono, con promotores profesionales y que lo erótico permanezca desde el lado artístico’”, recuerda Daniel Felipe Tapias, director de esta compañía cultural.

Llamada

El usuario llama a contratar una dedicación, la mayoría de clientes son mujeres.

Foto:

EFE

Así fue como nació esta línea que ya tiene 60 poemas seleccionados para lo que pida el cliente y con distintos grados de coquetería o picardía, entre los cuales hay de poetas como el cartagenero Raúl Gómez Jattin y otros locales como Jahonatan Rivero.
Estas creaciones se clasificaron en tres categorías: ‘Amor y locura’; le sigue ‘Casi obsceno’ que en palabras de Tapias “incita mucho al deseo y pueden erizar la piel y no tan atrevido”.

La tercera podría sonar escandalosa para algunos, pero es ‘Sucia poética’ que el mismo director define como “un contenido un poco más explícito al ahora de hablar de fluidos, partes del cuerpo y acciones muy puntuales y por eso digamos que es el momento de erotismo más osado”.

‘Susúrrame cochinadas’ es un servicio de lectura de poesía telefónica en la que un cliente pide que se dedique una de estas piezas a otra persona y funciona de manera sencilla.
El usuario llena un formulario online en salasentidos.com, elige una de las tres categorías, luego una voz masculina o femenina para recitar y contar detalles del por qué se leerá el poema o si está relacionado con una fecha en especial, además de sugerir el día y hora para hacer la llamada. El costo oscila entre los 27.000 y los 28.000 pesos.

Con base en eso, la compañía y los cuatro promotores de lectura que contrataron para llamar y recitar los poemas, de los cuales dos son mujeres y dos hombres, entre estos un italiano, eligen la pieza para leer. Ya llevan un poco más de dos semanas y más de 37 llamadas, con 60 por ciento de mujeres como usuarias.

Gina Quintero, la amiga a la que se refería Daniel Tapias, es una de esas lectoras de ‘cochinadas’.
Ella es licenciada en ciencias sociales y una apasionada por la lectura. En sus llamadas le ha tocado escuchar diferentes reacciones de las personas a las que se les dedica el poema, aunque aclara que siempre pide a ese receptor que está al otro lado en un teléfono fijo o celular si acepta o no dicha actividad.

“Por tener contenido erótico no necesariamente lleva a las personas a la excitación o a esas sensaciones extremas, sino que pasa por un montón de sensaciones, desde la sorpresa, la aceptación, escuchar atentamente el contenido y poder contar cómo se siente porque después de la lectura uno les pregunta cómo se sienten y si les gustó”, comenta.
Las lecturas duran, en promedio, cinco minutos, dependiendo del contenido del poema.
“Hemos tenido todo tipo de reacciones, desde el agradecimiento, la risa, llanto porque también conmueve, los silencios, los nervios y el desahogo porque la gente agradece mucho este espacio y le parece una cosa única e inesperada y siempre preguntan el nombre el poema y del autor para hacer esa búsqueda para tener un recuerdo de esto”, cuenta la lectora.

Esos poemas ‘cochinos’ han funcionado a esta agencia cultural en tiempos de pandemia. Para ellos el contenido erótico va más allá del tabú o solo de las explicaciones académicas.

Según su director, desde el arte también se puede expresar sin caer necesariamente en el porno.
Por eso, desde hace seis años realizan teatro erótico y todo tipo de encuentros artísticos y hasta educativos relacionados con el tema porque como dice Tapias: “en lo erótico no hay una sola verdad y mucho que mostrar”.

DAVID ANDRÉS CALLE ATEHORTÚA
@davidcalle1

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