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Polémica por nombramiento en la Secretaría de la No Violencia
Juan Carlos Upegui, secretario de la No Violencia en Medellín

Juan Carlos Upegui, secretario de la No Violencia en Medellín

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Cortesía Alcaldía de Medellín

Polémica por nombramiento en la Secretaría de la No Violencia

Juan Carlos Upegui, nuevo líder de la entidad, es primo hermano de la gestora social de la ciudad.

La llegada de Juan Carlos Upegui Vanegas a la Secretaría de la No Violencia despertó críticas en varias organizaciones ciudadanas que acusan a la administración municipal de nepotismo.

En el caso de Upegui Vanegas, el cuestionamiento principal se debe a que guarda un parentesco de primo hermano con la primera dama y gestora social del municipio Diana Marcela Osorio Vanegas.

Una cercanía que cobija a su hermana, Laura Upegui Vanegas, también vinculada al Municipio y funge asesora de Osorio Vanegas.

Mientras la administración municipal ha insistido en que ambos funcionarios tienen una experiencia que los acredita para sus respectivos cargos, para organizaciones ciudadanas como la Veeduría de Transparencia y Anticorrupción es preocupante que la práctica de nombrar personas cercanas a altos funcionarios se venga generalizando en el gobierno local.

Cabe recordar que Juan Carlos Upegui, filósofo de la Universidad Nacional y uno de los asesores políticos más cercanos al alcalde Daniel Quintero, llega de trabajar en la formulación del plan de gobierno, el plan de desarrollo y hasta este viernes 2 de octubre como asesor del despacho del alcalde.

Su cargo en la nueva Secretaría

Durante los primeros días del año, la Alcaldía de Medellín reveló su intención de volver a crear una oficina encargada de atender los temas de paz y buscar una solución al conflicto armado en la ciudad.

Aunque en un principio los planes apuntaban a una Gerencia de Paz, el pasado viernes 11 de septiembre el Municipio lanzó una reforma administrativa que amplió la envergadura de esta dependencia, bautizándola como la Secretaría de la No Violencia.

Además del cambio de nombre, la nueva secretaría asumirá varias funciones que en un comienzo no estaban proyectadas. En vez de únicamente asesorar a otras entidades del Municipio, la oficina también se encargará de administrar programas de atención a víctimas y excombatientes e impulsará la implementación de los acuerdos de paz en esa ciudad.

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El diálogo con EL TIEMPO, Upegui explicó cuál será el enfoque de la nueva secretaría, en que se diferenciará de la eliminada Asesoría de Paz y Convivencia y cuáles son los problemas en los que se enfocará durante los próximos tres años.

¿Por qué decidieron usar el concepto de la “no violencia” para nombrar la secretaría? ¿es diferente de “paz”?

La definición de la secretaría desde la no violencia es un concepto novedoso y nos permitirá tener una mirada mucho más amplia. La no violencia es un método de cambio social. No es un fin, sino un método.

Es revolucionaria porque durante siglos la humanidad ha tramitado sus diferencias usando la violencia y el mensaje que estamos mandando desde la Alcaldía de Medellín es que podemos convivir en la diferencia y lograr cambios sociales por métodos no violentos. Ahí hay un mensaje muy importante que queremos mandar y por eso fue escogido el concepto como rótulo principal de la secretaría.

¿En qué se va a diferenciar de la eliminada Asesoría de Paz y Convivencia, que funcionó hasta 2001?

La principal diferenciación misional es que está diseñada para articular. El objetivo será el de identificar las causas de la violencia a través de las tecnologías de la información, inteligencia artificial y big data, para poder mapearlas y monitorearlas en tiempo real.

Eso nos va a permitir articular toda la oferta institucional para atacar las causas de esas violencias, una visión absolutamente novedosa. A su vez, eso le permitirá darle unidad a un montón de procesos que estaban disgregados por la Alcaldía y que estaban en niveles en los que se perdía el poder de acción.

Durante el lanzamiento de la secretaría, el pasado lunes 14 de septiembre, se mencionó la intención de cumplir un papel activo en la implementación de los Acuerdos de Paz ¿cuál es el diagnóstico que hacen de ese proceso en Medellín?

Medellín tiene retos muy importantes dentro del proceso de implementación del acuerdo de paz. Nosotros, después de analizar el estado actual, hemos decidido priorizar dos temas: la participación política y el trabajo con víctimas.

¿Y en qué consiste cada una?

En cuanto a la primera, estamos convencidos de que abrir posibilidades de participación política en los territorios es una de las formas más eficaces de tejer no violencia. La democracia es en sí misma una forma no violenta de tramitar los conflictos y por eso vamos a trabajar para fortalecer la participación política de líderes sociales y organizaciones en cada uno de los territorios.

El otro enfoque es el trabajo con víctimas. Sabemos que hay unos procesos andando, pero queremos potenciarlos y fortalecerlos. Será muy importante la articulación con el sistema nacional, para poder conectarnos con los procesos que ya se viene desarrollando dentro de la justicia reparativa y la Comisión de la Verdad.

En la línea de construcción de paz territorial ¿en algún momento la secretaría estaría dispuesta a facilitar o abrir terreno para un eventual proceso de sometimiento de grupos armados?

Por competencia, la secretaría no puede asumir ningún tipo de estos procesos. Eso le correspondería al alcalde de Medellín y bajo unos lineamientos muy específicos del Gobierno Nacional. Por eso, la misionalidad de la secretaría no va a estar enfocada en acompañar procesos de sometimiento.

Lo que nosotros vamos a hacer es una transformación cultural a través del arte. Nuestro sueño es convertirnos en un ejemplo de transformación en el que Medellín pase de ser una de las ciudades más violentas del mundo, como en 1991, a la capital mundial de la no violencia.

La misionalidad de la secretaría no va a estar enfocada en acompañar procesos de sometimiento

¿Y en qué programas concretos se traduciría ese enfoque?

La secretaría va a tener dos grandes componentes: justicia restaurativa y construcción de paz territorial. Dentro del primero vamos a desarrollar proyectos con víctimas, población privada de la libertad, reincorporados, reinsertados y la población vinculada con los procesos nacionales del Sistema Integral de Justicia, Verdad y Reparación.

En el componente de construcción de paz territorial, vamos a trabajar articuladamente con todas las organizaciones sociales que durante años han venido realizando procesos de resistencia no violenta en la ciudad. Vamos a tener un componente muy fuerte de tecnologías de la información, para mapear las violencias en la ciudad y generar procesos de articulación que nos permitan llevar de una manera segmentada, oportuna y eficiente la oferta institucional al territorio, para prevenir y mitigar la ocurrencia de violencias.

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¿Es decir que ustedes se enfocarían en diagnosticar cómo avanza el conflicto urbano y no asumirían directamente la atención a los grupos de víctimas, excombatientes, etc?

No. Todos los procesos con víctimas, excombatientes y población privada de la libertad van a estar dentro de la secretaría. A lo que me refiero es que, por ejemplo, si identificamos que en un barrio la causa de la violencia tiene que ver con discriminación sexual, podríamos activar la gerencia de diversidades sexuales o cualquier otra dependencia municipal que ayude a resolver el problema con un enfoque mucho más preciso.

Nosotros tendremos procesos de acompañamiento a población víctima del conflicto y reinsertados, pero nuestro objetivo es disminuir los niveles de violencia en la ciudad. Para eso nos toca activar toda la oferta del Estado.

¿Cuáles son los planes para los primeros meses de trabajo?

Durante este final de año, lo que sigue para la Secretaría de la No Violencia es un proceso de planeación, para que podamos desarrollar todas las estrategias, iniciativas y proyectos a partir de 2021. Por ahora, estamos estructurando el presupuesto del próximo año y una vez lo tengamos vamos a empezar a mirar cada uno de los procesos y pensar cómo podemos generar factores diferenciales e innovadores en cada uno de ellos

JACOBO BETANCUR PELÁEZ
Para EL TIEMPO

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