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Día de la afrocolombianidad: La doble reivindicación en ser mujer afro
Mujeres Afro

La docente colombiana Enith Cristina Mosquera Lozano, representante del Movimiento Nacional Cimarrón en Santiago de Cali, posa en julio de 2019, en Cali (Colombia). "Ser una mujer pacífica y afrodescendiente es un gran orgullo para mí, pero lo más importante es encontrar formas de luchar por el empoderamiento de las mujeres afrocolombianas. A lo largo de los años el Movimiento Cimarrón ha abogado por la defensa de la cultura y de los derechos del pueblo afro en Colombia".

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Día de la afrocolombianidad: La doble reivindicación en ser mujer afro

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En Antioquia, según el censo de 2018, las mujeres representan el 52 por ciento de la población afro.

“Puesto que las esclavas entraban dentro de la categoría de «paridoras» y no de la de «madres», sus criaturas podían ser vendidas y arrancadas de ellas con entera libertad, como se hacía con los terneros de las vacas”. Así cita el libro ‘Mujeres, raza y clase’ de la teórica y activista afroamericana Angela Davis. Sus palabras hacen referencia a la época de la esclavitud, pero permiten diferenciar una de las realidades particulares al interior de la población afro: la de las mujeres.

De las siete millones de personas que trabajan como empleadas domésticas en América Latina, alrededor de 4,5 millones son mujeres afrodescendientes.

La lucha por la reivindicación del pueblo afro ya se daba durante el esclavismo. La abolición de este último en Colombia motivó el nacimiento del día de la afrocolombianidad —que hoy cumple 170 años—, pero los sesgos racistas sumados a los patriarcales han dejado un escenario particular para las mujeres afrocolombianas.

“Las luchas de las Mujeres Afro son muchas, pasando por la ‘exotización’ de sus cuerpos y el desconocimiento de su ser pensante”, plantea Ángela Mena, coordinadora de Estudios Afrodescendientes de la Universidad de Antioquia.

Desde su experiencia como docente afrocolombiana y desde el rol que asume en la UdeA, Mena explica que “a veces, la Mujer Negra en las universidades es violentada cuando no escuchan su palabra como poseedora de conocimiento válido en la academia. Además, cuando se habla de los investigadores, de los intelectuales negros, son hombres los que aparecen. No las negras o afrocolombianas. También hay una lucha con el machismo en la academia”.

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Jefas… En el hogar

De acuerdo con el último Censo Nacional de Población y Vivienda (2018) de Antioquia, la población negra, mulata o afrodescendiente se concentra en la zona urbana del departamento con más del 70 por ciento. En esta zona las mujeres representan la mayor proporción por encima del 50 por ciento, mientras que los hombres son mayoría en la zona rural.

Además, el departamento tiene una particularidad: según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), el porcentaje de hogares con jefatura femenina de los grupos étnicos (personas negras, mulatas, afrodescendientes) se ubica en el 45,22 por ciento. Cifra superior, tanto en Antioquia como en Colombia, a la proporción general de hogares cuya jefa es una mujer.

Es decir, en términos absolutos, de 98.755 hogares conformados por grupos étnicos en el departamento, 44.654 cuentan con jefatura femenina, siendo esta característica un factor de vulnerabilidad demográfica.

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Las mujeres afro han sido constructoras de este departamento. Falta ir más a la historia, hacer más investigaciones y reconocer su lugar en la base de la sociedad antioqueña.

Sumado a esto, “proporcionalmente, las mujeres negras siempre han trabajado fuera de sus hogares más que sus hermanas blancas (…) El trabajo forzoso de las esclavas ensombrecía cualquier otro aspecto de su existencia. Por lo tanto, cabría sostener que el punto de partida para cualquier explotación sobre las vidas de las mujeres negras bajo la esclavitud sería una valoración de su papel como trabajadoras”, relata Angela Davis en su libro.

Lo anterior, se puede reflejar en datos recopilados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en los que, de las siete millones de personas que trabajan como empleadas domésticas en América Latina, alrededor de 4,5 millones son mujeres afrodescendientes, siendo este oficio una de las ocupaciones que, de forma estereotipada, suele asignarse a las mujeres como una prolongación de las actividades que realizan en la esfera familiar y en el que la explotación laboral ha sido una constante.

Adicional a esto, “hay una estigmatización que se crea sobre su persona. Los imaginarios no superados de pensar que únicamente pueden ser empleadas del servicio doméstico, no importa que se cualifique o prepare en campos profesionales”, concluye Tomasa Medrano Ramos, directora de la Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí.

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Pendientes

Con la Ordenanza 010 de 2007 y a partir del decreto 1328 de 2012, se adoptó la ‘Política Pública Afroantioqueña’ o Política Pública para las Comunidades Negras o Afrodescendientes del Departamento de Antioquia, la cual busca garantizar el cumplimiento de los derechos de las comunidades afrocolombianas del departamento.

Sin embargo, y aunque se han dado iniciativas con enfoque diferencial étnico y de género, aún faltan acciones y propuestas que sea transversales y apoyen a personas que se incluyen en más de un grupo que dista de lo hegemónico, como es el caso de las mujeres afrocolombianas.

“Las mujeres afro han tenido un lugar de productoras, no solo de receptoras en este departamento. Falta ir más a la historia, hacer más investigaciones y reconocer que en la base de la sociedad antioqueña, las mujeres afro han tenido un lugar”, apunta Ángela Mena que, además, recalca la importancia de “desarrollar la etnoeducación en todas las instituciones educativas de Antioquia, puesto que es una tarea pendiente”.

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Finalmente, Tomasa Medrano, quien también es líder comunitaria en el Urabá Antioqueño, plantea: “El departamento tiene una deuda histórica con las mujeres negras. Se deben implementar acciones afirmativas que permitan que las mujeres avancen en sus desafíos y sientan que este es también su país. Que sus realidades y problemáticas también cuentan, al igual que sus vidas dignas”.


LUISA MARÍA VALENCIA
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
MEDELLÍN

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