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Invierno e insumos, los problemas de la cosecha cafetera en Antioquia
Antioquia

Esperanza Correa, recolectora de café en Concordia, Antioquia.

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Jaiver Nieto

Invierno e insumos, los problemas de la cosecha cafetera en Antioquia

Esperanza Correa, recolectora de café en Concordia, Antioquia.

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Jaiver Nieto

Avanza la recolección de café en el departamento. Así sucede en Concordia.

Sus dedos parecen tenazas y rápidamente va separando los granos rojos de los verdes en medio de un tramo de un cafetal en una finca a cinco minutos del casco urbano en Concordia, un municipio de tradición cafetera en el Suroeste antioqueño.

Esperanza Correa tiene 54 años de edad y casi toda su vida la ha dedicado a ser recolectora de café. Ahora está en el mejor momento de su trabajo pues en el territorio antioqueño arrancó la cosecha y así lo muestran las verdes montañas de su municipio que están pintadas por tapetes de cafetales que poco a poco maduran y se deben recoger como parte de un negocio gigantesco para el país.

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“Siempre espero la cosecha y a diario le hacemos a esto. Lo más difícil es la cargada, muy pesado”, comentó la mujer mientras está entre los cafetales, en medio del abrazo de un fuerte sol y los insectos que pupulan entre el saco que va llenando con sus manos.

El trabajo de ella hace parte de todo un andamiaje que tiene serias metas económicas que se han visto empañadas por el fuerte invierno que ha azotado la región en este año y el alto precio de los insumos.

De acuerdo con el Comité de Cafeteros de Antioquia, la producción de la cosecha de este año, que va entre septiembre y los meses de diciembre y enero, bajará. Mientras que en una época sin contratiempos el departamento produce alrededor de 2 millones 200 mil sacos, que equivale al 15,8% de la producción nacional, ahora se espera que sean un millón 500 mil sacos.

¿La razón? Las lluvias. Ha sido un año atípico con muchas precipitaciones, incluso un mes de agosto que, como dicen, en Concordia, fue pasado por agua. Así también lo cuenta María Elena Garcés, una empresaria que lidera la finca que se puede ver en la carretera que da acceso a Concordia, con 18 hectáreas, 16 de ellas dedicadas al café.

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María Elena Garcés, cafetera del Suroeste antioqueño.

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Jaiver Nieto

“Nosotros los montañeros estamos pendientes del clima. Este año ha sido muy difícil en cuanto al clima, arrancó el frío y sigue el frío y estos palitos de café son muy mimados y no florecen y no dan granitos de café si no hay verano”, comentó María Elena, llamada en el pueblo como ‘La nena’.

En su finca la cosecha no está pareja ni en la de sus vecinos, su ojo adiestrado lo asegura. Aún así habrá buen café.

“A finales del año pasado en diciembre, enero y febrero, que es cuando se producen las florescencias, no hubo un verano consistente y desde que no lo haya, no hay buenas floraciones y muchos lotes se quedaron pobres de cosecha”, explica.

Su vecino, Elkin Arenas, otro caficultor dueño de una finca, dice que a pesar de que habrá menos café, no todo es malo.

“Para mí este año hay buen cafecito y de pronto nos va perjudicar el invierno pa’ la traviesita (recolección de café luego de la cosecha principal) pero igual yo veo cafecito”, agregó.

En la finca de él, desde principios de septiembre, ya hay recolectores locales y espera tener al menos 12, mientras que el año pasado fueron entre 18 y 20.

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Elkin Arenas en el secado de su café.

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Esta es la época de recoger los frutos y las dinámicas en los pueblos cafeteros pues a las fincas de las 80.000 familias cafeteras antioqueñas están llegando otros recolectores de otras zonas del país, conocidos popularmente como los andariegos que se la pasan de finca en finca, de departamento en departamento cuando hay cosecha según la época del año.

Se estima que solo para un municipios como Andes, que es el más grande productor de café en el departamento, serán alrededor de 8.000 de estos recolectores.
Con todos ellos, como ocurrió el año pasado, se adelantan medidas de bioseguridad propias en tiempos de pandemia por el covid-19.

Así lo explicó Álvaro Jaramillo, director ejecutivo del Comité de Cafeteros de Antioquia, quien contó que el año pasado se hizo una cartilla sobre el virus, además de ayudas didácticas y en los alimentaderos ubicaron cambuches con la llamada distancias social, además de charlas cortas. Los caficultores medianos, incluso, acudieron a lavados de manos en los mismos cortes de café con botellas de agua pet invertidas para tal fin.

Este año, como el pasado,, también se controlará la llegada de recolectores o andariegos. “En esos municipios del Suroeste, que son de mucha producción, completado con Abejorral, vamos a tener la caseta del recolector que también la vamos a tener en la Terminal del Transporte del Sur. En esa caseta, tenemos una línea gratuita, un whatsapp en la que los caficultores pueden llamar y a su vez nos llaman caficultores que necesitan mano de obra”, precisó Jaramillo.

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El invierno hará que haya menos sacos de café.

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Jaiver Nieto

La cosecha avanza. Los andariegos van llegando. Mientras tanto, los caficultores batallan con otro dolor de cabeza que hace parte de la economía mundial y que les da sus coletazos: el precio de los insumos.

“Un bulto de abono podría estar valiendo 74.000 pesos en diciembre y hoy vale 120-130 mil pesos y el abono rico en fósforo estaba en 93.000 en diciembre y ahora en 173.000 pesos. Eso es exagerado”, dijo María Elena.

En el Comité de Cafeteros lo saben. Según Jaramillo, los fertilizantes son completamente importados, principalmente el nitrógeno, fósforo y potasio que son controlados por multinacionales que imponen sus reglas de juego.

El contraste es el precio del café, que está siendo bien pagado y que sirve de bálsamo para el gremio. “La devaluación del peso colombiano nos ha servido para el precio de café porque vendemos el café en dólares”, explicó.

Unas por otras como dice el argot popular. Mientras tanto, avanza la cosecha, no es bonanza, como lo dice María Elena, pero ella sabe que el café que su finca produce llegará a una taza de un colombiano o un extranjero. “El café de Colombia, el mejor del mundo. Esa es nuestra insignia y queremos que esto siga siendo así. Cada vez sacamos variedades mejoradas y que se conserve esa tasa de Colombia”, concluyó.

DAVID CALLE
EL TIEMPO MEDELLÍN
EN TWITTER: @davidcalle1

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