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El infortunio de los armenios con sus alcaldes de los últimos 20 años
Armenia, Quindío

Armenia, capital del Quindío

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Alexis Múnera

El infortunio de los armenios con sus alcaldes de los últimos 20 años

En la pasada jornada electoral en Armenia el voto en blanco estuvo a punto de ganar los comicios.

La reciente suspensión del actual alcalde de Armenia, José Manuel Ríos, a tan solo cinco meses del inicio de su mandato y por presuntas irregularidades en la contratación, revive el sinsabor de los armenios que en los últimos 20 años han elegido a sus mandatarios y meses después son investigados, suspendidos, destituidos y hasta han terminado en prisión.

Un récord de corrupción como algunos lo han llamado. “Cinco alcaldes en línea investigados. Y Ríos seguramente va a tener una suerte parecida a los últimos porque el Fiscal dijo que lo imputaría y que pediría medida de aseguramiento”, dijo el integrante de la veeduría Control Quindío, Álvaro Mejía.

La historia de estos últimos 20 años de mandatos ha tenido como protagonistas a Mario Londoño Arcila, quien fue alcalde de la ciudad por segunda vez en 2001, y aunque terminó su administración en 2003 y luego fue elegido como Senador de la República, cuando murió en 2007 tenía varias investigaciones en curso.

David Barros Vélez estuvo en el cargo de 2004 a 2007 y enfrentó cargos por enriquecimiento ilícito, lavado de activos, falsedad ideológica en documento público y contrato sin cumplimiento de los requisitos legales, estos últimos dos delitos por un contrato cuando fue alcalde de Armenia. Fue condenado a 17 años de prisión y está prófugo de la justicia.

Luego Ana María Arango, esposa de Londoño Arcila, ocupó el primer cargo de los armenios entre 2008 y 2011. La mandataria no alcanzó a terminar su administración pues en 2011 fue destituida e inhabilitada por 15 años para ocupar cargos públicos pues le comprobaron su responsabilidad en la alteración de unas actas de las Empresas Públicas de Armenia (EPA) que comprometieron recursos públicos.

Entre 2012 y 2015, Luz Piedad Valencia, líder del partido Liberal en el Quindío, llegó a la administración municipal y a un año de terminar su mandato, revivió la contribución de valorización en la ciudad y comprometió el recaudo de los armenios para financiar al menos 12 contratos de obra pública que terminaron en manos de tres contratistas, que a su vez habrían financiado la campaña de su sucesor.

La exmandataria terminó su periodo y en 2018 fue detenida por el escándalo del ‘carrusel’ de contratos. Su esposo, Francisco Javier Valencia, varios de sus secretarios y hasta los contratistas, terminaron en prisión. Valencia fue condenada a seis años de cárcel.

Carlos Mario Álvarez llegó a la alcaldía en 2016 y su periodo se extendía hasta 2019 pero fue capturado en 2018, porque al parecer su campaña fue financiada con recursos de los contratos de valorización. Aún permanece en prisión y su proceso judicial aún no ha concluido.

En enero de este año se posesionó José Manuel Ríos, quien prometió recuperar la confianza de los armenios pero tras cinco meses de administración, la Fiscalía anunció que le imputaría cargos por presuntas irregularidades en varios contratos y la Procuraduría lo suspendió para investigarlo.

Algunas explicaciones

Pero ¿qué está pasando? Se preguntan en la ciudad.

“La corrupción se ensañó, no ha habido un solo alcalde que no haya estado comprometido con algo”, afirmó el exdecano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad del Quindío, William García.

¿Por qué Armenia no puede elegir un alcalde independiente como ha ocurrido en Bogotá o Medellín?, se pregunta García. “Porque la mayoría de electores no dependen del gobierno de turno. Aquí el escaso desarrollo local no le permite a la mayoría generar un proyecto de vida independiente ni a un votante informado participar en las decisiones”, respondió el mismo García.

“En este momento nos enfrentamos a una pandemia, crisis cafetera, turística y de gobernabilidad y gobernanza producto de que los alcaldes son financiados por los mismos. Algo así como, dime cómo fuiste elegido y te diré cómo gobiernas”, remató el sociólogo.

Para el abogado experto en gobierno y territorio y docente, Felipe Robledo, esta situación no es exclusiva de los alcaldes, sino que también involucra a los concejales, diputados y gobernadores del departamento. “Es un fenómeno político ligado a unas prácticas de hacer la política. El clientelismo, la compra de votos y demás, han predominado en esas casas políticas que han llegado al poder en los últimos años en el departamento. Los empresarios ponen candidatos para mantener sus intereses de contratación como pasó con Luz Piedad”.

LAURA SEPÚLVEDA
PARA EL TIEMPO - ARMENIA

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