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¿Qué pasa en Cali, la capital más golpeada por actos vandálicos?
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Actos vandálicos contra bancos en Cali, registrados en dramáticos videosActos vandálicos contra bancos en Cali, registrados en dramáticos videos.
Paro Nacional en Cali

Juan Pablo Rueda Bustamante / El Tiempo

¿Qué pasa en Cali, la capital más golpeada por actos vandálicos?

Una mezcla entre malestar social y delincuencia organizada estaría detrás de los hechos caóticos. 

En medio de las manifestaciones pacíficas que se han registrado en la capital del Valle por el paro nacional contra la reforma tributaria, la ciudad, lamentablemente, también ha sido epicentro de vandalismo y choques con la autoridad.

El hecho de que se registren estas situaciones, según analistas, es síntoma de un fuerte malestar social que se desbordó en las calles y que habría sido aprovechado por bandas organizadas que manejan el narcotráfico en los barrios, la delincuencia común y grupos de vándalos.

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Esta oleada de violencia y caos deja, hasta el momento, un saldo de tres muertos, según información de la Alcaldía (aunque el senador del Polo Democrático Wilson Arias denuncia hasta 14), y daños que superan los 100.000 millones de pesos por la destrucción de 6 estaciones del sistema MIO, la quema de 26 buses y la vandalización de otros 50, el derribamiento de 16 cámaras de fotomultas y los saqueos de establecimientos comerciales.

Para analistas como Gustavo Morales, director de Ciencia Política en la Universidad Javeriana de Cali, “esta no es una situación inesperada. Ya se podía vislumbrar, incluso desde el año pasado, cuando hubo un estallido social. La situación de esta ciudad es distinta de la de Bogotá o la de Medellín. Hay zonas marginales demarcadas por su ubicación en la capital de la república, pero en Cali no hay mucha distancia entre una y otra, de barrios de estratos medios y altos. Están a pocos metros de barrios vulnerables”.

Aunque la ciudad logró el año pasado la tasa más baja de homicidios en 28 años (1.078 casos, lo que representa un 47,9 por 100.000 habitantes), Morales señaló que la ocurrencia de delitos, entre homicidios y robos, sigue siendo complicada. Y agregó que Cali no tiene suficiente pie de fuerza ante el comportamiento delictivo.

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A todo esto se suma que la ciudad enfrenta un difícil panorama social que se agudizó con la pandemia.

Las cifras del Dane entregadas esta semana indican que la pobreza monetaria pasó en Cali de 21,9, en el 2019, a 36,3, en el 2020, y que la tasa de desempleo de marzo fue del 15,9 por ciento, por encima del promedio nacional (14,2 %).

“Lo que tenemos es una especie de alarido social, de manifestación y consecuencia que debe ser resuelto. Le propongo a la sociedad colombiana que hagamos de esto el motivo de un gran acuerdo, en una sociedad a la que le es difícil construir grandes acuerdos, salidas a nuestras finanzas públicas y a un tema pandémico que no ha sido resuelto”, dijo el mismo alcalde de la ciudad, Jorge Iván Ospina.

No obstante, el mandatario local también aseguró que no hay duda de que detrás de la mayoría de manifestantes que se expresaron en forma pacífica hubo una ‘operación avispa’, en la que grupos organizados en forma premeditada y criminal salieron de distintos extremos para avanzar por avenidas y calles con asaltos a negocios y del que no se salvaron la Gobernación, el Concejo y la Alcaldía, visión que comparte el ministro de Defensa, Diego Molano, quien viajó a la ciudad y aseguró que los hechos violentos “han sido planeados, premeditados y patrocinados por organizaciones criminales”.

Según los analistas, no se puede desconocer que este clima social hizo que muchas personas salieran a ejercer su derecho a la protesta y que no se puede decir que todos son vándalos.

(En contexto: Caos en Cali: piden investigar posibles muertes en protestas)

Tensiones y 'herencia' de fenómenos

“Hay muchísimas tensiones también por cuenta de lo que estamos viviendo en confinamiento, la afectación económica, y hay un desborde social y ciudadano que es muy difícil de controlar”.

Indígenas Misak derribaron la estatua de Sebastián de Belalcazar en Cali.

Foto:

Juan Pablo Rueda. El Tiempo

El director del Observatorio de Realidades Sociales de Cali, Rubén Darío Gómez, señaló que “hay un descontento generalizado de la población. Hay muchísimas tensiones también por cuenta de lo que estamos viviendo en confinamiento, la afectación económica, y hay un desborde social y ciudadano que es muy difícil de controlar”.

Gómez dice que la Fuerza Pública se concentró en los manifestantes pasivos y descuidaron centros estratégicos, lugares importantes para proteger el bien público y, en ese descuido, los vándalos aprovecharon.

“En ese contexto, el llamado muy puntual a las autoridades es que diferencien muy bien una protesta legítima y pacífica de unos actos criminales y vandálicos. Creo que allí está el asunto y no se pueden dejar llevar por una lógica del plomo y de la represión que se dio en varios barrios de Cali”, agregó Gómez, quien se unió a la petición de Ospina de generar un diálogo que “baje el detonante que ha sido la reforma tributaria en un momento muy difícil para todos”.

Y un tercer punto que habría influido es el tema de la migración que tiene la ciudad.

Para el psiquiatra Gerardo Campo, lo que pasó en Cali se podría explicar por fenómenos que se suscitaron en los años 80 y 90, como el proceso de migración descontrolada hacia la ciudad, la violencia y el narcotráfico.

(Lea también: Balance paro: desórdenes en Bogotá y Cali al cierre de la jornada). 

“¿Hasta dónde lo que estamos viendo es cómo esos fenómenos impactaron las características del caleño raizal y lograron que se escondieran modelos de convivencia, de solidaridad en la cuadra, en el barrio, de conocerse entre todos, de vivir más en el grupo social, que fue cambiado por el recelo, la sospecha, generalmente justificados?”.

El psiquiatra Campo abordó el espinoso tema de la migración venezolana. Afirmó que, sin ánimo de caer en la xenofobia, “el migrante venezolano que ha llegado a la ciudad, en general, lo hizo vía terrestre, tiene una baja formación educativa, cultural y profesional y, además, son personas llenas de necesidades, sin recursos, sin una base sobre la cual construir una nueva vida, en un nuevo lugar”. Y agregó que eso influye en el nivel de violencia que se encuentra en cierto tipo de delitos que ocurren en Cali. Aunque según las estadísticas, los delitos cometidos por migrantes son apenas el 3 ó 4 por ciento de la totalidad".

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