'La familia de mi exesposo me separó de mis hijos cuando era migrante'
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'La familia de mi exesposo me separó de mis hijos cuando era migrante'

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María asegura que los abuelos paternos estadounidenses  prohibieron a sus hijos hablar con ella.
Madre separada de sus hijos por la familia de su exesposoMadre separada de sus hijos por la familia de su exesposo
Madre separada de sus hijos por la familia de su exesposo

María Isabel Moya hace esfuerzos por no llorar cuando recuerda a sus dos hijos de tres que tuvo y que no volvió a ver, luego de que el papá de los menores, hoy adolescentes, se quedó con ellos en Estados Unidos.

Para tratar de estar calmada, esta madre desde Cali solo encuentra alivio subiendo mensajes para sus pequeños en una página de Facebook que ella abrió. Tiene la esperanza de que ellos los lean, aunque la familia de su exesposo poco les ha permitido utilizar redes sociales y les ha prohibido todo contacto con ella y con allegados que viven en el país anglosajón, buscando entregarle alguna carta o regalo de esta mamá que aún sueña con reunirse con ellos.

Fue en Estados Unidos donde conoció a su exesposo de quien se enamoró y quien le lleva 10 años de diferencia. Allá se casaron por lo civil y aunque comenzaron tensiones con la familia de él por su condición de colombiana e inmigrante ilegal, a pesar de que María Isabel llegó a Estados Unidos a los 8 años, en 1994, la pareja comenzó su vida como un hogar con expectativas. Su primer hijo nació el 23 de agosto del 2005. Dos años después, en 2007, quedó embarazada por segunda vez. Entonces, las discusiones se agravaron.

En Estados Unidos, la familia del exesposo le abrió un proceso adelantado en su contra en el DCF (una especie de ICBF de ese país) y no podía acercarse a la casa de su suegra ni a su hijo mayor. Le permitieron ver al menor cada sábado, pero su exesposo no cumplió.
En la Corte le exigieron una evaluación psiquiátrica de 1.500 dólares, monto que no podía asumir.

En febrero del 2008 fue citada a la Corte y a la salida fue detenida por Inmigración. Su mamá, Gladys Salazar, tuvo que abandonar el sitio donde vivía y salir hacia Canadá.
María Isabel se comunicó con su expareja y le contó su situación, pero él no hizo nada al respecto. Un mes después, tras pasar por varias prisiones, fue deportada.


Sacando fuerzas y recordando que el único que le ha dado paz es Dios, María Isabel cuenta que en 2010 su exesposo viajó a Cali, con el argumento de buscar una reconciliación. Fue entonces que quedó embarazada por tercera vez. El menor de todos es el único de los tres niños que está con ella.

En ese momento, cuando ella albergaba esperanzas de recuperar a su familia, el excónyuge le pidió la patria potestad y ella aceptó, pensando que iban a estar juntos. Sin embargo, no hay comunicación con los menores ni con el padre.

“Pidió que firmara la custodia, pues, en caso de accidente, un apoderado debía autorizar cualquier tratamiento. Le firmé pensando que era temporal, pero luego pidió el divorcio y me dijo que se quedaría en Estados Unidos con los niños”, narra.

“El divorcio se realizó vía Skype, sin un traductor ni representante. Me dijeron que tenía que pasar 3.000 dólares mensuales por los dos niños, lo cual me es imposible cumplir”, dice.

Luego rehízo su vida y con su nueva pareja atienden un negocio de ropa deportiva.
Al preguntarle sobre cómo pasará este Día de la Madre, María Isabel hace un esfuerzo para no flaquear. La voz se le quiebra, pero trata de mantenerse firme. Las lágrimas ruedan por su rostro. “En la página de Facebook estoy recogiendo firmas para pedir ayuda, Aquí en el país no he encontrado manera de que se me reconozcan los derechos como madre”. Se le que quiebra la voz de nuevo. "Les escribo a mis hijos por Facebook y estoy haciendo memorias para que ellos sepan que siempre los he buscado, siempre he luchado por tenerlos a mi lado. Ellos no están viviendo una infancia normal”. 

“Pidió que firmara la custodia, pues, en caso de accidente, un apoderado debía autorizar cualquier tratamiento. Le firmé pensando que era temporal, pero luego pidió el divorcio y me dijo que se quedaría en Estados Unidos con los niños”, narra.

“El divorcio se realizó vía Skype, sin un traductor ni representante. Me dijeron que tenía que pasar 3.000 dólares mensuales por los dos niños, lo cual me es imposible cumplir”, dice.

Luego rehízo su vida y con su nueva pareja atienden un negocio de ropa deportiva.
Al preguntarle sobre cómo pasará este Día de la Madre, María Isabel hace un esfuerzo para no flaquear. La voz se le quiebra, pero trata de mantenerse firme. Las lágrimas ruedan por su rostro.


“En la página de Facebook estoy recogiendo firmas para pedir ayuda, Aquí en el país no he encontrado manera de que se me reconozcan los derechos como madre”. Se le que quiebra la voz de nuevo. "Les escribo a mis hijos por Facebook y estoy haciendo memorias para que ellos sepan que siempre los he buscado, siempre he luchado por tenerlos a mi lado. Ellos no están viviendo una infancia normal”.

REDACCIÓN CALI
EL TIEMPO

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