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Lo que se sabe del asesinato del estudiante Jhonny Silva, de Univalle
´Él era Johhny Silva.

Él era Jhonny Silva, asesinado el 22 de septiembre de 2005, adentro de la Universidad del Valle.

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De allegados

Lo que se sabe del asesinato del estudiante Jhonny Silva, de Univalle

Él era Jhonny Silva, asesinado el 22 de septiembre de 2005, adentro de la Universidad del Valle.

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De allegados

ONG, sindicato y familia buscan que caso llegue a Corte Suprema. Se reconstruye último día de vida. 

En la Universidad del Valle, Jhonny Silva estaba a unos metros de la entrada de la biblioteca. Caminó cojeando hacia el paso peatonal. 

"¡Parce, corra, no se quede allí. ¡Corra, corra!", le gritaban algunos jóvenes que pasaban junto a él. Tenía cierta dificultad para moverse. 

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Eran las 6:15 de la tarde de ese 22 de septiembre de 2005.

Jhonny, a sus 21 años, se apuró, como lo hicieron otros compañeros que buscaron refugio al ver a unos hombres uniformados de negro con cascos y caretas transparentes. Eran del Escuadrón Antidisturbios (Esmad) de la Policía. 

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En aquel jueves de hace 16 años se escucharon estallidos adentro de Univalle y, luego, la polvareda de gases comenzó a rondar el alma máter.

El estudiante de quinto semestre de Química y de primero de Física retrocedió cuando estaba en el corredor de salida a la calle.

Germán Eduardo Perdomo, otro estudiante de ese entonces, lo vio tomando la dirección hacia la mole de ladrillo de la rectoría de la Univalle, en el campus de Meléndez, pero su atención se centró en huir de la conmoción en esta sede del sur de Cali. 

De repente, se oyó un disparo seguido de un golpe seco. 

Ya no se veía cojear a Jhonny. Su cuerpo quedó inmóvil en una de las esquinas del edificio. 

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"¡Le dieron, le dieron!".

En cuestión de unos minutos empezó la gresca y Germán decidió enfrentarse a los desconocidos de uniforme hasta que le asestaron un golpe en la cabeza. La sangre le escurría por la cara, mientras compañeros suyos trataban de sacarlo a hurtadillas para llevarlo a una clínica. 

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La confusión seguía y tres estudiantes más fueron llevados retenidos por la Policía. 

Adentro de la universidad, donde la oscuridad ya reinaba, porque era de noche, había pasado el tropel de jóvenes enardecidos por lo sucedido a Jhonny Silva que se encararon a punta de piedra y palabras. La temperatura se caldeaba en ese callejón formado por la fila de árboles hasta la entrada de Univalle.  

Los estudiantes querían perseguir a las sombras, pero al final rodearon el cuerpo de Jhonny, ya sin pulso, que llevaron a rastras hasta uno de los parqueaderos a la espera de la ambulancia. 

La sangre seguía brotando a borbotones del orificio en su cuello. 

Cuando la ambulancia llegó, la angustia aumentó, porque la puerta del vehículo no abría hasta que le dieron un fuerte jalón. 

Subieron el cuerpo de Jhonny  y en el piso quedó la huella de su agonía, a unos metros de los carros particulares en el aquel parqueadero de Univalle. 

Desde entonces han transcurrido 16 años de su asesinato, desde que sus padres, Eneried Aranguren y Wilman  Silva, han clamado justicia para su hijo. 

Aunque en junio de 2017, el Consejo de Estado terminó por condenar a la Policía a pagar por su muerte y por las lesiones del también estudiante Germán Perdomo, lo cierto es que sigue la sombra de quién le disparó al estudiante que vivía con sus padres en una humilde vivienda en lo alto del corregimiento La Buitrera, al sur de la capital vallecaucana, 

Con ponencia del magistrado Hernán Andrade Rincón, el Consejo señaló que la actuación del Esmad tenía el fin legítimo de evitar bloqueo a la vía pública, pero desconoció los principios de precaución y proporcionalidad.

La providencia determinó que esas autoridades deben estar preparadas para mantener el orden, pero siempre respetando los derechos, entre ellos el de la dignidad y el espacio de libertad de la protesta misma.

Pero el caso para esclarecer y que la persona que disparó pague por ese delito sigue sin resolverse, pues pasó a la justicia militar y en el ámbito penal la Fiscalía lo está archivando. 

La Comisión de la Verdad, que se creó desde la firma del acuerdo de paz para el reconocimiento de afectaciones que han vivido miles de colombianos y colombianas, indicó en el más reciente informe que el homicidio se dio en el marco de un plantón y campamento pacífico desarrollado por los estudiantes, en protesta por la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. 

Déjenle eso a la justicia divina, que yo no voy a compulsar copias para dañarles la carrera a unos muchachos que están en ascenso.

"En horas de la tarde, cuando la protesta ya había finalizado, el Esmad ingresó al campus de Meléndez de la Universidad del Valle. Al alcanzar la zona de la administración central, las luces se apagaron y se escucharon dos detonaciones de arma de fuego. En ese momento es asesinado el estudiante", se lee en el documento de la Comisión de la Verdad.

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De acuerdo con el documento, un juez especializado de Cali les dijo a los padres de Jhonny Silva: “Déjenle eso a la justicia divina, que yo no voy a compulsar copias para dañarles la carrera a unos muchachos que están en ascenso”. 

Aunque en 2017, el Consejo de Estado condenó a la Policía Nacional por el asesinato del estudiante, no se ha establecido la responsabilidad individual en el hecho por lo que persiste la impunidad, según manifiestan abogados y familiares del estudiante.

"A pesar del fallo del Consejo de Estado en contra de la Nación, los responsables materiales e intelectuales nunca fueron condenados y continúan en servicio activo en la Policía, consumando 16 años de impunidad", dice el documento de la Comisión de la Verdad. 

En este año, en medio de las dificultades por la pandemia y luego por el paro, haciendo que la justicia esté más lenta, como lo señalan allegados de la familia de Jhonny Silva, sigue la cruzada para que el caso tenga justicia. 

dhColombia, el Sindicato Nacional de Trabajadores y Empleados Universitarios de Colombia (Sintraunicol) Cali, y la Asociación Nomadesc mantienen su propósito de que el crimen llegue a la sala penal de la Corte Suprema de Justicia. 

De acuerdo con dhColombia, en 2008 y 2009 se vinculó en el proceso a un comandante del operativo del Esmad en 2005.

Luego, en enero de 2010, un fiscal de derechos humanos acusó a Bonilla por el delito de homicidio en modalidad culposa.

Después, hubo un recurso de apelación y un fiscal delegado ante el Tribunal Superior de Bogotá revocó la decisión y decidió archivar, precluir y cerrar la investigación en contra del oficial.  
                                                                           ***

–¿Cómo estás?

–Bien, porque estoy vivo.

Así respondía Jhonny, cada vez que su madre lo saludaba por las mañanas o cuando volvía de la universidad. 

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Aquella mañana del 22 de septiembre del 2005, Jhonny se levantó como de costumbre, con el sonido de los gallos que a veces lo aturdían y no lo dejaban concentrarse cuando estaba estudiando en su cuarto. Ese día decidió ir a la universidad, a pesar de no tener clases. 

–Mamá, hoy no tengo que madrugar tanto porque hay una reunión en la universidad. Posiblemente no haya almuerzo, pero de todas maneras tengo que ir a hacer un trabajo con unos compañeros. 

–¿A qué hora vuelves?

–No sé qué tanto nos demoremos haciendo el trabajo.

Eneried sabía que su hijo comía bastante y que no le gustaba merendar en la calle porque "había cosas muy caribes'.

La madre le empacó en el maletín un tarro de salchichas, un pan y un yogur.

–Desayune bien, mijo, para que no me le dé hambre. 

En la mañana del 22 de septiembre, antes de salir de su vivienda, Jhonny se abalanzó sobre el humeante plato de pericos con bastante tomate.

Además, se tomó un vaso de jugo de naranja con un pan de 500 pesos.

Después de desayunar bajó los escalones de cemento desde su cuarto hasta el patio, se miró en el espejo, se arregló la camiseta roja y el pantalón, y se despidió de Eneried.

Ella estaba adentro de la casa, en su habitación, y lo vio alejarse por una ventana.

–Mamá, me voy pa' la universidad. 

–Mijo, tenga mucho cuidado. 

–Tranquila, que allá no pasa nada. 

Toda la mañana, Jhonny estuvo cerca de la biblioteca de Univalle y por la tarde, los compañeros de su grupo de estudio estuvieron con él, hasta una hora antes de que comenzara la revuelta.

Afuera de la universidad, un grupo de manifestantes protestaban por el TLC y por la falta de agua en Villagorgona, en Candelaria. 

Jhonny estaba a unos metros de la biblioteca de Univalle y se dirigió hacia el pasillo que conduce a la calle, el callejón donde, inocente, fue sorprendido por la muerte en manos de quienes se quedaron en las sombras. 

CALI

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