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Cali y su lucha por no dejar morir su escena del arte y la cultura
Delirio y su obra La Pinta

Espectáculos como el de Delirio adaptaron sus montajes y emplearon estrictos protocolos de bioseguridad. 

Foto:

Juan Pablo Rueda Bustamante / El Tiempo

Cali y su lucha por no dejar morir su escena del arte y la cultura

Dificultades de una de las escenas más golpeadas durante la pandemia en la ciudad.

El arte, la cultura y el entretenimiento en la ciudad se vio seriamente afectado por la llegada del covid-19. Algunos encontraron alternativas para sobrevivir, mientras que otros le apostaron a cerrar sus puertas y esperar. 

En lo que todos coinciden es que los caleños tienen en sus manos la oportunidad de sacar adelante este sector que poco a poco empieza a abrir sus puertas. Piden que asistan a sus eventos. 

La salsa en Cali no solo se ha constituido en una de las industrias culturales más importantes del país. Sus montajes, creatividad en coreografías y estilo característico único a la hora de bailar, han hecho de esta cultura salsera de la ciudad un referente a nivel mundial, tanto, que fue una de las protagonistas en el Súper Bowl en los Estados Unidos.

Esta industria, de la cual dependen cientos de familias, en especial del oriente caleño, fue una de las más golpeadas con la pandemia.

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El cierre inmediato de todas sus formas de ingreso, como los espectáculos de baile, presentaciones artísticas, temporadas en festivales, clases de baile, producciones… los relegó a guardar cuarentena, y en muchos casos a vivir de la caridad.

Espectáculos en gran formato como Ensálsate, Delirio y Mulato Cabaret, cancelaron sus funciones y pasaron a cargar deudas y altos costos para mantenerse.

Esta situación llevó a que muchos bailarines e integrantes de esta industria buscaran alternativas para sobrevivir. Por ejemplo, algunos productores, bailarines y coreógrafos encontraron en la virtualidad una forma de enseñar y generar algo de ingresos.

A bailarines como Jefferson Minotta, campeón mundial de baile, la llegada del coronavirus lo llevó a subsistir de la chatarra. Junto con un familiar y en un camión empezó en busca de chatarra por diferentes calles de la ciudad.

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Inicialmente la virtualidad fue una alternativa de subsistir, en el caso de los espectáculos, sin embargo, con las aperturas de diferentes sectores productivos muchas personas prefirieron estar más fuera de sus casas que frente a las pantallas.

Además, un show virtual les implicó a varias compañías una mayor inversión, debido a que contrataron productores, cámaras, editores de video y adaptaron protocolos de bioseguridad.

Tal fue el caso de Edwin Chica, director artístico de Ensálsate y Salsa Viva y Tango Vivo, que para una temporada virtual tuvo que realizan una inversión en tecnología.

Protesta de bailarines de salsa

En inmediaciones de la plazoleta Jairo Varela, bailarines y artistas de la salsa protestaron a favor de la Feria de Cali.

Foto:

Santiago Saldarriaga

Protesta de bailarines de salsa

En inmediaciones de la plazoleta Jairo Varela, bailarines y artistas de la salsa protestaron a favor de la Feria de Cali.

Foto:

Santiago Saldarriaga

Algunas compañías vieron algo de respiro con eventos como el Festiva Mundial de Salsa, que se realizó en formato digital y la Feria de Cali, que pese a ser cuestionada, contó con una importante participación de bailarines caleños, ante una difícil realidad que mostraba el cierre de escuelas y locales de varias de las academias que en épocas pasadas llenaron de gloria a Cali y el país.

El camino para una recuperación total de la industria de la salsa es largo, pero esperanzador y sus protagonistas luchan para volver a brillar pero en las pistas de baile.

La pandemia, una obra que aún no finaliza

Como un arte y actividad que requiere de la energía y sensaciones del público, el sector de las artes escénicas caleñas, que desde los años 50, con maestros como Enrique Buenaventura y Fanny Mickey, se convirtieron en referentes del teatro colombiano, fue golpeado de manera fuerte con el inicio de la pandemia: salas cerradas, procesos creativos truncados, talleres cancelados…

La única opción fue la virtualidad, una alternativa que pese a contrariar un poco el espíritu de las artes vivas de respirar junto al público una puesta en escena, fue la manera de que muchas compañías se mantuvieran vigentes, mientras que otras, tomaron la decisión de aguantar la tormenta y cerrar sus salas.

Festival Internacional de Teatro

Puesta en escena durante el acto de lanzamiento del Festival Internacional de Teatro de Cali, en el Centro Cultural

Foto:

Secretaría de Cultura de Cali

Aunque la esperanza llegó con en agosto, con la ley 1408, que permitía a salsa de cine y teatros a abrir con estrictos protocolos de bioseguridad, la crisis no paró.

“Tuvimos que bajar el valor de la taquilla, porque la gente no tiene dinero. Las boletas que antes estaban en 30 y 35 mil pesos, ahora están en 10 mil. Por ahí vamos perdiendo. Además, cuando tenemos lleno el aforo permitido, los gastos son mucho mayores que el valor de la taquilla. A esto se le suma que las personas no pueden estar mucho tiempo en el teatro”, explica Ángela Osorio, directora de Espacio T.

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Pese a las complicaciones, las salas independientes lograron mantenerse, gracias a la gestión de la Secretaría de Cultura de Cali y el Ministerio de Cultura. Ahora, en este mes de marzo del 2021, espera que los caleños vuelvan a las salas y apoyen el arte.

La música, el entretenimiento y artes plásticas tampoco se quedaron atrás y sufrieron los rigores de la pandemia.

Concierto 'Mar y Río' en la aperura del XXIV Festival de Música del Pacífico

Apertura del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, en su formato virtual.

Foto:

Petronio Álvarez

Muchos artistas se vieron limitados a conciertos y exposiciones virtuales, que les implicó una inversión en tecnología y personas capacitadas para este tipo de lenguajes audiovisuales. Fue así como se vio que todos los eventos de la Temporada de Festivales, como Petronio Álvarez, Ajazzgo, Feria de Cali, Feria del Libro, se vieran desde la pantalla.

Las discotecas y la noche también agonizaron durante el 2020. Muchos establecimientos, que hicieron parte de la identidad e historia rumbera de la ciudad cerraran sus puertas y con las toques de queda y ley seca.

Otros locales se convirtieron en venta de frutas y veruduras, mientras que otros, en fábricas de prendas y tapabocas.

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