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Pueblo del Atlántico busca ‘amansar la bestia’ con vacunación masiva
Vacunación Piojó

Giovanny Quiroz le pone fe a la segunda dosis de la vacuna que se aplicó este lunes.

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Vanexa Romero. EL TIEMPO

Pueblo del Atlántico busca ‘amansar la bestia’ con vacunación masiva

Giovanny Quiroz le pone fe a la segunda dosis de la vacuna que se aplicó este lunes.

Piojó, piloto anticovid en el país, logró vacunar al 80 por ciento de su población en 15 días.

“El covid es una bestia más que he logrado amansar”, dice entre risas el campesino Fernando Farid Martínez Conrado mientras espera en la terraza del hospital de Piojó, municipio del Atlántico que logró vacunar contra el covid-19 al 80 por ciento de su población en 15 días.

Ubicado entre vegetación y montañas, a una hora de Barranquilla, con menos de 10.000 piojoneros y donde predomina la agricultura, empezó desde el 1.º de julio como pueblo piloto en el país de la unificación de etapas en el plan de vacunación anticovid.

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Entre sus calles empinadas se respira un ambiente de tranquilidad y algo de excesiva confianza: grupos de transeúntes y otros que conversan en la plaza sin el uso del tapabocas, pese a las advertencias en pasacalles y señalizaciones que indican que el virus sigue entre ellos.

Sin embargo, otros siguen manteniendo sus cuidados, como Martínez Conrado, de 65 años, quien asegura haber dejado desde hace más de un año las reuniones sociales por evitar contagiarse y cuidar a los suyos.

“Gracias a Dios no me ha dado covid, me he cuidado duro, porque ni bebo, ni fumo ni nada. Les digo a la gente, a los hijos míos y a quienes no son mis hijos que se cuiden. Me da dolor que se mueren muchas personas por esa enfermedad, la más mortal que ha podido haber”, manifiesta el amansador de bestias y mulos.

Cargué como tres bultos de palma y me trató de dar como mareo, pero Dios es grande

El campesino cuenta que, apenas se enteró de que le llegó el turno para vacunarse, se vistió con su mejor pinta, las mejores abarcas y se embarcó en una moto desde el corregimiento de Agua Viva hasta el centro de salud municipal.

Eso fue el 6 de mayo pasado, cuando se aplicó la primera dosis de AstraZeneca. Ahora está a la espera de la segunda, que le corresponde en agosto, según quedó registrado en su carné de vacunación.

“Aquella vez no sentí nada, ni dolor de nada. Vuelvo y le digo que cargué como tres bultos de palma y me trató de dar como mareo, pero Dios es grande y poderoso que todos los dolores desaparecieron”, asegura Martínez, quien volvió al hospital, pero ahora a acompañar a sus dos nietas menores de 9 años para la vacunación contra el sarampión. 

El panorama en Piojó mezcla la cotidianidad del campo con las jornadas de vacunación.

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Vanexa Romero. EL TIEMPO

Aquí como uno come es fuerte, no me da nada. La alimentación influye y esa vacuna abre el apetito

Otro que luce optimista es Saúl García Jiménez, de 67 años, que madrugó a regar las plantas florecidas al frente de la plaza. Si bien ya se aplicó la primera dosis, asevera que la clave para salir avante de este virus es la alimentación.

“Aquí como uno come es fuerte, no me da nada, entonces eso está en la alimentación. La alimentación influye y esa vacuna abre el apetito”, sostiene García, quien es interrumpido por el saludo a distancia de un compadre que se traslada con sombrero y sobre un burro por la vía principal.

Entre las situaciones que ha dejado el covid-19 y que lamenta el piojonero es la mala cosecha de guandú y ahuyama. A eso le agrega ahora que muchos no se cuiden por “andar bebiendo ron” y “por miedo a la vacuna”.

“Hay gente que no se quiere vacunar que porque la carabela que no sé qué y que a los dos años muere… Yo digo que eso es embuste, ya para eso estuvieran muriendo. Son terquedades”, dice el hombre entre carcajadas y refiriéndose a los mitos que se rumoran entre la población.

Vacunación en cifras

De acuerdo con cifras del INS con corte al 18 de julio, en el municipio atlanticense de 189 años se han registrado 258 casos desde que se confirmó el primer positivo en mayo de 2020. Se han recuperado 250 personas, para un 96,9 por ciento del total de recuperados. Asimismo, seis habitantes han fallecido, para una letalidad del 2,33 por ciento.

Por ser una población con un número inferior a 10.000 residentes fue incluida en el Plan Piloto Nacional para vacunar masivamente a sus habitantes de 12 años en adelante.

Por lo anterior, además del hospital, la plaza central, los corregimientos de Hibácharo, Agua Viva, El Cerrito y las veredas Macondal y Guaibana vieron cómo el ganado suelto entre los caminos se mezclaba con la llegada de neveras cargadas de vacunas.

Esa jornada especial se prolongó hasta el 15 de julio. Desde entonces, la vacunación continúa en el hospital de Piojó para alcanzar la meta poblacional de 5.268 habitantes. Con corte al 17 de julio, se habían aplicado 4.295 primeras dosis (82 por ciento de avance) y 1.823 dosis completas (35), según cifras de la Gobernación del Atlántico.

Afuera del hospital, que se caracteriza por ser un sector tranquilo, el silencio fue interrumpido por la conversación de dos foráneos: “Calles frescas, rodeada de paisajes, vegetación y arborizada”, describe uno de ellos, con orgullo.

Se trata de Giovanny Quiroz, quien proviene de Hibácharo y se trasladó hasta Piojó para completar su esquema de vacunación contra el covid-19. Con él ya son 248 personas (56 por ciento de avance) entre los 45 y los 49 años que se han aplicado la segunda dosis en el municipio.

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Las autoridades del municipio invitan a la población a no bajar la guardia contra el covid-19.

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Vanexa Romero. EL TIEMPO

Con la vacunación hay que prevenir esto que se está presentando, es la posibilidad de preservar nuestra vida

“Con la vacunación hay que prevenir esto que se está presentando, es la posibilidad de preservar nuestra vida. Así que estoy presto a recibir la vacuna en este día”, decía antes de ingresar a un consultorio frío, donde finalmente se sienta para aplicarle el biológico que extrajo la enfermera de una nevera azul que conserva la baja temperatura.

Ese proceso fue cuestión de dos minutos, luego volvió con un algodón en el brazo izquierdo, el cual aprisionaba con dos dedos de la mano derecha. Intentó subirse a la moto que es conducida por su hijo Luis, pero este lo detuvo enseguida: “¡¿Cómo se te ocurre?!”.

La razón del duro cuestionamiento es que debe esperar al menos 15 minutos, así sea en el bordillo del andén, y si no hay reacción negativa, lo regresa nuevamente en la motocicleta a la finca donde se dedica al pancoger.

Me da miedo que por ponerme la vacuna vaya a tener secuelas

Durante esa espera, la única reacción que tiene Giovanny es hablar sin parar con dos allegados que reconoció en el camino. No se veían desde hace tiempo, según cuenta. Eso, ante la atenta mirada de su primogénito, quien no se ha vacunado y cuenta sus razones.

“Estoy esperando que pasen unos meses más, porque hace unas semanas creo que me dio el covid, pero no me hice la prueba. Eso sí, perdí el olfato, tuve dolor de cabeza y me dieron otros síntomas. Me da miedo que por ponerme la vacuna vaya a tener secuelas”, explica el joven de 26 años.

¿Qué pasa con los no vacunados?

Un día antes de que empezaran las vacunaciones, yo me había puesto la vacuna del papiloma

Una razón parecida da Darcy Villanueva, de 16 años, que vive al frente del hospital, pero tampoco ha pasado por aquel consultorio donde se aplica la vacuna que no evita el covid-19, pero sí disminuye riesgos.

“Un día antes de que empezaran las vacunaciones, yo me había puesto la vacuna del papiloma. Entonces me dijeron que tenía que esperar un mes para poder vacunarme contra el covid-19, por lo que primero tenía que hacer efecto una, para luego ponerme la otra”, dice la joven, quien ha sufrido la muerte de tres tíos por la pandemia.

Ante esto, Villanueva espera que el próximo 22 de julio le agenden la cita para aplicarse la vacuna, ya que ese es su deseo. “Siento que así estoy más protegida y, si Dios no quiera me dé el covid, ya será menos letal”, cuenta la menor ante el rostro sonriente de su mamá, quien autorizó previamente sus declaraciones a este medio.

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Tenemos personas que se han vacunado en Barranquilla, porque no hay muchas fuentes de empleo en el municipio

Para la secretaria de Salud municipal, Jennifer Ripoll, el balance de vacunación en Piojó es “muy bueno”, ya que alcanzan aproximadamente el 85 por ciento de la población vacunada con corte al 19 de julio.

“Esperemos ese porcentaje pendiente por vacunación. Hay algunos que han tenido covid-19, tenemos personas que se han vacunado en Barranquilla, porque no hay muchas fuentes de empleo en el municipio”, asegura la funcionaria.

Darcy Villanueva sigue sus estudios virtuales mientras aguarda por su turno de vacunación.

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Vanexa Romero. EL TIEMPO

Tenemos dos casos positivos en el municipio, la población se cuida mucho, este año no hemos tenido fallecimientos

A estas razones en las que se apoyan las personas para no vacunarse en Piojó, Ripoll agrega que persiste el miedo y la renuencia en esa población por mitos ante situaciones ocurridas.

El pasado 16 de julio, el Gobierno Nacional alertó que entre el 70 y el 85 por ciento de los hospitalizados en el país tuvo la posibilidad de vacunarse y no lo hizo. Sin embargo, la funcionaria manifiesta que este no es el caso en el municipio.

“A medida que se han abierto las etapas de vacunación, estamos manejando un 90 por ciento de asistencia en cada etapa. Tenemos dos casos positivos en el municipio, la población se cuida mucho, este año no hemos tenido fallecimientos”, señala.

Hace un llamado a la población a seguirse cuidado después de recibir la vacuna, usar los elementos de protección personal y mantener el distanciamiento social. Mientras, el hospital sigue recibiendo a la comunidad pendiente por una o dos dosis.

A este ritmo, la población piojonera está ad portas de ‘amansar la bestia’, como lo viene haciendo Fernando Farid Martínez con sus mulos en Agua Viva y como lo ha logrado hacer el 96,9 por ciento de recuperados de esa terrible bestia conocida como covid-19.

Deivis López Ortega
Corresponsal de EL TIEMPO Barranquilla
En Twitter: @DeJhoLopez
Escríbeme a deilop@eltiempo.com

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