'Universidades debe rendir cuentas a la sociedad sobre sus funciones’

'Universidades debe rendir cuentas a la sociedad sobre sus funciones’

Rector de U. Tecnológica de Bolívar, Alberto Roa, lo dice a propósito de acreditación institucional.

Campus de la UTB en Cartagena

En diciembre próximo, la comunidad estudiantil de la Universidad Tecnológica de Bolívar estarán estrenando un campus renovado, gracias a una inversión de 14.000 millones de pesos.

Foto:

Cortesía UTB

Por: Alvaro Oviedo C.
09 de junio 2019 , 05:00 a.m.

Más que considerar la renovación de la acreditación institucional, por cuatro años, como un reconocimiento a la calidad del servicio académico que viene prestando a la sociedad, directivos, docentes empleados y los 7.000 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Bolívar, con epicentro en Cartagena, lo ven como un vital insumo para fortalecerse aún más.

Es deducible lo anterior luego de la charla sostenida con el rector de la institución, Alberto Roa Varelo, en la redacción de EL TIEMPO en Barranquilla.

¿Qué importancia tiene esta acreditación para la UTB?
Muchísima para la ciudad, la región, para mí como rector porque estuve mucho tiempo impulsando en Colombia el proceso. Creo que es un mecanismo sano para que las instituciones, por un lado, se desarrollen autónomamente; pero, a la vez, rindan cuenta a la sociedad sobre el cumplimiento de su función y den señales de confianza y de calidad.

¿Se deduce que conlleva a mayores compromisos de parte de ustedes?
Es demostrar que la institución como un todo cumple con su misión; viene bien con la tarea; tiene planes pertinentes y buenos, y los está cumpliendo.

¿Cómo escogen a los profesores con calidad pedagógica?
Como los indicadores en el mundo, se requiere que los profesores entreguen altos títulos académicos. Entonces, tienen que tener maestrías y doctorados. Gran porcentaje en la UTB tiene títulos doctorales, 40 por ciento; el resto tiene títulos de maestría. Eso es uno de los asuntos que evalúa el Consejo Nacional de Acreditación.

¿Previo a la acreditación hay filtros internos, porque la verdad es que un título no garantiza la idoneidad pedagógica de un profesor, o me equivoco?
Todo eso tenemos que estarlo revisando todo el tiempo. Los profesores entran en procesos de evaluación de los estudiantes, en el de sus jefes inmediatos, tienen un plan de metas anuales y tiene que acreditar, año a año, el cumplimiento de esas metas. Eso hace parte de un sistema interno de aseguramiento de la calidad.

A propósito de las acreditaciones, se percibe que hoy son contadas las universidades que la obtienen…
Tenemos grandes brechas en el país. Solo 52 instituciones de las 300 que hay tienen acreditación institucional; en la Costa hay 11. Sin embargo, el 33 por ciento de los estudiantes existentes a nivel nacional está matriculado en instituciones acreditadas; en la Costa es el 23 por ciento.

¿Entonces debe haber tareas pendientes para buscar equilibrios?
Sí, todavía tenemos la tarea de fortalecimiento de la calidad; pero, a la vez, el orgullo de mostrar instituciones como la UTB que han cumplido la tarea.

En el caso de la UTB, entiendo que esta no es la primera acreditación institucional…
En el 2011 se recibió la primera; se la renovaron en el 2015; y ahora otra vez se la han renovado por cuatro años, lo cual demuestra que es una institución que está mejorando siempre, que invierte todos sus recursos en la calidad académica.

A propósito, ¿Cuál es el programa estandarte, el fuerte?
Es muy fuerte ingenierías, en primer lugar, en tamaño y, por supuesto, en reconocimiento y calidad. Tenemos 11 programas de pregrado, un cuerpo profesoral de alto nivel, maestrías, especializaciones y un doctorado. Un gran reconocimiento y además áreas nuevas.

¿Cuáles son esas áreas?
Por ejemplo, Ingeniería Naval, que no hay en ninguna parte del país, por lo menos en universidad privada (sí la tiene la Escuela de Oficiales de la Armada Nacional) y es un sello de la institución de cómo está comprometida con la dinámica logística y de transporte marítimo de Cartagena, teniendo en cuenta la cercanía con el mar Caribe y nuestra posición geoestratégica. Creamos Ingeniería Biomédica. También tenemos una escuela, o facultad mejor de economía y negocios, con programas de contaduría, finanzas, negocios internacionales, haciendo una gran labor formativa.

¿Esto puede entenderse como la participación de la UTB en los problemas sociales comunitarios?
Me gusta que lo digas. Hay un primer entorno en la UTB, por decirlo así, que es el mundo empresarial, porque ese es el sello y hoy en día está gobernada por los gremios que le han querido dar a la ciudad una institución de servicio social; y por otro lado, hay una cercanía con la región en el sentido de las necesidades, estudios de impactos, propuestas de desarrollo.

¿Ejemplos a mostrar de ese acercamiento?
Hay un grupo muy fuerte que trabaja en los Montes de María en temas de posconflicto, memoria histórica, paz, desarrollo comunitario, desarrollo agroalimentario. Son profesores que están yendo a esa realidad cotidianamente, investigando, haciendo propuestas y colaborando con procesos endógenos de desarrollo en el territorio.

A la evaluación del factor humano se suma la infraestructura física de la institución, ¿En el caso de la UTB que destaca?
Sí, la UTB tiene un campus abierto, muy Caribe, verde, cerca de la zona de Mamonal, la que llamamos ‘Campus Tecnológico’ y está en un proceso de renovación con una inversión muy grande de 14.000 millones de pesos; haciendo un nuevo edificio y cambiándole el centro del campus, donde vamos a tener nueva cafetería climatizada para estudiantes, nuevas oficinas de profesores, espacios de bibliotecas, nuevos espacios de extensión de estudiantes con dificultades, buscando evitar la deserción, etc. Todo esto se termina en diciembre próximo.

Rector de la UTB, en Cartagena

Alberto Roa Varelo es el actual rector de la UTB, en la que se forman, con alta calidad académica, 7.000 estudiantes.

Foto:

Vanexa Romero/EL TIEMPO

En aspectos fundamentales como la tecnología e innovación, ¿Cómo están las cosas?
Fíjate que no es solo porque lo diga el Sistema Nacional de Acreditación, sino que porque también está en nuestro sello, en nuestros diferenciadores, incorporar la tecnología en la enseñanza, profesores que desarrollan innovaciones tecnológicas en el aula de clase, plataformas que apoyan los procesos de aprendizaje de los estudiantes y sello de innovación tanto en la docencia como en el desarrollo personal y empresarial. Tenemos un centro pensando en la innovación y con un nombre muy Caribe que se llama ‘El Patio’, un gran taller de ideas.

¿Tienen cabida allí los denominados semilleros de investigación?
Claro. La Universidad también tiene unas apuestas en el campo investigativo, varios grupos de investigación escalafonados en Colciencias y unas áreas en las que somos fuertes: en ingeniería, en energía y sostenibilidad, en economía y movilidad, economía pobreza y desarrollo regional y posconflicto.

Las alianzas son claves en los procesos universitarios, sobre todo de cara a la globalización, ¿Qué tal les ha ido?
Tenemos convenios con universidades de todo el mundo; 111 activos y una creciente movilidad de estudiantes. Cada año vienen más de Estados Unidos y de México, y salen más de la UTB a distintos destinos.

¿Esos intercambios garantizan qué?
Por ejemplo, la doble titulación. Es el caso con el Politécnico de Turín, en Italia, en donde obtiene el título nuestro y el título de ellos; además, entran en un programa de master.

¿Qué tareas a futuro contemplan?
Primero, la culminación de un gran proyecto de infraestructura, que se llama ‘Alcatraz’, que nos va a cambiar el rostro del campus; la ampliación de las ofertas sobre todo en posgrados para estudiantes de la Costa en áreas distintas de las ingenierías, de administración, finanzas, mercadeo; y la creación de doctorados que van a ser el resultado del fortalecimiento de los grupos de investigación. Tenemos un doctorado, pero en dos o tres años tendremos dos o tres más.

¿Por poco olvido preguntarle el aporte que hace la UTB a la población vulnerable…?
La Universidad invierte entre 5.000 y 6.000 millones de pesos anuales en becas u descuentos para muchachos talentosos que tienen necesidades socioeconómicas, y estamos impulsando para que el sector industrial de Cartagena nos acompañe en un programa más ambicioso de becas.

Cambiando un poco la temática, ¿Cómo ha sido el trabajo de la UTB con el sector público de su entorno?
No puedo negarte que eso ha sido un poco difícil. Sin embrago, no hemos cesado en el empeño de contribuir con el sector público de la ciudad. Un ejemplo es que en este instante, estamos desarrollando con el apoyo de la Vicepresidencia de la República, de la Función Pública y de otras instituciones de la ciudad, como la Andi, un proyecto de fortalecimiento institucional de la Alcaldía. Es decir, llamamos al alcalde de realizar una tarea de revisar el organigrama, los manuales de funciones, los manuales de procesos, la estructura institucional de la Alcaldía. Estamos haciendo eso cargo por cargo, función por función.

¿Qué percepción tiene usted, como experto en educación, del nivel que se ve hoy en los jóvenes recién egresados de los colegios de bachillerato?
Muy complejo, pero podríamos quedar quejándonos de esto y no llegamos a nada. Lo que estamos haciendo además de tener una interacción con los colegios y los niveles previos de la educación, porque aquí hay que contribuir a su mejoramiento; es recibir al estudiante que nos dan la región y transformarlo. Tenemos que mejorar sus competencias, vienen débiles en lecto-escritura, muchas veces vienen deficientes en matemáticas y por supuestos traen, a veces, confusiones vocacionales y de desarrollo integral. Nuestra Universidad hoy en día tiene que llevarlos a una mayoría de edad y a una fortaleza y a una gran autonomía intelectual, pero en un proceso y que tiene que ser acompañado, con un trabajo intenso de competencias, de nivelaciones académicas, en eso estamos.

Vienen elecciones regionales ¿Alguna recomendación a los que aspiran a cargos públicos mediante el voto entorno a la educación pública?
Una primera recomendación no es a ellos, sino a la ciudadanía y es mejorar nuestros niveles de participación política argumentada, de participación ciudadana desinteresada, y esa es una labor que hacen las universidades. A nosotros nos interesa una política con mayúscula, no la política con minúscula electorera; nos interesa generar ciudadanos que empiecen en su entorno, que tomen partido, que participen. La política se puede hacer bien.

Álvaro Oviedo C.
Editor regional de EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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