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Salamina, un pueblo que lucha contra la corriente del río Magdalena
Río Magdalena

Con gigantescas bolsas llenas de arena se busca proteger la margen derecha del río.

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Vanexa Romero. EL TIEMPO

Salamina, un pueblo que lucha contra la corriente del río Magdalena

Con gigantescas bolsas llenas de arena se busca proteger la margen derecha del río.

Corrientes se están llevando la ribera del pueblo. Ya se invirtieron más de 20.000 millones de pesos

Estamos arrinconados, compadre, ya no hay para dónde coger”, dice Andrés Piedrahíta, de 53 años, al explicar la situación que viven los habitantes de Salamina, el municipio al que el río Magdalena se está tragando.

Piedrahíta, vacunador de ganado, mira con temor cómo cada vez el río se acerca más a este pequeño pero próspero pueblo.

La orilla estaba como a 20 metros. En cualquier momento se nos mete y se lleva toda esta vaina”, cuenta el hombre mientras señala las amenazantes corrientes del Magdalena, cuya fuerza provoca remolinos que arrancan a pedazos la tierra y socavan la orilla.

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La orilla estaba como a 20 metros. En cualquier momento se nos mete y se lleva toda esta vaina

Salamina es un centenario municipio que originalmente se llamó San Miguel de Punta Gorda, pero el Libertador Simón Bolívar, quien pernoctó aquí, le cambió el nombre por el de una isla griega.

Sus pobladores siempre han visto el río Magdalena como una bendición para la ganadería, los cultivos y la pesca, pero esto cambió cuando en el 2010 hubo una inundación y cientos de hectáreas de cultivo y ganado quedaron bajo una lámina de agua.

Luego vinieron más afectaciones, y el río comenzó a desmoronar la ribera desde el 2016 y arremetió con más fuerza en agosto del 2020 y se declaró la emergencia.

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El origen del problema

El problema de la erosión tiene su origen en la llamada isla del Tamarindo, que se formó en frente con toneladas de sedimentos que arrastra el río logrando desviar el 92 por ciento de la corriente hacia la margen derecha, donde está ubicado el pueblo.
La isla tira toda la corriente para acá, y esta se va comiendo todo”, sostiene el alcalde de Salamina, Luis Ramón Orozco.

Si quitan esa playa, se arregla todo”, dice Oswaldo Angulo Orozco, quien lleva más de 20 años trabajando en el ferri.

Pero aunque en octubre Cormagdalena dragó la isla Tamarindo, el alcalde enfatizó en que esos trabajos al final no cumplieron el objetivo porque la erosión no se controló y ahora toca reubicar a personas y negocios que se encuentran en el puerto del ferri, zona donde precisamente se hizo el dragado.

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Este problema tiene años, el río venía comiéndose la ribera y nadie le puso el pie en firme. Metieron una draga, se gastaron un dineral y no sirvió para nada...

Vinieron a quitar la isla y lo que hicieron fue alargarla más”, subrayó el operador del ferri.

Augusto Barthel, un ganadero de ascendencia alemana que lleva más de 60 años en esta zona, no oculta su preocupación al asegurar que serían miles de familias las damnificadas si el río inunda esta zona.

Este problema tiene años, el río venía comiéndose la ribera y nadie le puso el pie en firme. Metieron una draga, se gastaron un dineral y no sirvió para nada. Mire cómo está esta vaina”, cuenta contrariado el hombre.

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El dineral” al que se refiere Barthel es el relacionado con los más de 20.000 millones de pesos que han invertido para enfrentar la situación, en menos de un año, entidades como el Invías, Cormagdalena y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), y sumado a recursos de la Gobernación y el Municipio, y el problema sigue latente.

No hay articulación. Cada uno va por su lado, no miran el río como un todo”, dijo el director ejecutivo de Asoganorte, Julián Saade, al cuestionar los trabajos de dragado que hizo Cormagdalena, que según él no sirvieron.

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La vida del puerto

Los problemas continuaron en mayo pasado, cuando el río se llevó un tramo de la vía Salamina-El Piñón, a la altura del kilómetro 99.

Ahora para ir al vecino municipio de El Piñón, y viceversa, se debe usar un camino real que cuando llueve se hace intransitable hasta para los caballos.

En esta trocha el Invías ha invertido 1.100 millones de pesos. “Eso es una trocha, cuando está seca es el polvo y cuando llueve es el barro. Es muy duro andar por aquí así, compa”, cuenta Luis Charris, trabajador de una empresa de vigilancia.

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No tenemos para dónde coger. Esta ha sido y será por siempre la entrada y salida de esta región

En estos momentos unos 600 metros lineales de su orilla están afectados, por lo que Cormagdalena recomendó evacuar de forma inmediata a las personas y los asentamientos ubicados en el sector del puerto del ferri, que se encuentra a unos 5 minutos del pueblo.

Pero es en esta zona donde está la vida de los salamineros y de otros municipios de la región.

En este sector se encuentran restaurantes, tiendas, un lavadero de camiones y el despacho del ferri, cuya casa ya se llevó el río, y ahora los operadores del planchón despachan desde un quiosco.

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En ferri viajan personas, animales y materiales de obras

Nos va a llevar a la construcción de obras definitivas que mitiguen el riesgo que históricamente se ha enfrentado en esta margen del río

Es un punto de encuentro de los ricos ganaderos, hacendados, políticos con campesinos, jornaleros, pescadores, estudiantes, amas de casa, comerciantes. Aquí todos se conocen, se saludan y viven la misma incertidumbre que genera la erosión del río.

El ferri mueve un gran comercio entre Salamina y Puerto Giraldo, que queda en la orilla del frente, en Atlántico. En la embarcación viajan desde pasajeros, carros y vacas hasta materiales de construcción y medicamentos.

Unos 300 vehículos de todo tipo (camiones, tractomulas, camionetas, automóviles, motos y hasta carretillas de frutas y verduras) en promedio se mueven por aquí desde las 4 de la mañana hasta las 7 de la noche.

No tenemos para dónde coger. Esta ha sido y será por siempre la entrada y salida de esta región”, comenta Javier Torres, trabajador del ferri.

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¿Solución definitiva?

Actualmente, con recursos de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo, se adelantan trabajos para reducir el riesgo en varios puntos, instalando gigantescas bolsas llenas de arena para proteger un área de 40 metros que está siendo socavada.

Y se está a la espera de que empiece una solución definitiva, pues, gracias a una acción popular, la cual fue fallada a favor por el Tribunal Administrativo del Magdalena, se le ordenó al Gobierno Nacional presentar un plan maestro de obras para Salamina.

El proyecto fue estructurado por Cormagdalena y presentado hace tres semanas al Tribunal, y consiste en un estudio técnico y de rigor de la situación que se presenta en el sector.

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Entre las acciones que se proyectan, explica el alcalde Orozco, se encuentran la restauración de toda la margen derecha del río, la construcción de espigones que desvíen la corriente de la orilla y dragados controlados.

También está la alternativa que busca separar la vía de la orilla del río Magdalena cerca de un kilómetro y conectarla de nuevo en la zona del ferri.

Falta que el Ministerio de Hacienda asigne los recursos para financiar las obras, cuyo costo está por el orden de los 90.000 millones de pesos.

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Nos va a llevar a la construcción de obras definitivas que mitiguen el riesgo que históricamente se ha enfrentado en esta margen del río”, dijo el director de Cormagdalena, Pedro Pablo Jurado.

En el pueblo esperan que cuando lleguen esas obras no sea demasiado tarde. “Aquí toca dormir con un ojo abierto y otro cerrado porque en cualquier momento el río se nos mete”, dice Alejandro, quien se gana la vida lavando carros en la zona del puerto del ferri, que debe ser evacuada.

Leonardo Herrera
Enviado Especial de EL TIEMPO
Salamina

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