'Necesitamos la Ley del Músico que acabe con las injusticias'

'Necesitamos la Ley del Músico que acabe con las injusticias'

Omaira Borrás, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Música Colombiana, habló.

Festival de Orquestas en Barranquilla

Uno de los eventos del Carnaval de Barranquilla que reclama Sintramucol como una creación suya es el Festival de Orquestas, que destaca veteranos y nuevos en el arte musical.

Foto:

Archivo/EL TIEMPO

Por: Álvaro Oviedo C.
28 de enero 2019 , 11:07 a.m.

Después de una hora de amena charla con Omaira Borrás, hija de Nury Borrás, artista costeña inmortalizada con el canto de Las cuatro fiestas, y de revisar una abultada carpeta de manoseados y amarillentos documentos que ella considera como su artillería de pruebas fehacientes, no es difícil concluir que una buena parte de los músicos del país seguirán sobreviviendo de la caridad y muriendo en el olvido.

Omaira lleva 10 años como la presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Música Colombiana (Sintramucol), tratando de aplicar la experiencia que en materia de organización de músicos vio en los 16 países en los que residió, viviendo como cantante, sobre todo en México y Venezuela, antes de decidirse volver a Barranquilla.

¿Cómo es la actual situación del músico?
A nivel nacional, de pronto, hay algunas ciudades que están más organizadas en los procesos, los estímulos y la participación del músico, como Medellín, en donde hay consejo de música, secretaría de cultura que sí se han preocupado por el trabajo y la estabilidad.

¿Qué es lo destacable allí?
Nos llevan ventajas. Han hecho propuestas y trabajan en cadena. Hacen un evento y tienen en cuenta al músico de allá. Por ejemplo cuando hacen rock son los de allá, aunque caben de otras regiones.

¿En qué se diferencia Sintramucol de Sayco y Acimpro?
Sintramucol es un sindicato que agremia a músicos trabajadores que no tienen empresa y deben aportar un porcentaje de dinero mensual, pero como no trabajan…

Entonces, ¿Cómo se sostiene?
En el caso de Barranquilla, antes, con aportes del Carnaval y mediante un acuerdo del Concejo que aún no ha sido derogado, pero que no se cumple. Nos afectó, la Ley 1493 del 2011 que arropa esto y dice estar por encima del acuerdo.

Ese acuerdo del Concejo, ¿Qué dice?
El aporte depende de valor del evento, pero debe ser el 50 por ciento. El empresario termina dando lo que le da la gana.

Volviendo a lo de Sayco y Acimpro, no me aclaró la diferencia…
Ellos manejan derechos de autor. Sayco el de compositores; y Acimpro, de los intérpretes.

¿Por qué no entra allí el músico, si uno lo que ve es una estrecha relación, un complemento?
Porque debe tener algo grabado. Esa es la política adversa. Si un músico no ha grabado o no tiene nada pegado no puede.

Pienso que Sintramucol, como sindicato, se tiene que revaluar; pienso que al lado debiera funcionar una fundación para poder conseguir recursos y hacer un trabajo digno

¿La política arrumando al músico…?
Sí, las malas políticas, su mala aplicación o las acomodadas.

¿En lo social qué tal están?
El que tiene Sisben, o le dan un bono, le va bien; pero, por ejemplo, el de la tercera edad, que hay más de 40, no tiene nada. Un músico de más de 60 años ya no lo contrata nadie.

He oído que los de Sayco y Acimpro no tienen esos problemas, ¿O es cuento?
El que está en Sayco y Acimpro tiene un servicio médico. Aunque tampoco muchos no se sienten bien, porque persisten las roscas. A esas instituciones, el Gobierno tiene que ponerles la mira y empezar a investigarlos; esa es una mafia grande…

¿A quiénes les va bien, a los que están en las roscas?
Los que pagan la payola. Esos reciben grande cantidades de dinero porque sus discos suenan. Es que Sayco y Acimpro son instituciones billonarias.

¿Ustedes, más viejos en cuanto a constitución, no pueden llegar a serlo?
Si podríamos convertirnos en entidad recaudadora, porque no es solamente Sayco y Acimpro. Es que ha habido una mafia, intereses, incluso ellos han puesto senadores y representantes a la Cámara. Hay un juego de cosas que los mantiene, más un poder económico grande.

¿Qué cantidad recibían, por ejemplo, en una temporada de Carnaval?
Unos cuatro o cinco millones de pesos.

¿Tan poco?
Sí.

¿Y no será que a ustedes les ha faltado organización?
Sí, debemos ser más unidos. Mira una cosa, como el músico es de municipios, de pronto, cada uno tira por su lado. Además, el 70 por ciento son personas vulnerables, hay mucha pobreza en sus familias, entonces se van a donde les den.

¿En la tarea que usted viene desempeñando siente que ha logrado crear conciencia de unión?
Los he ido organizando por instituciones para aprovechar los proyectos de estímulos, pues como particulares nunca lo van a lograr. Ya existe Asomuba (bandas de viento) y Asomoatlan (de conjuntos vallenatos), la asociación de guitarreros de la calle 72, y han podido obtener bonos para la tercera edad y Sisben; y al menos son tenidos en cuenta para eventos.

¿Qué sigue siendo difícil?
Que muchos siguen peleándose lo poquito que les dan, y siguen viviendo de la limosna y no se dan cuenta del potencial que tienen, que pueden organizar grandes eventos, piensan solo en el día a día, en lo que van a llevar para su casa para comer, en lo mínimo. Hoy hacen una banda, mañana otra, y ahí van sin rumbo…

¿El empresario se aprovecha del desorden?
Claro. Es más, ya a muchos ni siquiera los contratan sino que, como vienen de otras partes y les cobran más baratos, los buscan. La mayoría queda por fuera. Mira que hasta las bandas de los venezolanos se han ido aprovechando de eso.

Presidente de Sintramucol, Omaira Borrás

Omaira Borrás, como presidente de Sintramucol, se ha dado a la tarea de rescatar la dignidad del músico colombiano.

Foto:

Carlos Capella/EL TIEMPO

Con todo esto es imposible avanzar hacia la dignificación, ¿No cree?
No tanto. Acabo de ganar una batalla de recuperar la casa de Sintramucol, en Chiquinquirá (barrio en el Centro de Barranquilla), y allí, con el apoyo de los masones, pensamos en crear las escuelas, proyecto ya aprobado; un estudio de grabación y una sala de ensayo.

¿Han pensado en una sólida organización que aglutine a Sintramucol, Sayco y Acimpro?
Es que a Acimpro y a Sayco no les conviene. Ellos cobran derechos de autor de temas íconos y a los herederos no les dan un peso.

¿Qué apoyo reciben los músicos de entidades como el Ministerio de Cultura?
En ningún momento. Creo que el Ministerio de Cultura está enfocado en el Carnaval de Barranquilla, en el manejo que ellos hacen. Ellos miran el proceso que no es ni por ahí.

¿Solo miran lo macro?
Sí, lo macro, pero no miran atrás. Y cuando han mandado a delegados no tienen ni idea.

A propósito del Carnaval de Barranquilla, ustedes llevan años reclamando el haber sido los creadores del Festival de Orquestas, ¿En qué va esa lucha?
Sí, el Festival de Orquesta fue una creación de Sintramucol, y Carnaval S.A se abrogó ese derecho y nos dejaron sin nada.

¿Cuándo surgió y por iniciativa de quién?
En 1969 por Arturo López Vigna para obtener fondos y recursos destinados al músico. Muchas orquestas se unieron a esto, como La Billo’s, Los Melódicos y otras tantas para que quedara una plata y así asistir al músico en salud y servicios funerarios; una parte para el Pabellón de Quemados del Hospital de Barranquilla y otra para El Asilo San Antonio.

¿Eso aún se hace, porque me cuentan que ya no?
Hasta cinco años se hizo; pero Carnaval no nos ha querido pagar porque citan la Ley de Cultura que dice que son escenarios públicos en donde se hace cultura; sin embargo, ya en la Vía 40 que no se hace cultura, allí se cobra, se lucran.

¿De dónde surge la reseña histórica que el Festival de Orquesta nació en 1967 por iniciativa de Rubén Navarro Serje; sin embargo, usted me muestra un documento que fue dos años después…?
En ningún momento ese señor alcanzó a hacer un festival, ni nada. De pronto fue algo distinto, pero no un festival.

¿Algo así como la polémica en la que dicen los de Aracataca que allí se hizo el primer Festival Vallenato, unos tres años antes que en Valledupar; y los vallenatos que eso fue una parranda con Álvaro Cepeda, Gabriel García Márquez y otros personajes, nada más…?
Sí, algo así. Un conato de querer hacer algo que no trascendió. El de Arturo si fue festival con estructura, incluso lo aprobó el Concejo de Barranquilla y se trazó el objetivo que dice que el 50 por ciento es para Sintramucol y el resto para los que ya nombré (hospital y asilo).

¿En Sintramucol pensaron en que esto sería grande?
No creo y eso fue una falla grande pues no se registró ante una notaría. Por eso cuando se crea Carnaval S.A. ellos ase abrogan todo esto.

¿Pero algo les reconocen?
Bueno, antes si se logró un 20 por ciento sobre la taquilla y lo daban como queso, por migajas durante el año; pero como te digo de 5 años para acá, nada.

Álvaro Oviedo C.
Editor regional de EL TIEMPO
BARRANQUILLA

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.