Los ‘Escobitas’ y el combo que asea la ciudad golpeada por el covid-19

Los ‘Escobitas’ y el combo que asea la ciudad golpeada por el covid-19

Pese al riesgo de contagiarse, aseadores de Triple A no paran de limpiar las calles de Barranquilla.

Escobitas

Una pala y una escoba le permiten al ‘Guajiro’ mantenerse a distancia de los tapabocas desechados irresponsablemente en las calles.

Foto:

Vanexa Romero /EL TIEMPO

Por: Deivis López Ortega
13 de julio 2020 , 12:04 p.m.

En Barranquilla, que desde hace dos meses se mantiene entre los cinco entes territoriales que suman a diario más casos de covid-19 en Colombia, Jhon Jairo Méndez no ha parado de trabajar en la calle durante los 111 días de cuarentena que se cumplen hoy lunes ante la emergencia sanitaria decretada.

(Lea también: Esta es la historia del Cayeye, el plato que revivió por el covid-19)

El ‘Guajiro’, como le conocen sus compañeros y personas allegadas por ser oriundo de Maicao (La Guajira), hace parte del ‘batallón’ conformado por 1.075 empleados de Triple A y que diariamente velan por mantener las calles de la capital del Atlántico, algunas desoladas, otras no tanto, libres de basura.

En esos números del ‘batallón’, que ahora le pone el pecho a una guerra desatada por el coronavirus contra la humanidad, están incluidos operarios de barrido y de recolección, entre otro personal que ha impedido que cese el servicio, pese a los 17.726 casos positivos y 1.058 fallecidos que ha dejado la pandemia en la ciudad, según registros del INS hasta el viernes 10 de julio.

Méndez es uno de esos operarios de barrido, según el nombre formal que toma en su contrato. Pero que, popularmente, entre la ciudadanía se les denomina los ‘Escobitas’, los mismos que, en épocas más alegres, las de Carnaval, han abierto los principales desfiles. Un cupo especial que cualquier otro grupo participante en la fiesta más grande del país desearía tener.

Y es que, si bien ese término es un diminutivo de las escobas con las que barren la suciedad en las calles de la ciudad, el aprecio de los barranquilleros es superlativo y reconocido con gestos como los sonoros aplausos cuando desfilan sobre la vía 40 o en un día normal cuando se chocan con un habitante dicharachero que los saluda espontáneamente, propio de la idiosincrasia Caribe.

Desde hace cinco años, el ‘Guajiro’ acude a las 6:00 a. m. de lunes a sábado en el punto de encuentro, según la zona que le asignen previamente. Ahora cubre el barrio La Playa, el norte y la avenida Circunvalar hasta el barrio El Pueblito.

A diario, se viste con su uniforme azul, gorra del mismo color que impide que el sol canicular de medio día le incomode el camino y lo haga más desgastante. El vestuario lo complementa unas botas negras y, por lo general, unas gafas del mismo color para mejorar la visión en su camino durante el día.

Sin embargo, el covid-19 cambió sus hábitos y el de sus compañeros. A esa uniformidad le agregaron los elementos de protección con los que se enfrentan al virus: el tapabocas y los guantes, aunque estos últimos ya lo adoptaban antes de la emergencia sanitaria, con el propósito de evitar ampollas en el recorrido.

“Los hábitos de trabajo han cambiado demasiado. Antes cogíamos muchas cosas y no nos lavábamos las manos. Y no solo nosotros los que nos dedicamos al aseo, sino muchas personas que salían a la calle, le servían la comida o compraban un pan y así se lo comían, sabiendo que podría provocar problemas estomacales. Ahora me lavo las manos por cada cosa que agarro”, manifiesta el hombre con cinco años como ‘escobita’.

Además, antes de empezar a distribuirse tanto él como sus amigos en los tramos determinados, “hacen la vaca” o reúnen dinero entre todos para comprar alcohol y cargar completamente sus atomizadores con el líquido que les ayuda a mantener la higiene.

(Le puede interesar: En decreto oficial, alcalde pide a Jesús salvar su pueblo de covid- 19)

Temor a contagiarse

Así está listo y se arma del carrito de barrido anaranjado, de 50 a 60 bolsas plásticas, una pala, un cepillo y, de vez en cuando, un rastrillo, las herramientas de trabajo con las que el hombre de 36 años despeja de las orillas de las vías los residuos desechados o la arena acumulada.

Vamos encontrando de todo en el trayecto. A veces puede ser solo tierra, otras veces gatos, ratas, animales muertos. Y eso hace parte de nuestra labor: despejar el camino, sabemos que en época de pandemia y esos olores fétidos hace que haya más contaminación en el ambiente”, sostiene el maicaero.

Méndez, quien cinco años antes se desempeñaba como cajero en los supermercados, agrega que los animales muertos y los fuertes olores ahora son lo de menos para preocuparse, pues asimismo se topa con tapabocas y guantes desechados.

Son muchos los tapabocas
y guantes que dejan en la calle. ¿Dónde está el civismo? El temor lo tenemos todos, nadie quiere infectarse

Precisamente por este tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el desecho de estos elementos de protección en la lista de inconvenientes probables del uso de mascarillas, como “problemas de eliminación de desechos; la eliminación incorrecta de las mascarillas puede aumentar la basura en lugares públicos, el riesgo de contaminación de los trabajadores que limpian las calles y el peligro ambiental”, estiman.

Por lo anterior, Jhon Jairo dice que el temor de contagiarse es latente cada vez que sale a laborar, lo que genera que sea más precavido y estricto con los protocolos de bioseguridad que han sido recomendamos desde la empresa.

“Son muchos los tapabocas y los guantes que dejan en la calle. ¿Dónde está el civismo? El temor (de contagiarse) lo tenemos todos, nadie quiere infectarse ni infectar a los hijos, a la pareja. Es un temor que siempre va a estar ahí”, expresa.

Por ello, evita a toda costa tener contacto con estos objetos, con escoba y pala los recoge y los desecha en las bolsas plásticas que lleva consigo en el carrito rodante anaranjado.

Además, confiesa que, por temor a contagiarse y luego contagiar a los suyos, decidió mudar hasta Maicao a su hijo menor de dos años y a su compañera sentimental, quien desde esta población le pide día tras día que se cuide.

“Sigo firme y no pararé mi trabajo. Es algo que me gusta, porque soy defensor del medio ambiente. Me alegra saber siempre que, con mi trabajo, se mantiene limpia la ciudad”, concluye el ‘Guajiro’, quien culmina siete horas después, sin incluir la hora del almuerzo, de un trabajo pulcro.

Operarios de recolección

Así como Jhon Jairo Méndez, otro de los que no ha parado de trabajar pese al riesgo es Willington Romero Ortega, operario de recolección de basura, que, a diferencia del ‘Guajiro’, no va detrás del carrito rodante anaranjado, sino detrás del camión compactador de basuras.

Asimismo, lleva en el trayecto de los barrios La Magdalena y Galán su rastrillo, su pala y un tanque de plástico. Tras la reunión matutina, en la que hay espacio para actualizar la cifra de contagiados y fallecidos por covid-19 en la ciudad, agarra sus implementos y se guinda de la plataforma del vehículo donde se recolecta y compactan los desechos.

“Nosotros llegamos primero a una dirección específica, nos bajamos de la compactadora y desde ahí empezamos a recoger los residuos de todos los domicilios que están en las aceras de las casas, para ir recolectando y brindar ese servicio al ciento por ciento”, es la explicación de Willington, sobre la labor que cumple desde hace tres años y medio.

Escobitas Barranquilla

Willington Romero cumple ocho horas diarias detrás de una compactadora, manteniendo limpios los barrios.

Foto:

Cortesía

Aunque generalmente los recolectores ya encuentran la basura empacada en bolsas amarradas por los vecinos, el hombre de 42 años cuenta que también se ha encontrado con tapabocas desechados en el suelo.

De igual manera, el coronavirus le causa temor, le provoca miedo la exposición al virus. Su mayor preocupación es, además de poder salir positivo, contagiar a su esposa y dos hijos quienes lo esperan a diario en casa, a donde llega pasadas las 4:00 p. m., pero son ellos mismos quienes le animan a seguir.

“Mi familia me dice que siga adelante con la bendición de Dios, porque ellos también se cuidan. No hago nada con cuidarme yo y que ellos se contagien. En la casa también tomamos los protocolos. Tampoco dejo que la pandemia me intimide y siempre trato de dar lo mejor de mí”, sostiene.

Y normaliza el temor, si se tiene en cuenta que, hasta el pasado 19 de junio, la gerencia de Triple A había reportado a EL TIEMPO cinco empleados positivos y 60 personas aisladas. Pero no se detiene y sigue montado en la compactadora.

Eso sí, le hace un llamado a los ciudadanos que usan periódicamente los tapabocas y los guantes, que después son desechados en cualquier espacio público sin medir las consecuencias que ponen en riesgo la integridad de los aseadores urbanos.

“Les pido organización, que piensen en nosotros al momento de dejar los desechos en las bolsas que uno está manipulando. Que reciclemos más y que nos brinden apoyo en la labor que estamos haciendo”, sugiere.

(Le recomendamos: Paso a paso en tragedia de Tasajera; un estallido que se pudo evitar)

Las recomendaciones

Para la disposición final de residuos en los que están incluidos tapabocas y guantes, Triple A recomienda a las usuarios poner estos materiales, además de pañuelos desechables en doble bolsa negra sellada con cinta aislante o de enmascarar de color blanco.

Asimismo, sugiere separar estos elementos de la basura ordinaria y sacarlos los días asignados y en los horarios establecidos.

Todo esto, por el ‘Guajiro’, por Willington y por los 1.075 empleados que, pese al riesgo de contagio, permanecen en las calles, detrás de un carrito rodante o una compactadora, tratando de asear una ciudad golpeada por el covid-19.

Deivis López Ortega
Corresponsal de EL TIEMPO
@DeJhoLopez
Escribe a deilop@eltiempo.com

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.