El paloteo, una guerra cazada en Carnaval
365 días de carnaval 

El paloteo, una guerra cazada en Carnaval

Artículos y contenidos relacionados para el especial multimedia.

Relacionar guerras y tradiciones folclóricas, de entrada, podría sonar a disparate, pero no hay tal.

Relacionar guerras y tradiciones folclóricas, de entrada, podría sonar a disparate, pero no hay tal. Los conflictos bélicos internacionales, considerados como factores de devastación y muerte, sin proponérselo, por generaciones han jugado papel destacado en la búsqueda de nuevas expresiones culturales, folclóricas y educativas.

La mayoría de las danzas, que alegran carnavales y otras fiestas a lo largo y ancho del planeta, tienen origen en la escenificación de batallas. En eso coinciden los estudiosos del tema.

Por ejemplo, el sociólogo, Edgar Rey Sinning en su libro Joselito Carnaval, asegura que entre los griegos la danza formaba parte de la educación nacional.

Sin hacer mucho esfuerzo para demostrar las coincidencias, basta con remitirse a una danza en particular del carnaval de Barranquilla: el Paloteo Mixto.

Edaida Orozco Orozco, que junto con su mamá Juani Orozco, prepara cada año al grupo de bailarines del Paloteo Bolivariano Sur-Oriental de Rebolo, dice que lleva seis años investigando por su propia cuenta el origen de la danza.

Tiene datos que la relacionan con los griegos, a quienes les gustaba representar sus conquistas bélicas de nuevos territorios, o la defensa del suyo, a través del teatro y la música.

También de la forma como pasó a España, y de allí a sus colonias en el nuevo continente. En Colombia, los primeros monjes españoles católicos encontraron en la danza un anzuelo para llevar hasta sus templos a los indígenas del altiplano, especialmente de regiones como Suba y Fontibón.

image

Presencia en Curramba

Del altiplano bajó a la Costa Caribe. La expresión se conoció en Gaira (Magdalena) y Magangué (Bolívar). Así que estuvo a escasos metros de Barranquilla. Fue Rufino Orozco, quien trajo la danza al carnaval, según Edaida, pero pasó sin pena y sin gloria.

El verdadero mérito lo adquirió, en 1936, Ángel Custodio Pedroza, quizás, porque se le ocurrió incluirle el elemento hembra a una danza que, hasta ese entonces, era exclusiva del macho. Surgió así el Paloteo Mixto, y su base inicial fue la calle Caridad en el popular barrio Rebolo.

Edaida afirma que la música del paloteo, en la que prima el acordeón (o la dulzaina), es obra de Guillermo Ferrer, quien la aprendió de Rufino Orozco, cuando vino a Barranquilla.

“Todavía no he terminado de investigar, pues me han dicho que hay otros paloteos en la Costa, y en Ecuador. Además, trato de averiguar por qué en el himno del paloteo hay una estrofa que comienza como el himno de Ecuador. Aún me falta mucho”, dice Edaida.

“Todavía no he terminado de investigar, pues me han dicho que hay otros paloteos en la Costa, y en Ecuador."

María del Carmen Meléndez, folclorista y directora del Grupo de Danzas Folclóricas Palma Africana, también encontró en sus investigaciones que el paloteo es la representación de las guerras entre cristianos y moros.

Su aparición en Colombia está estrechamente con regiones como Gaira y Magangué. Y que fue Angel Custodio Pedroza, quien trajo la danza al carnaval de La Arenosa, hace unos 64 años, incluyéndole a la mujer.

image

Puntos de vista

Así como hay coincidencias, también hay posiciones encontradas. Rey Sinning considera que el Paloteo Mixto, junto con otras expresiones, simplemente cambia de nombre en los carnavales de Barranquilla, pues se desprende de las cumbias: cienaguera, soledeña, sanjacintera, sampuesana y banqueña.

Mientras tanto, Edaida Orozco y Carmen Meléndez difieren en el número de parejas. La primera dice que máximo pueden ser 12, porque la danza concentra a las naciones que han tenido conflictos internacionales; la segunda, asegura que eso no es regla en el folclor, porque hay que aceptar su evolución antropológica y sociológica; además, que con sus estudios pudo detectar que en Gaira y Magangué hubo paloteos integrados hasta por 60 hombres (o sea 30 parejas).

Edaida defiende la tradición de los versos y las banderas, con los que se identifica a cada nación participante en la danza. Igual, la vistosidad del vestuario, el cuidado y respeto en la elaboración de cada verso, por aquello de no ir a ofender a los extranjeros.

En cambio, al paloteo de Carmen Meléndez se le califica de estilizado, y eso es motivo de polémica. Ella segura que quiso darle un toque más acorde con el carnaval de Barranquilla, pero guardando lo tradicional en la parte musical, el vestido, y los esquemas coreográficos.

Decidió aprovechar las banderas para hacer un homenaje a las expresiones del carnaval, que casi nadie le rinde un homenaje. Con ellas reseña a quien trajo la danza por primera vez, y en los versos homenajea a personajes, como Carlos Franco, Moncho De Castro, y a las marimondas, entre otros.

“Yo busqué las expresiones y las banderas las hice alusivas a esas expresiones. Entonces, parece ser que ha habido alguna resistencia, entre las personas que no entienden que el folclor es evolutivo”, dice Meléndez, quien no ve ningún remate en la danza, que represente una moraleja o un mensaje. Simplemente se termina con el combate y listo.

En cambio, Edaida sí, porque la danza misma es una invitación a una convivencia pacífica entre las naciones, y la clave está en el beso final de los palos de guayacán, y con los que se emulan los sables y las espadas de las confrontaciones.

ÁLVARO OVIEDO CASTILLO - Editor regional EL TIEMPO - Barranquilla

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.