Así es la 'travesía de la muerte' de varios cangrejos en el Atlántico

Así es la 'travesía de la muerte' de varios cangrejos en el Atlántico

La caza indiscriminada y el tráfico por la circunvalar amenazan la supervivencia de esta especie.

cangrejos de Mallorquin

Esta es la segunda Circunvalar que se construyen en Barranquilla y en donde diariamente mueren cangrejos intentando cruzarla. 

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

Por: Leonardo Herrera Delgans
02 de enero 2019 , 11:51 a.m.

Un duelo por la vida es el que libran los cangrejos de la Ciénaga de Mallorquín (Atlántico) cada vez que dejan el bosque de mangle, para llegar a la zona húmeda a comenzar el apareamiento y luego regresar.

La odisea del Cardisoma Guaanhum (cangrejo azul) se agudiza cuando llegan las lluvias que favorecen la migración desde el bosque hacia la zona cenagosa y saca de las cuevas a cientos de cangrejos que en su intento de cruzar una carretera mueren aplastados por los vehículos que transitan.

Estos episodios se registran con mayor frecuencia en las temporadas de septiembre, cuando las lluvias arrecian con fuerza en esta zona del Caribe colombiano. Sin embargo, todo el año es común ver cangrejos o partes de ellos esparcidos por esta vía.

Es un viaje sin retorno, al que no pueden caminarle para atrás. El progreso que respira Barranquilla hizo que se colocará una franja de asfalto en el recorrido normal de estos crustáceos y los obliga a lidiar con un tráfico cada vez mayor para llegar a la ciénaga hacer sus puestas y retornar.

segunda circunvalar de Barranquilla

Especies como las iguanas, también se ven afectadas con la construcción del separador.

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

Esta vía, que llegó al ecosistema de los cangrejos sin pedir permiso, conecta el barrio Las Flores, de la capital del Atlántico, con el corregimiento La Playa, era poco utilizada, pero ahora las cosas cambiaron.

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Comenzó a ser ampliada en doble calzada para darle paso a la Circunvalar de la Prosperidad, un corredor que conecta a los 4 municipios del área metropolitana de Barranquilla y por donde se moverá carga pesada que entra y sale de esta capital.

El proyecto, ejecutado por la Concesión Costera Barranquilla-Cartagena, construye un separador (de aproximadamente 1,5 metros de alto), que es el que en estos momentos interrumpe el trayecto de los cangrejos en su afán por perpetuarse como especie.

Por las noches cuando estoy durmiendo siento el ruido como si estuvieran aplastando cascaras de huevo

“Por las noches cuando estoy durmiendo siento el ruido como si estuvieran aplastando cascaras de huevo”, dice Ramón, un hombre que vive en una de las fincas que se ha levantado en esta margen de la ciénaga, y que lamenta la tragedia de los cangrejos que intentan avanzar sobre los cadáveres de sus semejantes y no pueden evitar quedar bajo las ruedas de los carros.

Ramón cuenta que aún en estos días de verano cuando el sol se oculta, los cangrejos pareciera que brotaran de la tierra y emprende su viaje suicida que es toda una lucha por cruzar la vía y ahora se aguanta con el separador. “Al día siguiente se encuentran esqueletos y un olor espantoso”, dice el hombre.

Otro que ha sido testigo de la forma como se les tuerce la vida a estos cangrejos es Danilo Escafi, un joven estudiante de comunicación social, que asegura no puede olvidar la escena que vivió hace dos semanas cuando transitaba en su moto de noche por esta vía.

Los cangrejos intentaban cruzar hacia toda la orilla de la ciénaga, pero el muro no los dejaba pasar, los que se regresaban morían aplastados por los carros

“Los cangrejos intentaban cruzar hacia toda la orilla de la ciénaga, pero el muro no los dejaba pasar, los que se regresaban morían aplastados por los carros. Intenté esquivarlos, pero era imposible”.

Danilo asegura que pasó despacio para no aplastarlos, pero los carros que venían no los podían esquivar. “Es una vía oscura, solo veía los ojos diminutos que brillaban con las luces”, comenta el joven.

Más problemas

A los problemas de la degradación de su hábitat y al aislamiento a que está siendo sometido por el separador de la Circunvalar, el cangrejo de la Ciénaga de Mallorquín también debe luchar contra la sobre explotación, en especial durante la época de desove cuando son más vulnerables a la captura.

Este crustáceo es considerado parte del menú de muchas familias de pescadores del barrio La Cangrejera del corregimiento de La Playa, que los caza, en muchos casos de manera indiscriminada sin importar su tamaño, sexo ni estado de madurez.
Aldair, un joven de 24 años de edad, residente La Cangrejera, cuenta que con siete primos se gana la vida cazando cangrejos.

“Si no nos compran se queda para nosotros. Cada muela se vende en 200 o 500 pesos, depende del tamaño. En un buen día nos hacemos hasta 50 mil pesos”,
asegura el joven.

caza de cangrejos

La caza de cangrejos en la Ciénaga de Mallorquín, es otra de las amenazas para la especie. 

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

Aldair sale cuando el sol comienza a ocultarse y con un chuzo escarba entre las cuevas de los crustáceos. Asegura que solo le arranca la muela grande, de la que extrae su carne, y los sueltan.

El cangrejo de la Ciénaga de Mallorquín es una de las especies amenazadas en el departamento del Atlántico, por eso la Policía Ambiental prohibió la caza en este corredor entre el barrio Las Flores y La Playa. Sin embargo, cuando Aldair y sus primos ven la cantidad de cangrejos aplastados en la carretera no dejan de lamentarse. “Por lo menos nosotros nos los comemos”, dice.

Daños al ambiente

El biólogo Jon García de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), explica que estos cangrejos poseen una importancia para el ecosistema, ya que los orificios que hacen en la tierra sirven para la oxigenación y remoción de los suelos de esta zona cenagosa.

Además, los huevecillos que colocan durante el desove, contribuyen a la cadena nutritiva de los peces y otras especies de la Ciénaga de Mallorquín, un ecosistema que arrastra muchos problemas ambientales y sociales; a consecuencia de la contaminación por el vertimiento de aguas negras, tala de mangle, falta de intercambio de aguas limpias, rellenos con escombros, y un desarrollo descontrolado de construcciones sobre sus márgenes, justamente donde habita el cangrejo azul.
García aclara que la construcción de la segunda Circunvalar tiene todas las permisos y estudios, otorgados por la Autoridad Nacional de Licencia Ambiental (Anla).

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“La vía causaba un impacto, pero no existía la barrera, por eso pedimos a la concesión y a la Anla que revisaran lo que estaba pasando”, dijo García.

Una comisión de la Anla llegó al terreno para conocer las afectaciones que se estaban presentando al ecosistema de manglar de la Ciénaga de Mallorquín, la perdida de especies de fauna, asociadas al manglar, como el cangrejo y alteración de hábitats.

“Esta Autoridad realizó los requerimientos pertinentes a la Concesión Costera Cartagena Barranquilla, con el fin de que garanticen el cumplimiento adecuado de las medidas de manejo y en específico con el ecosistema de manglar en la Ciénaga de Mallorquín y especies de fauna asociadas”, sostiene un comunicado que entregó la Anla.

Lo cierto es que seguramente esta noche los cangrejos continuarán su duelo por la vida, los que no terminen aplastados bajo las llantas de un auto o en la cocina de una casa, y logren la hazaña de cruzar la carretera, llegarán al bosque a perpetuar su especie como una forma de desafiar a la civilización.

Les abren un corredor

La Concesión Costera implementó una serie de medidas que tendientes a prevenir, mitigar, corregir y controlar los impactos ambientales en esta zona.

De acuerdo con el reporte, estas acciones contemplan jornadas de ahuyentamiento antes y durante la obra, con el fin de alejar a cualquier animal que se encuentra en el área de intervención.

segunda circunvalar de Barranquilla

Este es uno de los pasos que se habilitó para el paso de la fauna.

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

Así mismo realiza aislamiento con mallas (polisombra) del ecosistema, que actúa como barrera para evitar el paso de fauna en las áreas de obra, y la adecuación de las obras hidráulicas construidas (box culvert) que servirá para el paso de los cangrejos y otras especies como iguanas, tortugas, babillas y otra fauna. En este tramo hay unos 17 pasos que permitirán estas migraciones naturales.

La concesión también comenzó a instalar cercados, recomendados por el Invías, que evitan que algunos animales lleguen derecho a la vía y crucen la carretera. En el separador central se están abriendo espacios de 60 centímetros de longitud por 40 de altura, por donde también podrán pasar los cangrejos. “Estos serán cada 30 metros”, dijo un inspector de la obra que trabaja en un tramo de 600 metros.

LEONARDO HERRERA DELGANS
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla.

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