¿Tiene la región Caribe Infraestructura Moral?

¿Tiene la región Caribe Infraestructura Moral?

Para el abogado y catedrático, Julio César Henríquez Toro, son esenciales la familia y las escuelas.

Educación, clave en la formación

De acuerdo con el analista, la educación es fundamental en la formación de las futuras generaciones de sociedades con estructura de avanzada.

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Archivo/EL TIEMPO

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de marzo 2019 , 10:39 a.m.

“Solo sabes a dónde vas, si conoces de dónde vienes”, le dijo el guía al transeúnte que intentaba encontrar el camino rumbo a su destino. Ante su cara de asombro, por si no había sido lo suficientemente claro, le recordó:

 “Nunca olvides de dónde saliste y llegarás más rápido, seguro y feliz. Tu origen es el inicio de la ruta, porque no existe meta sin una salida. Ese es el principio. Desde allí, todo se siente más cerca”.

El progreso de una sociedad hacia la construcción del orden social que pueda coexistir con la defensa de la autonomía regional debe incluir la regeneración de sus fundamentos, sustentada en la aceptación de los valores compartidos que propiciaron su aparición.

Nuestra región es rica en normas, costumbres y tradiciones, que forjaron la identidad, definieron la cultura y cimentaron las bases de la Infraestructura Moral, que resiste a los antivalores que atacan su mayor fortaleza: La fuerza de los principios está en nuestros orígenes.

El respeto a la palabra que conservan los wayú, al igual que las características de todas nuestras etnias; la poesía revestida con tradiciones que expresan los cantos de nuestros juglares del Cesar y La Guajira; la distinguida honestidad de la cultura ganadera en Bolívar, Córdoba y Sucre; las expresiones de la invaluable herencia histórica del Magdalena; la diversidad y el patrimonio ancestral de los raizales en San Andrés; y la nobleza insigne de los atlanticenses, son rasgos de una región que posee en lo intangible, lo inmaterial y lo tradicional su mayor fuente de riqueza, por la inestimable calidad de sus valores.

La Infraestructura Moral de la región juega un papel fundamental en el proceso formativo de la gente, integrada por la familia, la escuela, la comunidad y la sociedad.

Resultan esenciales los roles que desempeñan la familia y las escuelas en la educación de las nuevas generaciones, no solo para que conozcan la ética propia de estas instituciones, sino para que asuman el deber de vivir conforme a las convicciones que orientan sus principios y sus valores.

La moralidad descriptiva de las comunidades señala un conjunto de preceptos, creencias, doctrinas, normas, estructuras o reglas, que precisan qué tipo de comportamientos son estimados correctos, aceptados o propuestos como ejemplares. A esta reflexión ética, Amitai Etzioni la denomina Infraestructura Moral.

El nivel de desarrollo o la capacidad de sostener una buena sociedad,
en este enfoque estará determinado, por cómo la familia, los centros educativos y las comunidades logran promover los principios y las bases doctrinales sobre las que se sustenta la cultura moral.

Son rasgos de una región que posee en lo intangible, lo inmaterial y lo tradicional su mayor fuente de riqueza, por la inestimable calidad de sus valores

La sociedad ideal sin Infraestructura Moral carece de los elementos básicos para su consolidación y perfeccionamiento, sobre todo cuando aspire a formar individuos con altas consideraciones de su entorno y el contexto en el que se desarrollan.

¿Siguen nuestros líderes a sus tradiciones? ¿Fomentan los valores familiares, educativos, comunitarios y sociales? ¿Es posible renovar nuestro bagaje moral?

Aunque la corrupción, la maldad, la mentira y los antivalores debiliten la Infraestructura Moral del Caribe, los nuevos liderazgos tienen la obligación de honrar con fidelidad, lealtad e integridad, como una máxima expresión de verdadero amor regional, los principios y los valores que describen nuestra naturaleza, la personalidad de nuestros padres y las instrucciones de los abuelos.

Resaltando los criterios de la familia, recordando las inolvidables lecciones filosóficas del colegio, reforzando la moralidad colectiva de las comunidades y tomando como referentes las voces morales de la sociedad, porque así sabremos de dónde venimos y tendremos mucho más claro para dónde vamos.

Julio César Henriquez Toro
Especial para EL TIEMPO
BARRANQUILLA
juliocesarhenriquezt@gmail.com
Twitter: @JulioCesarHT

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