El barrio barranquillero que se quedó sin misas por culpa de cantina

El barrio barranquillero que se quedó sin misas por culpa de cantina

La San Pedro Claver, en el Siete de Abril, lleva un mes sin ofrecer eucaristías y otros servicios.

Iglesia

La San Pedro Claver es una iglesia en el suroccdente de Barranquilla que tiene más de 15 años. A un lado, pintado de azul, está el estadero Emilymar, donde además reside 'Gollo'.

Foto:

Vanexa Romero /EL TIEMPO

Por: Andrés Artuz Fernández
23 de octubre 2019 , 04:55 p.m.

A mediados del pasado mes de septiembre, el párroco Wilson Castilla cerró de manera intempestiva la Parroquia San Pedro Claver del barrio Siete de Abril, en el suroccidente de Barranquilla, y desde entonces no se presta ningún servicio eclesiástico a los residentes del sector.

Ya va un mes largo sin eucaristías y cualquier tipo de celebración católica en ese populoso barrio de la capital del Atlántico, según aseguran varias voces en el sector, a raíz de un enfrentamiento que el religioso sostuvo con ‘Gollo’, el propietario de un negocio de venta de licor llamado Emilymar que cuenta con un poderoso picó (sistemas de sonido ambulantes) del mismo nombre de su dueño y está justo al frente de la iglesia de más de 15 años de existencia.

Rumores que se han ido fortaleciendo con el pasar de los días establecen que Castilla abandonó Siete de Abril a raíz de haber recibido amenazas de parte de ‘Gollo’, a quien no le habría gustado que el religioso criticara los altos decibeles de la música proveniente del picó que ameniza cada sábado, domingo y lunes festivos a los visitantes de Emilymar.

En el barrio son pocos los que se atreven a tocar el tema de la situación de la iglesia y los que lo hacen desmienten que haya existido una amenaza fuerte de parte de ‘Gollo’ hacia el sacerdote, pero lo cierto es que el recinto permanece con las puertas cerradas, pese a que en su fachada se recalque que la atención al público es de lunes a viernes, de 3 a 6 de la tarde y que las misas serán, en días de semana, a las 7 p. m. y los domingos a las 7 y 10 de la mañana, y a las 6 de la tarde. El aviso promociona, de paso, una hora santa los jueves a las 6 de la tarde y bautismo los domingos a las 10 de la mañana, pero dichos servicios tampoco se prestan.

Jaider Osorio, quien lleva toda su vida viviendo en el barrio y 14 años diagonal a la iglesia, explicó que, en su caso, ha optado por asistir a la eucaristía en la parroquia de Carrizal, que le queda más lejos.  Su hija, de 8 años, no ha podido hacer la primera comunión en la San Pedro Claver porque cada domingo vuelven a aplazar la fecha y no se sabe cuándo volverá a abrir la casa de Dios en el Siete de Abril.

“Sabemos que el vecino dueño de la cantina y el sacerdote tuvieron problemas pues la bulla que hace el picó no permitía que se hicieran las celebraciones con el silencio que se necesita en la iglesia. Es la hora y no hay fecha para que mi hija haga la primera comunión”, reiteró Osorio.

La cantina Emilymar tiene dos años desde que comenzó a funcionar en la carrera 7A Sur con calle 62  cuando Catalina Castillo, otra residente del barrio, ya tenía cuatro años de servirle a la Iglesia San Pedro Claver.

Iglesia

Otro aspecto de la carrera 7A Sur con calle 62, en el barrio Siete de Abril, suroccidente de Barranquilla donde está ubicada la Iglesia San Pedro Claver.

Foto:

Vanexa Romero /EL TIEMPO

La mujer enfatizó en que lo de las amenazas por parte de ‘Gollo’ hacia el sacerdote no fueron ciertas, aunque reconoce que sí hubo fricciones por cuenta de lo incómodo que es hacer una misa en medio de notas del acordeón de vallenatos como los que toca el desaparecido Juancho Rois o las champetas de Mister Black.

“Queremos que se sepa que no es nada personal, pero hay que entender los dos lados: por uno el de ‘Gollo’, que se gana la vida de esa manera, y por otro el del sacerdote que esté de turno, que pide un espacio en el que no exista música comercial ni estridente. Ahora la perjudicada es la comunidad, con parroquia, pero sin cura”, expresó Catalina Castillo.

Agrega que en vista de que no se puede asistir a la San Pedro Claver, los fieles optaron por sumarse a otras iglesias como la capilla Jesús Maestro, la Iglesia San Pancracio o la Iglesia Santa Cruz. “Para todas hay que caminar más que para la nuestra”, refuerza.

La Junta de Acción Comunal acudió, en vista de la situación, a la Arquidiócesis de Barranquilla con el fin de que se tomen cartas en el asunto. Según Catalina Castillo, no se ha tomado la decisión de enviar otro sacerdote porque se teme que suceda lo mismo que con el anterior. Otra de las medidas de los feligreses que se sienten afectados con el cierre del santo recinto es la recopilar firmas para que la alcaldía tome cartas en el asunto.

No deja de ser molesto, por más que la música no esté alta, que al frente de la Casa de Dios exista un negocio con esas características

'Siempre he colaborado': 'Gollo'

En su visita a Siete de Abril, EL TIEMPO pudo acceder a una conversación con'Gollo', quien aclaró, de manera tranquila y pausada, que nunca amenazó al sacerdote, solo que en una ocasión le reclamó que por qué le tomaba fotos a su establecimiento, lo que lo molestó, pero nunca para sentenciarlo o hablarle de represalias. 

'Gollo', quien no quiso ser retratado, insistió en que con otros sacerdotes que han habido en esa parroquia pudo sincronizarse, pues lo que es seguro es que él siempre ha tenido la convicción de no sonar su picó a las horas de las eucaristías. 

"En ningún momento he querido que aquí no se hagan misas, ni actividades religiosas y por eso no hago ruido cuando estas se celebran. He querido que me aclaren lo de las amenazas porque nunca hice algo parecido. Ojalá pudiéramos coordinarnos y nada de esto pasaría", sostuvo.  

El dueño de Emilymar recalcó que la cuadra en la que está ubicada la San Pedro Claver es bastante "rumbera" y él no es el único que cuenta con un picó o equipo de sonido que hagan bulla. Ocurre que todo lo que en este barrio haga escándalo "me lo atribuyen a mí".

Ovilda Reyes es la suegra de 'Gollo', una mujer de más de 80 años que también se ha visto perjudicada por el cierre de la iglesia, pues se quedó sin un lugar cercano en donde encontrarse con Dios. Su yerno lo sabe, y por eso insiste en que de parte de él nunca han existido ganas de tener conflicto con el sacerdote que esté de turno. 

"Es el momento de aclarar que lo que quiero es que podamos estar todos y que se sepa que yo le colaboro a la iglesia no haciendo ruido cuando hay misas y otros eventos importantes. Incluso, son varios los asistentes a la iglesia los que vienen aquí a refrescarse luego de asistir a una misa", insistió 'Gollo'.

Por el momento, en Siete de Abril, la comunidad católica pide que se resuelva cuanto antes la situación del sacerdote de planta o que por lo menos envíen uno dominical. 

La casa de Dios en este barrio de 'La arenosa'  está de puertas cerradas.

ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ
REDACTOR DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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