‘Pensamos que nadie se acordaría de nosotros’

‘Pensamos que nadie se acordaría de nosotros’

El Gobierno realizó la entrega de mercados donados por el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Donación de alimentos

La entrega de mercados hace parte de la campaña 'Ayudar nos hace bien, impulsada por la Primera Dama, María Juliana Ruiz.

Foto:

Vanexa Romero. EL TIEMPO

Por: EL TIEMPO
29 de abril 2020 , 07:50 a.m.

El trapo rojo que Luis Carlos Mora colgó en la entrada de su casa desde los primeros días del periodo de confinamiento obligatorio, para indicar que no tenía comida, fue retirado este martes. La compleja realidad del campesino que reside en la vereda El Desengaño, a 40 minutos del casco urbano de Baranoa (Atlántico), a donde se llega por trocha, comenzó a cambiar gracias a cuatro mercados que fueron suministrados a su familia.

Mora y su esposa, quienes se encuentran cerca de completar seis décadas de edad, hacen parte del inventario de 1.300 familias vulnerables que elaboró para este municipio el Gobierno Nacional, el cual lidera el programa #AyudarNosHaceBien con el fin de hacerles llegar alimentos no perecederos, adquiridos mediante aportes voluntarios, a los colombianos más necesitados en medio de la crisis por la pandemia.

En el caso de esta vereda de Baranoa, la donación procede de un aporte del empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo que entregó 400.000 mercados al programa, los cuales empezaron a ser entregados en diferentes zonas del país.

“Las cosas se complican bastante para nosotros porque estamos a cuatro kilómetros del caso urbano, aparte no tenemos teléfonos. Pensamos que nadie se acordaría de nosotros y la esperanza era prácticamente nula”,
dijo Mora.

Donación de alimentos

Una bodega de 700 metros cuadrados ahora recibe el título de Centro Logístico y Humanitario de la Cuenca del Caribe.

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Vanexa Romero / EL TIEMPO

Una preocupación similar vivía Gabriel Ávila al notar que sus padres, ambos adultos mayores, comenzaron a ver amenazada la opción de alimentarse a diario. “En la casa se hacen arepas y empanadas para vender en las tiendas. Con la llegada de la cuarentena entendimos que las ventas bajarían, pero lo complicado fue cuando disminuyeron en un 90 por ciento o más. Esta ayuda llega en un momento preciso”, señaló.

Con menos elocuencia en palabras, pero rostros cargados de sonrisas y ojos abiertos por la admiración, miles de habitantes en Baranoa sintieron la llegada de los mercados.



Un detalle nada menor, es que las voces de agradecimiento son antecedidas por un extenso proceso logístico, del cual forman parte miembros de la Fuerza Aérea Colombiana, Ejército Nacional, Policía, Cruz Roja, Defensa Civil, Prevención y Atención de Desastres, Cuerpo de Bomberos, Gobernación del Atlántico y Alcaldía de Baranoa.

El proceso

Los suministros son transportados desde distintos lugares de Colombia en aviones de la FAC y son almacenados en una colosal bodega de 700 metros cuadrados, que ahora recibe el título de Centro Logístico y Humanitario de la Cuenca del Caribe. El lugar de acopio está en el Comando Aéreo de Malambo (Atlántico). Los alimentos llegan continuamente y es el personal de Prevención y Atención de Desastres el encargado de llevar el inventario. “Trabajamos de 6 de la mañana a 11 de la noche”, afirmó Candelaria Hernández, quien está al mando de las operaciones.

Donación de alimentos

Personas de distintas instituciones colaboran en la entrega de los alimentos.

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Vanexa Romero / EL TIEMPO

A la tarea se unen en el mismo escenario decenas de miembros del Ejército y la Fuerza Aérea, quienes suben los alimentos a los vehículos, los cuales cumplen con un riguroso proceso de desinfección. “Desde el 27 de abril no hemos tenido pausa. Para eso vamos relevando el personal y siempre hay gente alerta en plena condición física.
Los vehículos al ingresar pasan por un exhaustivo proceso de limpieza con los insumos químicos recomendados por los especialistas, y en la bodega el control es absoluto para evitar cualquier tipo de plagas o agente que afecte los víveres”, contó la teniente de la Fuerza Aérea Johanna Gómez.

Los camiones designados para distribuir las ayudas humanitarias que comenzaron a llegar este martes a Baranoa, municipio ubicado a 30 minutos en automóvil desde Barranquila, aparecieron un poco después del alba. Tras un minucioso control fueron llevados hasta la población correspondiente por funcionarios de la Gobernación del Atlántico.

Ya en Baranoa, los mercados son depositados en el Centro de Convivencia. Desde allí 50 personas de distintas organizaciones, comienzan a salir los vehículos con acompañamiento policial, rumbo a veredas y sectores vulnerables como Altos de Buenavista y San Cayetano.

Donación de mercados

En total, en distintos puntos del país, se entregarán 400.000 mercados.

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Vanexa Romero / EL TIEMPO

“Es la Alcaldía el organismo encargado de ubicar a las personas que hacen parte de la lista suministrada por el Gobierno Nacional. El siguiente paso es llegar hasta su lugar de residencia y allí por medio de la cédula de ciudadanía verificar que se trata de la persona indicada”, afirmó el funcionario municipal Emanuel de la Cruz.

En el primer día de trabajo se necesitó un motocarro para llegar a algunos sectores de Baranoa, debido al complejo estado de algunas vías. Igualmente el paso a paso toma tiempo y la emoción de algunos por ver llegar su comida alienta a los del entorno, aunque la paciencia no sea parte de todos.

Niños sin edad para comprender la razón por la que no hay yuca por la mañana o sopa al mediodía suelen ser los primeros espectadores de la caravana que llega con las bolsas de carga alimentaria. Granos, pescado enlatado, arroz, aceite, entre otros víveres son parte de lo que ya comenzó a llegar a las manos que lo anhelaban.

“He visto que algunas personas que tienen muy poco invitan al vecino a comer. Es una lección de vida gigante para una sociedad que suele distinta”
, dijo conmovido un agente de Policía que acompañaba el recorrido.

En total, el Gobierno Nacional identificó en los 32 departamentos del país a 446.000 familias que deben recibir las ayudas con carácter prioritario. “Nos llena de esperanza saber que ante este reto no habido un solo colombiano indiferente para ayudar a otro, con su compañía, con dinero, con servicios, con techo, con abrigo o con alimento”, comentó recientemente María Juliana Ruiz, primera dama de la Nación.

Es mucho lo aprendido bajo el estado de pandemia y más lo que queda por asimilar con los cambios a los que obligará la historia tras la compleja situación. Bajo el calor típico del Caribe muchas sonrisas volvieron a plasmarse, a partir de la bella relación entre solidaridad y voluntad de crecimiento. Es la semilla para confiar en que mañana germinará un día mejor.

EL TIEMPO

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