El Club Los Veteranos del Valle, en donde el dominó es amo y señor

El Club Los Veteranos del Valle, en donde el dominó es amo y señor

Hace 11 años, Pablo Suárez, un habitante del barrio el Valle en Barranquilla fundó este espacio.

Dominó del Valle

Este es el club de dominó los veteranos del Valle, el cual tiene un solo objetivo, aportar diversión y un sitio de tertulia a este sector marginado de Barranquilla.

Foto:

Carlos Capella

Por: Jorge De La Hoz Serrano
27 de mayo 2019 , 09:12 a.m.

El Valle, ubicado al suroccidente de Barranquilla, está rodeado por los barrios Los Andes, Lipaya y el Bajo Valle; es considerado como un lugar marginado, marcado por la violencia por lo que las autoridades consideran que es un sitio de alto riego, aunque sus habitantes consideren que los delincuentes vienen de otros sectores como el Bajo Valle.

Esta comunidad está conformada en su gran mayoría por descendientes palenqueros, que a ritmo de champeta y desafiando a los actores de hechos al margen de la ley tratan de llevar una vida normal como acontece en el club de Los Veteranos del Valle. En la actualidad muchos han emigrado a otras zonas de la capital del Atlántico, pero el Valle, aún se considera como la ‘comuna de los negros’.

El Club Los Veteranos del Valle
Dominó del Valle 2

Los habitantes del Valle, recién llegados o antiguos en el barrio, hacen diario una visita al club para divertirse.

Foto:

Carlos Capella

En un rincón del barrio el Valle, al frente de la 'Placita', se encuentra ubicada una casa rosada, con un frondoso árbol traído de Venezuela, parece de qué protegiera a los jugadores de dominó de las incidencias del inclemente sol, es un hogar muy normal, para algunos, pero una mansión para otros. Es un club, pero de los humildes, su propietario es don Pablo Emilio Suárez Manga, quien desde el año 1953 ha vivido en el mismo lugar en donde la tertulia no falta. Se describe líder innato que está interesado por cambiar la imagen del sector.

El sonido de las fichas de dominó hacen parte de la esquina de la carrera 21B con Calle 68C, en donde por primera vez en el 2008, Jhovaldo Sarmiento, un veterano jubilado del barrio, convidó a Pablo a que sacara la ‘mesita’ para jugar, esta invitación sería la primera piedra del club que crecería en muy poco tiempo. Pasaron de ser dos jugadores a cuatro, luego a seis, el número comenzó a elevarse hasta llegar a diez.

Peleaban por ser el primero en sentarse en la mesa de cuatro puesto para disputar una partida de dominó, dice Suárez Manga, luego de apoderarse de la silla nadie la quería dejar.

“Ahora tengo nueve mesas (ocho de dominó y una de siglo), pero ya esto no es para veteranos, sino también vienen jóvenes a jugar”, cuenta don Pablo con una alegría llena de nostalgia, al recordar esos momentos donde su labor de hacer feliz a los adultos del barrio creció hasta convertirse en un club de puertas abiertas.

El club siempre tiene las puertas abiertas, el único día que no abre es el domingo de Carnaval, debido a que cerca pasa un desfile que le quita importancia al sitio, además Pablo aprovecha para también disfrutar de las fiestas carnavaleras.

Al final del día son servidas un promedio de 35 chichas y dos paquetes de galletas, este refrigerio es barato así lo definió Manga, “la chicha cuesta $600 pesos y la galleta $200, con $800 pesos los miembros comen algo y distraen la barriga (risas), y también ellos jugando”.

“El colita” el man con más pintas
Dominó del Valle 3

El Colita, así es conocido este vendedor de periódicos que se ha convertido en el jugador más fiel de este club.

Foto:

Carlos Capella

Dentro de los miembros del popular club de dominó está un hombre de unos 60 años, es boxeador (vendedor) de periódicos, Robinson “el colita” Álvarez Cantillo, todos los días le dedica seis horas a recrearse en su centro de tertulia, a donde Los Veteranos del Valle.

Su día comienza las 4:00 am, se toma su tinto y 30 minutos después sale a buscar su mercancía, los periódicos que repartirá a donde sus clientes, los recoge en la Carrera 46 con Calle 54. Al recorrer gran parte de la ciudad, va a su punto (en la Calle 70 con Carrera 43, al frente de la Panadería 20 de Julio) a promocionar el producto que le da de comer diario.

Cuando el reloj marca las 12:30 del mediodía ya está en la puerta del club Los Veteranos del Valle, “cuando llego, hay días que no hay nadie, y yo ayudo a sacar las mesas a Pablo (dueño y presidente del club), y la gente empieza a llegar”, relató “el colita”.

“Aquí todos somos una familia, nunca se ha formado problemas, somos amigos, comenzando por el dueño del club, que se porta bien con nosotros. La amistad es demasiado grande”, por esta razón es que Álvarez nunca falta para echar su “partidito”.

Con los ojos entre lágrimas, muestra de la tristeza que le produce recordar a uno de sus mejores amigos, ese hermano que le ha dejado el dominó, relató una de las anécdotas que más recuerda en el antiguo club mi Quiosquito.

Ahí jugábamos grandes jugadores de otros barrios, Las Nieves, La Chinita, y se jugaba a dinero grueso. Lo que más recuerdo era a un amigo que estaba jugando y el hombre se le cayó el doble cinco, la gente pensó que lo había escondido, pero no era así, este colega ya murió”, contó Cantillo.

El dominó es un juego que deja y que quita, así lo explicó Robinson, debido a que aunque se apuesta muy poco hay días que gana $30 mil pesos, como hay día que solo gana la mitad, al final mencionó, “lo importante es divertirse”.

A las 6:00 de la tarde, el tictac marca la hora de irse del mejor y más fiel jugador del club. Se levanta se despide de sus colegas y se va a su casa, un nuevo día le espera para repetir la rutina.

El doble seis
Dominó del Valle 4

El sonido de las fichas de dominó es habitual en esta esquina.

Foto:

Carlos Capella

Las mesas están disponibles todos los días de 9:00 de la mañana hasta las 11:00 de la noche, 14 horas en donde los jugadores podrán disfrutar de una partida.

A las 12:00 del mediodía, es donde más personas llegan al lugar, se van formando las mayorías de las partidas desde esta hora.

Antes las cosas eran más sanas hoy en día no, así sea que ganes quedas enculebrado", Presidente del Club

“Los fines de semana más o menos desde las 10:00 de la mañana hasta las 11:00 de la noche vienen y juegan, yo les tengo que decir hey pilas ya vayan a su casa, sino nunca se van (risas), pero la pasan bien vienen gente de todo lados”, relata don Pablo.

Con el pasar del tiempo, los habitantes al ir del trabajo a su casa deben hacer una parada obligada, sí, es en el club los veteranos del Valle, el cual se ha convertido en un lugar donde la comunidad se desahoga de la rutina diaria a la que están sometidos.

Además sostienen un debate sobre temas que afectan a la comunidad, dan soluciones cada uno de los participantes del juego y de la tertulia, pero al final quien gana le pone punto final a la partida, lanzando fuertemente la ficha contra la mesa. Ese sonido es el ritmo más dulce para el ganador, pero más horrible para el que pierde.

El doble seis, es la ficha que tiene mayor valor en el juego, así es el club de dominó del Valle para sus habitantes, un sitio que se ha convertido en el epicentro de grandes hechos, amistades y sobre todo historias, la tertulia sobre lo que ocurre día a día se convierte en relatos macondianos.

Los jugadores llegan con la mentalidad de jugar, pero también de divertirse, esta es la razón del juego, hacer camadería, burlarse, reírse, cuenta el enchapador de profesión y jugador profesional de dominó de corazón, sin alcohol, sólo con chicha de arroz, galletas y bolis de diferentes sabores los asistentes se refrescan para seguir jugando las baldosas, como también se le conocen a las fichas.

Aquí licor nada. Ellos se distraen aquí, de pronto el que quiere trae una botellita, pero procuro de que no pase a mayores”, con un tono muy serio mencionó el dueño del club.

Intercambio con otros clubes
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Los mejores jugadores de otros barrios llegan a este club para jugar con sus homólogos.

Foto:

Carlos Capella

Aunque se encuentra muy alejado, para los amantes del deporte el placer de jugar en diferentes arenas es suficiente para llegar donde sea.

Torneos entre barrios se han creado, esto consiste en que jugadores de dominó del barrio las Nieves, San Felipe, entre otros barrios llegan al club los veteranos Valle para enfrentarse a sus homólogos sean con o sin experiencia, lo importante es divertirse y salir invicto.

No solo vienen jugadores de otros barrios, también los del Valle tiene el privilegio de llegar a otros clubes para demostrar que en los veteranos del Valle el talento cada día se perfecciona más.

Al llegar un jugador visitante lo reciben como se merece, el picó que se encuentra al lado del club saca sus mejores canciones para que por medio de sus enormes parlantes salgan melodías que le digan al foráneo estás en el mejor lugar. Las mesas son puestas en las mejores condiciones, los desfiles de chicha, galletas y bolis no pueden faltar, es un pequeño agasajo que le dan los miembros del club del Valle a sus homólogos.

De esta manera invitaciones vienen y van, sin tener visa viajan de frontera en frontera para disfrutar de jugar el deporte que corre por sus venas.

El Club perdurará
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Pablo Suárez, es el presidente de este club, a quien 11 años lo convidaron y hoy es el representante de este sitio.

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Carlos Capella

Pablo Emilio asegura que el éxito del club no solo se debe a los 11 años de existencia, sino que también los jugadores han hecho que sus hijos, nietos y demás familiares sientan esta pasión para que el club no pierda vitalidad.

“Me acuerdo que al principio pagaban 1.000 pesos por todo el día (9:00 de la mañana a 11:00 de la noche), hoy en día le cobro 1.000 pesos por puesto, y les vendo el refrigerio aparte (risas)”, recordó Suárez Manga.

El club del Valle inició para que la tercera edad se distrajera, ahora es un sitio donde toda la comunidad disfruta todas las tardes.

A sus 65 años don Pablo sólo tiene un objetivo, conseguir que más personas disfruten como el lo ha hecho del dominó, además que se continúen haciendo los intercambios para que esta cultura siga de generación en generación.

El “Club los veteranos del Valle” está enfocado en divertirse y distraer a los jóvenes para que no caiga en las garras de la delincuencia y de las drogas, puntos que han convertido al barrio en un lugar peligroso.

JORGE DE LA HOZ SERRANO
Especial para EL TIEMPO 
Barranquilla
En Twitter: @Jorgedelahoz2

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