El aula especial de la biblioteca Meira Delmar

El aula especial de la biblioteca Meira Delmar

Personas ciegas y sordo-ciegas aprenden manejo de celulares, lectura braille y club de lectura.

Aula biblioteca meira del mar

Ahora la Biblioteca Meira Delmar, en el centro de Barranquilla, cuenta con una reformada sala de lectura para personas con discapacidad visual.

Foto:

Vanexa Romero/EL TIEMPO

Por: Andrea Estrada Pombo
30 de diciembre 2019 , 10:39 a.m.

Desde los 22 años de edad Deivis Mendoza quedó completamente ciego, debido a una enfermedad progresiva llamada retinosis pigmentaria, que con el pasar del tiempo apagó su visión. Desde entonces ha sabido surfear las dificultades que representa quedar ciego.

Hoy a sus 35 años, la vida ha cambiado para Deivis, quien ahora es docente encargado del manejo de tecnología en la recientemente renovada Sala de Tiflotecnología de la biblioteca Meira Delmar, la cual es posible gracias a un convenio entre la Gobernación del Atlántico y la Fundación María Elena Restrepo (Fundave), entidad que trabaja por los niños y jóvenes ciegos, con baja visión y con sordoceguera.

“Disfruto mucho venir a ayudar a mis compañeros que necesitan ese apoyo, que al principio yo también necesité, para que no se queden en el duelo y salgan adelante como yo lo he logrado”, comenta Deivis, quien confieza que gracias a este lugar encontró la confianza y el apoyo para adaptarse a su vida y reavivaron las ganas de seguir luchando por su familia y esposa.

En esta aula de la biblioteca Meira Delmar se prestan servicios de enseñanza de informática con lectores y amplificadores de pantalla, de manejo de celulares para personas ciegas y otras herramientas tecnológicas, servicio de impresión en Braille. También pueden vincularse al club de lectura en voz alta y disfrutar de juegos de mesa adaptados.

En los últimos cuatro años la Gobernación del Atlántico, a través de su secretaria de Cultura, ha hecho inversiones anuales que promedian 150 millones de pesos en capacitaciones para los integrantes de la red de bibliotecas y docentes, así mismo en la obtención de softwares y de tecnologías para acceder a la información, una dotación de computadores, dispositivos de lectura, impresora y máquina para escribir Braille.

“Con esto elevamos el conocimiento de quienes tienen una dificultad, pero nada que no se pueda superar. Aquí no hay límites para acceder a otros universos a través de las nuevas tecnologías”, dijo la Secretaria de Cultura del Atlántico, María Teresa Fernández.

La ingeniera de sistemas María Paz Mestra, es otra de las docentes que apoya el proceso de los asistentes al aula, y asegura que desde hace dos años vive una gran experiencias en su vida. 

“No conocía nada de lectores, ampliadores o equipos para ciegos. Me comentaron sobre la fundación, empecé a informarme sobre los softwares y equipos y al entrar a trabajar y tener contacto con este bello grupo, tuve una hermosa conexión, ellos aprenden de mi pero yo aprendo mucho de ellos también”, expresó María Paz.

Todos son una historia diferente, son únicos. Cuando llega alguien nuevo inmediatamente todo el grupo hace de su misión el recibirlo de la mejor manera, integrarlos y estrechar lazos

Aula biblioteca meira del mar

Los usuarios de esta aula pueden disfrutar un rato con juegos de mesa adaptados para ellos.

Foto:

Vanexa Romero/EL TIEMPO

También cuenta que los días en el aula pueden ser bastante agitados cuando llegan muchas personas y están ocupados los computadores. Cada uno tiene una necesidad distinta y requiere que se les atienda de manera personal y María logra dedicarles el tiempo y el amor necesario para que cada uno de ellos cumpla con sus actividades.

“Todos son una historia diferente, son únicos. Cuando llega alguien nuevo inmediatamente todo el grupo hace de su misión el recibirlo de la mejor manera, integrarlos y estrechar lazos”, sostiene María Paz.

La Directora de Fundave, María Del Rosario Guevara, quien también tiene una discapacidad visual, empezó hace 20 años como voluntaria de la fundación. “Para mi es bien importante lo que hago, trabajar por las personas con discapacidad es parte de mi proyecto de vida, desde que tengo 15 años trabajo por ellos, cree desde un grupo juvenil hasta una asociación de mujeres ciegas. Es una oportunidad hermosa estar trabajando en un proceso como este”.

Comenta que hay dos cosas que le impactan y la marcan, la primera cuando los asistentes logran superarse y cumplir sus metas luego de vincularse a la fundación y la segunda cuando la gente es indiferente ante la discapacidad.

“Puedo decir que me da mucha rabia cuando la gente no cree en las capacidades de las personas con discapacidad, y además de esto las pocas oportunidades laborales que hay por eso me satisface ver a niños y adultos trabajando igual que los demás”.

Este año recibieron un total de 1.500 visitas de personas con discapacidad visual que han convertido este espacio en una red de apoyo y una familia.

“Quiero que todas las personas que presentan esta discapacidad sepan que la vida se puede disfrutar de muchas formas, que pueden seguir en la lucha de sus sueños, es un proceso más lento pero alcanzable”, finalizó Deivis Mendoza.

Andrea Estrada Pombo
Para EL TIEMPO
@Andre_Estrada23

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