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Realidades y retos en la transformación de Mallorquín
Barranquilleros construirán impresionante megaparque en una ciénaga

El alcalde de Barranquilla recordó que durante décadas -la ciénaga de Mallorquín, uno de los ecosistemas más valiosos de Barranquilla y el Atlántico- ha estado afectada por una creciente contaminación, la cual -además de deteriorar su riqueza natural- ha impactado negativamente la economía, la salud y las condiciones de vida de las comunidades vecinas.

Foto:

Cortesía: Prensa Alcaldía

Realidades y retos en la transformación de Mallorquín

Hay cuatro firmas postuladas para construcción de ecoparque de 980 hectáreas.

Una recuperación integral de la ciénaga de Mallorquín pareció por décadas una utopía o, sencillamente, un asunto de nula importancia para la clase dirigente, y para quienes residen en su perímetro.

Hoy existe una política clara que la hace protagonista en el concepto de biodiverciudad y existen cuatro oferentes interesados en llevar a cabo la obra.

El proceso de selección de los oferentes es de carácter nacional y fue cerrado el pasado 15 de junio. Hay hasta el momento, tres consorcios y una empresa privada, interesados en ejecutar la obra del Ecoparque Mallorquín, que deberá contar con 980 hectáreas.

“En el proceso de selección se solicitaron condiciones jurídicas, técnicas y financieras razonables y proporcionales al objeto que se pretende contratar, que garantizan la correcta ejecución del contrato y que brindaron la posibilidad a quienes estuvieron interesados en participar. Una vez realizado el cierre del proceso se recibieron propuestas de cuatro oferentes”, expresó Angelly Criales, gerente de Edubar.

La obra está concebida para fomentar conceptos como biodiversidad y sostenibilidad en la capital del Atlántico. La contemplación de especies de mangles, invertebrados marinos, entre otras de anfibios, reptiles y 81 de aves son parte del plan con el que se espera fomentar consciencia en las nuevas generaciones, y de igual manera consolidar un nuevo atractivo turístico en la ciudad.

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También incluye la construcción de un muelle, al igual que espacios para ecoturismo y excursiones.

El proyecto está enmarcado en la iniciativa Soy Biodiverciudad del Plan de Desarrollo Soy Barranquilla 2020-2023. Además es una respuesta frente a la realidad del cambio climático.

“Se busca potencializar el cuerpo de agua y su entorno a través de la recuperación integral de los ecosistemas, la implementación de acciones de recuperación de la calidad del agua, las playas, el desarrollo urbano, los manglares, los parques, senderos e infraestructura que permita el disfrute y uso sostenible por parte de la población y el fortalecimiento del ecoturismo en esta zona”, añadió un portavoz del Distrito.

De igual manera, la recuperación integral de la ciénaga de Mallorquín debe influir directamente en los 20.000 habitantes del perímetro, hacia los cuales está planteada una orientación relacionada a la ecología y el turismo.

La recuperación de la Ciénaga de Mallorquín y otros proyectos ambientales, generarán nuevos puestos de trabajo en Barranquilla.

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

Primera fase

Se busca potencializar el cuerpo de agua y su entorno a través de la recuperación integral de los ecosistemas

El Distrito anunció que la primera fase del proyecto está conformada por el ecoparque y tiene un costo aproximado de 80.000 millones de pesos.

Cubre toda la ciénaga de Mallorquín, parte del tajamar occidental de Bocas de Ceniza, la playa de Puerto Mocho, el corregimiento de La Playa y el barrio Las Flores.

En el proceso se menciona como determinante el saneamiento del recurso hídrico de la ciénaga, al igual que el tratamiento de las aguas negras y vertimiento de las mismas al río Magdalena mediante un emisario subfluvial.

(Vea: Transmetro: el barril sin fondo de Barranquilla)

Ante esto, es igual de importante detener las invasiones en terrenos cercanos, las cuales inciden notablemente en la contaminación.

Un punto aparte representa el plan para recuperar la playa que ahora se conoce como Puerto Mocho, y cuyo nuevo nombre se elegirá a través de un concurso público, que tiene como objetivo llevarla a ser bandera azul, el galardón más alto contemplado en el escalafón que cada año entrega la Fundación Europea de Educación Ambiental.

La importancia de la ciénaga radica en servir de protección natural de la erosión marina

Foto:

Carlos Capella

El futuro del agua en Mallorquín

Si dejamos que la calidad del agua continúe deteriorándose, que la sedimentación progrese, en unos años no tendremos ciénaga

Otro hecho inspirador con relación al arraigo del concepto de biodiversidad en Barranquilla está relacionado al proyecto sobre calidad del agua de la Ciénaga de Mallorquín, que ganó recientemente una convocatoria del Fondo de Innovación.

El trabajo fue realizado por un equipo de investigadores, orientado por Aymer Maturana, profesor y miembro del departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad del Norte.

“Obtuvo con su propuesta la Convocatoria de subvenciones: Estados Unidos y Colombia, dirigida a proyectos en la educación superior del siglo XXI, con una propuesta de diagnóstico preliminar y formulación de alternativas de mejoramiento de la calidad de agua de la Ciénaga de Mallorquín, con la participación de estudiantes y profesores de la Universidad de Alabama, la Universidad de Tuskegee y la Universidad del Norte”, anunció la institución barranquillera.

La convocatoria fue puesta en marcha por la Oficina de Asuntos Hemisféricos (WHA) del Departamento de Estado de Estados Unidos (DOS) y Partners of the Americas, con el apoyo de la embajada estadounidense en Colombia y el Icetex.

El proyecto ganador de Uninorte involucra a los docentes Humberto Ávila, Augusto Sisa y Aymer Maturana, además de cuatro estudiantes de cada una de las universidades y sus respectivos maestros.

“El ecosistema de la Ciénaga de Mallorquín es uno de los principales patrimonios ecológicos y ambientales de la ciudad, pero presenta problemas de contaminación. Uno de ellos es el de calidad de agua, la cual ha venido deteriorándose paulatinamente a lo largo de estos años, dado que no se ha hecho una intervención significativa ni se han implementado los correctivos que, a nuestro modo de ver, serían los necesarios”, explicó Maturana, PHD en Ciencias Térmicas y Fluidos.

“Si dejamos que la calidad del agua continúe deteriorándose, que la sedimentación progrese, en unos años no tendremos ciénaga. Eso significa que todos esos beneficios asociados a su existencia no los vamos a tener. Por eso es altamente relevante trabajar en estos temas”, manifestó.

(Lea también: ¿Por qué hay interés en que Puerto Colombia se vuelva Distrito?)

El desarrollo está previsto para el segundo semestre de este año, implicando intercambios estudiantiles entre las universidades.

Es así como el personal de la Universidad del Norte también se involucrará con los casos relacionados al estado de Alabama (sur de Estados Unidos), donde evaluará el problema existente con aguas residuales que impactan a una población.

Lo aprendido en otro país, servirá igualmente para las transformaciones necesarias en el contexto de Mallorquín.

BARRANQUILLA

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