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Los nuevos hábitos que deja el coronavirus
Gran Malecón

El Gran Malecón del Río es uno de los sitios públicos donde más acuden los barranquilleros.

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Vanexa Romero/EL TIEMPO

Los nuevos hábitos que deja el coronavirus

El Gran Malecón del Río es uno de los sitios públicos donde más acuden los barranquilleros.

Un Estudio de la Universidad del Norte presenta las rutinas generadas por el confinamiento.

Andar con tapabocas por la calle, sacar un frasco de alcohol en cualquier reunión o lugar público, caminar más sin importar distancias o calor y saludarse tomando distancias son, entre otros, los cambios, hábitos y rutinas atípicas acogidas por la pandemia de covid-19 para muchos habitantes de Barranquilla.

Así lo evidencia la denominada ‘nueva normalidad’, en donde las medidas de aislamiento social para evitar el contagio generaron unas dinámicas sociales analizadas por docentes y estudiantes de Salud Pública, Sociología, Sicología e Ingeniería de la Universidad del Norte de Barranquilla.(También: El plan para frenar una nueva crisis portuaria en Barranquilla)

Dentro del panorama se destacan acciones como las medidas de bioseguridad, la resignificación del espacio, los cuidados de la ansiedad y la movilidad, que se reflejan en que las nuevas formas de relacionarnos con los demás y la adquisición de nuevos hábitos y costumbres de autocuidado hacen parte del conjunto de cambios que ha traído consigo la crisis enmarcada en la pandemia de covid-19.

Raúl Vega Alvear, estudiante de octavo semestre de Salud Pública
, asegura que desde que comenzó la crisis, la necesidad del uso de herramientas como tapabocas, batas y alcohol se ha convertido en una costumbre individual. (Lea: $ 82 mil millones para mejorar redes eléctricas en el Caribe)

Tendemos a saludarnos con abrazos y besos. Eso ha cambiado. Ya la gente se saluda dándose la mano o de formas más distanciadas

Mientras que Pedro Velilla, docente de la División de Ciencias de la Salud, manifiesta que las personas se han vuelto más cuidadosas, adquiriendo hábitos como lavarse las manos, desinfectar los alimentos, así como el manejo de una mejor alimentación, tener cuidado con la limpieza, incluso en nuestros procesos para relacionarnos.

“Ha habido un cambio bien interesante, los latinoamericanos en general tendemos a saludarnos con abrazos y besos. Eso ha cambiado. Ya la gente se saluda dándose la mano o de formas más distanciadas”, manifestó el docente.

Los nuevos espacios

Históricamente, lo público, lo urbano y lo social siempre ha estado relacionado con la libertad. Por ello, su ausencia llevó a otorgarle mayor valor a sentir el aire, contemplar el sol y ver el flujo de gente en un espacio de múltiples encuentros.

Para María Mercedes Botero, docente de Sicología, un espacio que ejemplifica esta nueva dinámica es el parque.

“Antes de la pandemia, teníamos la noción de que el parque era nuestro. Al perder la posibilidad de ir, tuvimos que resignificar ese espacio por abstención. Entonces llevamos el parque al balcón, transformándolo en un jardín o un punto de encuentro, y convertimos ese espacio privado en un lugar que no nos recordara que estábamos confinados y aislados”, explica Botero.

Los paseos en bicicleta hacen parte de las rutinas comunes que hoy se ven en Barranquilla.

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Vanexa Romero/EL TIEMPO

Sin embargo, cuando se redujeron algunas medidas con el paso del tiempo, las personas volvieron a sentirse seres sociales y libres por naturaleza, sin dejar de lado las medidas de bioseguridad. “Así, adquirimos nuevos hábitos de encuentro en espacios abiertos que reducen el riesgo de contagio”.

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Otro espacio que implicó nuevas dinámicas sociales es el hogar. Para Jair Vega Casanova, docente e investigador de Comunicación Social y Periodismo, la experiencia no es la misma en un hogar con hacinamiento a uno donde cada persona tiene un área privada.

“En los espacios donde hay mejores condiciones, el confinamiento ha generado una interacción más amena, entendiendo el hogar como un espacio de encuentro y esparcimiento que converge con otras actividades placenteras, como aprender un oficio, pedir comida, ver películas o hacer ejercicio. Por lo que la experiencia ha sido muy positiva en estos hogares”, menciona el docente.

Sin embargo, la experiencia varía en algunos hogares con menos posibilidades. “En los casos en donde hay hacinamiento se han recrudecido fenómenos como la violencia intrafamiliar o la violencia de género. En estos casos, el hecho de salir de casa implicaba evitar ciertos conflictos en el interior de ella”, añade Vega.

Las causas de la ansiedad

Según el psicólogo clínico Moisés Mebarak, docente de Sicología, una de las principales afecciones que se han comenzado a evidenciar a raíz de la crisis sanitaria, es el aumento de los niveles de ansiedad manejados por las personas a través de su proceso de encierro.

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Estos casos se han producido en todos los grupos, desde niños, adultos y especialmente en jóvenes. Sin embargo, estas situaciones de ansiedad no necesariamente se asocian al miedo de contraer el virus, sino a otras circunstancias que rodean el hecho en sí.

La incertidumbre que genera la pandemia y la ansiedad por el futuro pueden deteriorar la salud mental de las personas.

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iStock

“Hay varios factores que pueden generar las complicaciones de ansiedad en los jóvenes. Para algunos puede estar asociado al encierro. Para otros con que varios seres queridos hayan fallecido. Para otros con problemas económicos familiares. Las raíces de la ansiedad no están necesariamente conectados a la pandemia como tal, sino a casos particulares que sí se relacionan con esta”, aseguró el docente.

La gente camina más

La reducción del sistemas de transporte público fue una de las primeras medidas de aislamiento social adoptadas por el gobierno local, lo que ha producido cambios en los patrones de actividades y viajes de la población.

Julián Arellana, docente de Ingeniería Civil, basado en un estudio en el que se aplicaron 4.000 encuestas en toda Colombia, en el que participó, explica que entre los hallazgos está que el grupo de personas devengan mayores ingresos económicos. Los viajes en automóvil aumentaron un 39 por ciento; mientras que en el grupo de ingresos bajos, disminuyeron un 65 por ciento.

Reactivación económica en Barranquilla

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Vanexa Romero/EL TIEMPO

Los viajes a pie, en general, aumentaron un 48 por ciento. Según Arellana: “El estudio demuestra que la caminata se posicionó como el medio de transporte más importante para los grupos de ingresos medio y bajo durante la pandemia”.

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El docente explica que “modos de transporte como la caminata han tomado relevancia, sobre todo porque también algunas autoridades locales han aprovechado la oportunidad para redistribuir el espacio urbano y promocionar el transporte activo en nuestras ciudades”, puntualizó.

Leonardo Herrera Delgas
Corresponsal de EL TIEMPO
Barranquilla
En TW:@leoher69
Escríbeme a leoher@eltiempo.com

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