El Prado, el barrio de Barranquilla con historias en cada esquina

El Prado, el barrio de Barranquilla con historias en cada esquina

Cumple 100 años y fue la primera urbanización construida con dineros privados en Latinoamérica.

Barrio El Prado

Las avenidas del barrio El Prado hacen parte de uno de sus encantos.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

Por: Leonardo Herrera Delgans
15 de marzo 2020 , 11:38 a.m.

La construcción del barrio El Prado es uno de los sucesos urbanos más revolucionarios de la historia de Barranquilla, que marcó el ingreso de esta capital a la modernidad.
Fue la primera urbanización ejecutada y proyectada, con dineros privados, con una visión ordenada y futurista, que además de darle un verdadero e innovador ícono urbano a La Arenosa, se convirtió en un referente no solo en el país, sino en Latinoamérica.

Es un barrio de mansiones, que pese a los años se mantienen vivas y altivas como testimonio de la prosperidad y crecimiento económico que se vivió en la primera parte del siglo pasado en Barranquilla, polo de desarrollo del país y que en su momento le valió ser llamada la Puerta de Oro de Colombia.

Son casas que aún siguen maravillando, inspiradas en diferentes corrientes y diseños arquitectónicos, con jardines y antejardines esplendorosos de avenidas amplias con bulevares adornados de una amplia diversidad de árboles y plantas ornamentales, que reciben aves migratorias responsables de alegrar con sus cantos y colores las tardes y mañanas barranquilleras.

Barrio El Prado

Las casas dan cuentan de la historia y el esplendor del barrio.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

El barrio El Prado se encuentra entre el centro y norte de Barranquilla, de la calle 53 hasta finalizar la 75, entre carreras 50 y 60, y aparece constituido, según las escrituras públicas, el 12 de marzo de 1920, pero claro está que su historia se remonta a 1.900, cuando comenzaron a instalarse los primeros desarrollos urbanos.

El arquitecto y antropólogo Yalmar Vargas, experto en urbanismo y desarrollo territorial, y profesor de la Universidad del Norte de Barranquilla, explica que El Prado fue el primer barrio en donde los privados desarrollaron todo el espacio público y urbanismo, y no la administración municipal. “Fue la primera vez que se habló del  negocio inmobiliario en Colombia”.

Parrish, el hombre de la gran idea

El barrio El Prado es una idea del ingeniero estadounidense Karl Calvin Parrish, familia que llegó al país tras negocios de minería y llegaron a ser mediadores entre la banca de los Estados Unidos y el Gobierno colombiano. Y pronto se dieron cuenta que Barranquilla era un buen lugar para el desarrollo inmobiliario.

“Por 50 años estuvieron presentes en todos los grandes proyectos urbanísticos o empresariales en calidad de consultores, inversionistas, consejeros”, señala el libro ‘Memorias de El Prado’, publicación de la Uninorte, con motivo del centenario del barrio

Barrio El Prado

Muchas de las mansiones del sector se mantienen intactas.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

.Antes de iniciar la construcción de la urbanización El Prado en Barranquilla, hicieron un recorrido buscando posibilidades de desarrollo urbano en ciudades de Panamá, Cuba, Jamaica y en el sur de la Florida. También llegaron a Cartagena, ciudad atractiva por su desarrollo turístico y  urbano que ya mostraba.

En Barranquilla Parrish puso sus ojos en los terrenos de Benjamín Senior y José Fuenmayor, en el entonces sector rural de la naciente Puerta de Oro de Colombia, donde quedaba una finca ganadera la que llamaron El Prado.

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Era la parte más alta de la ciudad con vista al río Magdalena, arropada por brisas permanentes, por la influencia de los vientos alisios. Era un sector separado del resto de Barranquilla. Allí fue donde Parrish vislumbró un barrio residencial como los existentes en su país natal.

Consiguió los recursos y para desarrollar todo el urbanismo: calles, parques, andenes, inclusiva la arborización. “Vendían los lotes y después que estaba terminado el barrio, ese bien público (vías, andenes y parques), era entregado al municipio. Fue  algo innovador hace 100 años, los barrios no tenían servicios públicos domiciliarios y aquí se empezó a vender, pero la gente podía hacer la casa a su gusto”, sostiene el profesor Vargas.

Desde sus albores se caracterizó por la modernidad y anchura de sus calles, belleza arquitectónica de sus casas, y por el orden y reglamento que impuso Parrish, en el que estableció las restricciones de los materiales para construcción de las nuevas viviendas.

Barrio El Prado

Algunas instituciones se han instalado en esta zona, pero han mantenido intactas las casas.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

Es decir hace 100 años ya en el barrio El Prado había un manual de convivencia, en cuyo reglamento se prohibían las casas de techo de paja, de bareque, de adobe crudo, y casas de madera. Así como la prohibición de cría de animales en los patios. Fue un barrio concebido en un principio para personas adineradas.

Un barrio con hotel propio

El 15 de febrero de 1930, en una cena a la que asistieron 124 invitados, fue inaugurada la lujosa edificación, que había empezado a construirse tres años atrás: El hotel de El Prado.

Era, decían periódicos de la época, el primer hotel con baño privado y teléfono en cada una de las 40 habitaciones. Además, el primero con una piscina semiolímpica. El Prado, una construcción republicana neoclásica del estadounidense Burdette Higgins, se convirtió en un sitio de referencia obligatoria cuya construcción costó entonces 600 mil pesos.

La torre central fue escenario del primer discurso radial transmitido en directo en Colombia (del presidente Enrique Olaya Herrera), en 1930. El 12 de marzo de 1982, el hotel fue erigido como Monumento del Patrimonio Arquitectónico y Cultural del país.

El hotel de El Prado, entre las calles 9 y 10 (hoy 70 y 72), que por estos días celebra 90 años,  es todo un referente en Barranquilla, ha albergado a gran cantidad de huéspedes, desde artistas, reinas, deportistas, asistentes a convenciones y actos y turistas, hasta presidentes de la república.

Barrio El Prado

El emblemático hotel de El Prado, que cumplió 90 años, es una de las edificaciones que identifica al barrio.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

El primer huésped ilustre, luego de su inauguración (el 15 de febrero de 1930), fue el presidente Enrique Olaya Herrera. Después siguieron Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Alberto Lleras Camargo, Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo, Misael Pastrana Borrero, Alfonso López Michelsen, Julio César Turbay, Belisario Betancur y Virgilio Barco Vargas, entre otros.

También se hospedaron allí Charles Lindbergh, en 1931, y Carlos Gardel, en 1935, Greta Garbo, el pianista Claudio Arrau, el boxeador Joe Louis, el humorista Mario Moreno Cantinflas , la cantante española Paloma San Basilio, la Miss Universo 1988, Pornitp Nakhirunkanok; Ninibeth Leal, Miss Mundo 1991; Ricardo Montaner, entre otros.

Los barranquilleros también tienen referenciado al hotel por ser el sitio de bailes inolvidables en la temporada de carnaval,  amenizados por las mejores orquesta y agrupaciones musicales del país y el exterior.

El Patrimonio inmaterial

Sus historias, personajes, anécdotas y belleza arquitectónica, hacen que El Prado sea mucho más que casas y calles.

Es uno de los sitios de Barranquilla que a cualquier hora o día del año invita adentrarse en su historia. Andar por los bulevares de las carreras 58 y 54 es una experiencia que solo pasa en este sector, en el que todos esos ejes rematan en parques o zonas verdes.

"Fue construido con una forma de entender la ciudad jardín. Detrás de esas casas, en los patios o terrazas encontramos especies nativas incluso aves migratorias que pasan y anidan, elementos que hacen más rico el paisaje urbano”, señala Marcela Cuellar, decana facultad de arquitectura de la Universidad del Atlántico.

También es el barrio de grandes personajes que marcaron la historia de esta ciudad, como el caso de la poeta Meira del Mar, quien encontró su inspiración en El Prado.
“La riqueza en términos de formas, exalta los sentidos”, precisa Cuellar al explicar cómo en un barrio relativamente pequeño se encuentran casas casi que de todo el mundo.

Aquí hay mansiones y casas islámicas, norteamericanas, españolas, “una serie de eclecticismos reunidos que uno pudiera coger como si fuera un rompecabezas del mundo y armar casas con elementos del todo el mundo aquí en Barranquilla con riquísimos elementos arquitectónicos y ornamentales”, enfatiza Cuellar.


Por su arquitectura y el valor que tiene para la parte urbanística del país, en 1995 el barrio El Prado fue declarado como Monumento Nacional y, desde entonces, las espectaculares casonas y otros edificios que allí se construyeron se han protegido y preservado.

Por las calles de El Prado a diario se ven caminando turistas, estudiantes e investigadores, excursiones de todas partes del país y el mundo, que no ocultan su fascinación y encanto por las casonas y calles del viejo barrio, el mismo que en cada esquina tiene una historia que contar.

LEONARDO HERRERA DELGANS
Corresponsal de EL TIEMPO Barranquilla
En Twitter: @leoher69

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