Asómese y conozca cómo llegaba el agua a Medellín

Asómese y conozca cómo llegaba el agua a Medellín

Caminar el centro ahora tiene otro atractivo para los que quieran aprender sobre el primer acueducto

Museo de la calle

Sin restricción al público, a cualquier hora quienes transiten por esta importante vía de la ciudad lo pueden apreciar. 

Foto:

Jaiver Nieto Álvarez /CEET

Por: Jaiver Nieto Álvarez 
24 de marzo 2019 , 02:00 a.m.

Recorrer las calles del centro de la ciudad ha despertado la curiosidad de los peatones. Esto, sobre todo, entre la calle 51 con carrera 52, Boyacá con Carabobo.

“¿Qué es eso?” se preguntan invariablemente los peatones que cruzan por un costado de la tradicional iglesia La Veracruz, mientras miran al piso.

En plena calle, un tramo de 24 metros, en lugar de la acostumbrada superficie pavimentada, aparece cubierto por un vidrio templado.

Lo que deja al descubierto bajo los pies de los peatones y a la mirada asombrada de los peatones es un pasado que ha vuelto para contar una historia.

En efecto, mientras se realizaban las obras del corredor Boyacá, antigua Calle Real, los obreros hallaron 13 fragmentos de tubo de barro cocido del antiguo sistema que abastecía de agua a la ciudad. Hace más de 120 años.

Según la arqueóloga Elvia Inés Correa son acueductos que combinan tecnologías tradicionales y el manejo de las arcillas.

Museo de la calle

Las ventajas de las ventanas es que el público interesado puede conocer un poco de la historia de la ciudad.

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Jaiver Nieto Álvarez /CEET

Este hallazgo de la calle Boyaca nos muestra que el agua solo le llegaba a familias que tenían recursos económicos para construir su propio acueducto”.

El informe de arqueología, posterior al análisis de las piezas, estableció que los vestigios forman parte de las tuberías usadas para el primer acueducto construido entre los años 1860 y 1920.

La antigua Calle Real fue una de las primeras en contar con redes de acueducto, como parte del crecimiento urbano de la entonces pequeña Villa.

En el hallazgo predominan tabletas de arcilla y cañerías de diferentes diámetros y magnitudes, algunas cubiertas con rocas como método empleado en su momento para proteger el paso del agua.

Museo de la calle

Con nerviosismo caminan los visitantes sobre el vidrio que guarda los vestigios del antiguo acueducto de Medellín

Foto:

Jaiver Nieto Álvarez /CEET

“Uno de los motivos de estas ventanas arqueológicas es que la gente se vaya sensibilizado sobre la importancia de proteger el agua, es un recurso agotable fundamental para la vida de todos. Teniendo esto les podemos explicar cómo es el proceso para que el agua llegue hasta los hogares”, explica Correa.

La sorpresa es tal, que los peatones se detienen a mirar fijamente a través del vidrio templado y se preguntan, entre ellos; otros, se atreven a caminar con temor sobre el cristal; y, algunos más, lo ven como algo curioso para tomarse una fotografía.

“A mi papá le tocó vivir la época cuando funcionó este acueducto, ¡qué bueno! que decidieron mantenerlo para recordar la historia”, dice Francisco Maya, un transeúnte.
Durante el último año, con el desarrollo de las obras que se vienen adelantando en la ciudad, como parte del Plan Integral del Centro, han sido encontrados otros varios vestigios.

Por ejemplo, en el corredor Bolívar, también fue descubierto otro tramo del primer acueducto y unos rieles del antiguo tranvía de la ciudad.

Cuando esto ocurre, el arqueólogo adscrito a cada proyecto informa al Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) con el fin de dar cuenta del hallazgo y formular un plan de manejo arqueológico para la conservación y posterior exhibición.
Las piezas encontradas pueden ir a un museo, en donde formarían parte de los fondos para su conservación, investigación, clasificación, registro y exhibición con fines educativos y culturales convirtiéndose en Bienes de Interés Cultural (BIC), patrimonio de la Nación.

O, como sucedió en este caso del acueducto: la construcción de unas ventanas arqueológicas in situ, para la exposición pública.

“Esto, son unas ventanitas para que la gente viaje al pasado, conozca y tenga el museo a la mano completamente gratis” dice la experta Correa.
‘Al museo de la calle’, como ya es conocido entre quienes cruzan por el lugar, aún le faltan algunos detalles. Uno de ellos es la señalética.

Jaiver Nieto Álvarez 
Fotoperiodista El Tiempo
Medellín

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