Secciones
Síguenos en:
La generación ‘sin futuro’ que quiere revertir ese destino
Héroes

El multitudinario plantón del sábado 15 de mayo en el Monumento de los Héroes fue protagonizado por miles de jóvenes que protestaron en paz.

Foto:

Efe

La generación ‘sin futuro’ que quiere revertir ese destino

FOTO:

Efe

Desempleo, falta de oportunidades y desencanto sobre el futuro han desencadenado la inconformidad.

Los jóvenes no tienen futuro, dicen ellos mismos. Pero, a su vez, destacan que quieren revertir ese destino y las calles son su altavoz. Como en una tormenta perfecta, confluyeron varios factores que detonaron la inconformidad y desesperanza que se venía cocinando desde hace tiempo en la juventud colombiana.

“Nunca habíamos visto algo así”, dice Mauricio Archila, historiador y experto en movimientos sociales de la Universidad Nacional. Señala que por primera vez las movilizaciones sociales en Colombia se mantienen de forma tan prolongada en el tiempo y a su vez en casi todo el territorio nacional.

(También: Así fue el segundo día de negociaciones del Gobierno y Comité del Paro)

El ‘no futuro’ para los jóvenes ha tenido varios picos históricos pasando por el Frente Nacional, la violencia paramilitar y la insurgencia, y más reciente, el freno a los acuerdos de paz de La Habana. “Son grandes decepciones para los jóvenes”, asegura Archila, y dice: “Colombia es una olla a presión y bastó una reforma tributaria para que estallara”.

Hami Gómez, representante estudiantil de Acrees (Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles) y estudiante en la Universidad Nacional sede Medellín, señala que “existe un peligro más fuerte que el mismo covid y es precisamente esa falta de oportunidades que existe en el país”.

(Además: El 84 % de los jóvenes se sienten representados por el paro nacional)

Representante estudiantil, Hami Gómez.

Foto:

IG: @hamigomezj

El confinamiento, la crisis económica, la enfermedad, la muerte y todo lo que ha conllevado el covid-19 exaltaron factores socioeconómicos y políticos: la pobreza, difícil acceso a la educación, desempleo, precarización del trabajo, falta de oportunidades, entre otros, que han impactado particularmente a los jóvenes. Estas circunstancias han llevado a que ellos no prevean un buen destino porque el mismo presente no parece ser promisorio. Como dicen varios expertos: “Los jóvenes ya no tienen nada que perder”.

(Además: Inicia segundo pago de beneficios del programa Jóvenes en Acción)

El florero de Llorente

Según explica Fabián Acosta, director del Observatorio de la Juventud de la Nacional, la reforma tributaria resultó ser el “florero de Llorente”. “Esto es el resultado de un acumulado de muchos años. Si uno entra a revisar, los jóvenes de hoy están peor que en los años 90 en cuanto a promesas de futuro”. Según el experto, a las generaciones actuales se les prometió que si estudiaban, si tenían una profesión, iban a poder realizar sus sueños. Pero la realidad ha sido otra. “Se ha precarizado el trabajo, los padres tienen problemas para pagar la educación, se tienen que endeudar… aun hoy con inversión en educación superior no hay movilidad social”, asegura.

El director del Dane, Juan Daniel Oviedo, señala que el desarrollo económico se beneficia de la construcción de crecimiento con igualdad. Con 27,7 % de jóvenes sin participar en el mercado laboral ni estar matriculados en planteles educativos (los ninis: ni trabajan ni estudian), se tiene que la cuarta parte de las y los jóvenes del país, en general, están siendo excluidos de la posibilidad de un proyecto de vida de movilidad social y bienestar económico.

(Además: Paro del 19M en Barranquilla: protestan estudiantes y trabajadores)

Alejandro Gaviria, rector de la Universidad de los Andes, explica que las protestas han sido un fenómeno espontáneo, descentralizado, sin jerarquías. “Algunos han querido ver en todo esto un diseño inteligente, una gran conspiración internacional”, dice. Pero no existe ninguna evidencia al respecto. La descentralización crea, sin embargo, un problema de representación. “No hay nadie que puede arrogarse la representación de los jóvenes en las calles. Grupos distintos tienen demandas diferentes. El Gobierno quiere negociar, pero no sabe bien con quién”, advierte.

Algunos han querido ver en todo esto un diseño inteligente, una gran conspiración internacional

Por su parte, la politóloga María Emma Wills señala que en este momento tenemos una explosión de jóvenes cantando su mirada sobre el país, sobre la manera como se sienten injustamente tratados, sobre la estigmatización que se ha hecho. “Hay una pluralidad de formas en la calle que me ha sorprendido por la imaginación y creatividad”.

Beto Murillo, un joven de Tumaco, sabe que la voz de los jóvenes es tan importante en esta lucha porque es valiente, espontánea y diversa. “Es la juventud de todo el país la que está en las calles, juventud que se representa ella misma y no ha seguido los lineamientos de un caudillo político”, dice.

(Puede leer: La historia detrás de Lucas, el joven que lucha contra ocho balas

Los jóvenes no tienen miedo de marchar porque tienen como aliado el color, la música y el arte en general. “Van con paz, van convecinos de las luchas justas y, también, van parados, seguros de que se van a cuidar unos a otros”, concluye.

El clamor

Queremos un trabajo digno, queremos mejores condiciones de vida, queremos estabilidad laboral, queremos tener acceso a todas la garantías

"Nosotros no queremos seguir viviendo en un país que nos excluya del mundo, que nos excluya de tener una economía estable, unas empresas sólidas. Queremos un trabajo digno, queremos mejores condiciones de vida, queremos estabilidad laboral, queremos tener acceso a todas la garantías, pero también queremos que nuestras familias estén bien”, señala Hami.

“Escúchenme, quiero oportunidades, quiero estudiar, quiero trabajar, quiero bienestar legítimo”, ese es el clamor de hoy, dice Eduardo Behrentz, vicerrector de los Andes, quien no duda en señalar que si él tuviera 20 años en este momento estaría en las calles. Y es que lo que es más marcado de esta coyuntura es que los jóvenes de hoy son una generación de desesperanza. Pero aclara que no es un fenómeno exclusivo de Colombia: no creer en las instituciones, rechazar el establecimiento, pasa en todo el mundo. “Se van en contra de las instituciones porque no ven que sirvan”.

(De su interés: Lo que debe saber sobre el programa de vivienda para jóvenes)

Sandra Borda, politóloga de la Universidad de los Andes y autora del libro Parar para avanzar (un análisis sobre el movimiento estudiantil de las marchas del 2019), explica que en el 2019 lo que se vio fue a muchos jóvenes de organizaciones estudiantiles convocando a las marchas y siendo los protagonistas principales de las manifestaciones con una agenda clara y ligada a los temas educativos: acceso a la universidad pública, inversión, resolución a las deudas con el Icetex. Pero lo que hoy se ve es distinto.

Vemos jóvenes que no necesariamente están en el sistema educativo, que se quedaron por fuera de la fuerza laboral y que, adicionalmente, están sufriendo las consecuencias del confinamiento en la medida en que sus padres se quedaron sin trabajo”, advierte.

Asegura, además, que son jóvenes menos organizados y su manifestación es mucho más espontánea y sus necesidades son mucho más acuciantes y urgentes. “Estos jóvenes que están siendo protagonistas en las protestas tienen una dosis de escepticismo a la participación política tradicional”, asegura.

Músicos se manifestaron pacíficamente en Medellín durante las protestas del 5M.

Foto:

AFP

La profesora experta en movimientos sociales de la Javeriana Carolina Cepeda complementa la voz de Borda señalando que “el Gobierno no ha entendido que los jóvenes tienen una formación política, pero no adoctrinados, son conscientes de la realidad del país. Ahora no hablamos de un movimiento estudiantil, esto es algo mucho más diverso” (vea recuadro).

(No deje de leer: Paro nacional: las imágenes que dejó la marcha del sábado en Bogotá)

La rabia

Martha Lucía Gutiérrez, directora del Observatorio de la Juventud de la Universidad Javeriana, señala que “hay un momento de rabia, desesperación y crispación frente al Estado y, en general, a la sociedad que se ha agudizado por la pandemia y por las medidas que ha tomado esta administración”.

Félix Mario Galvis, miembro del movimiento juvenil de Cúcuta, no duda en señalar que durante todas sus vidas, los jóvenes han sido testigos de cómo sus padres se han visto en un “corre corre increíble” para poder sostener un estilo de vida que ni siquiera alcanza a ser digno para la mayoría de personas. “Los jóvenes nos cuestionamos si el estilo de vida que nos heredan nuestros padres es la vida que queremos”.

En cierta medida, los padres de los jóvenes de hoy han luchado toda la vida por tener una pensión digna, pero ese tiempo se extiende y el cansancio se refleja en sus ojos. Si así ha sido para ellos, ¿cómo será para los jóvenes? Fernando Posada, politólogo de la Universidad de los Andes y uno de los jóvenes convocados por el Presidente para debatir la coyuntura nacional, advierte que “si los jóvenes no están trabajando hoy, va a ser muy difícil que se pensionen en un futuro”.

Jovenes realizaron manifestaciones artísticas durante protestas en el marco del paro nacional en Medellín.

Foto:

@jaiverpress

A esto se suma que el 49 % de los jóvenes se tienen que retirar de estudiar porque no tienen los recursos económicos para mantener el vínculo o por ayudar a sus familias. De 100 estudiantes que entran a primero de primaria, solo 56 se gradúan a tiempo y solo 13 se gradúan de la universidad, según Fedesarrollo. Y en el país, la deserción de matrículas a universidades en 2020-2 es de 11,3 %. Una vez abandonan la educación, entran a trabajos mal pagos y con malas condiciones laborales que hacen que volver a la educación sea casi imposible.

(Puede leer: ¿Cómo salir de estos momentos de crisis? La academia responde)

Jennifer Pedraza, representante estudiantil de Acrees, y quien forma parte del comité del paro que negocia actualmente con el Gobierno, explica que en el 2020 cuando le preguntaban a la juventud cuál era el mayor problema, solo el 20 por ciento respondía que era el desempleo, y ahora el 70 por ciento lo cree.

“Tenemos la generación de jóvenes más grande en la historia de Colombia, pero también la más desempleada, la más excluida del sistema de educación superior, y creo que estos puntos se acumularon frente a la decisión del Gobierno de presentar una reforma tributaria como esta, como la que intentó presentar”.

Jénnifer Pedraza, estudiante de economía en la Universidad Nacional de Colombia.

Foto:

EL TIEMPO





La inconformidad de este sector de la población es un cúmulo de fallas estructurales que históricamente han golpeado una y otra y otra vez a la juventud colombiana. A esto se suma que históricamente han sido vistos de manera peyorativa por los adultos mayores, por la sociedad en general y por las instituciones políticas.

Alfredo Mondragón, integrante del Comité de Estudiantes y Egresados del Sena, también señala la estigmatización que han sufrido históricamente los jóvenes. “Casi que ser joven termina siendo sinónimo de delincuente, ser joven es ser consumidor, es ser problemático. Y no”.

Este adultocentrismo muy instalado en la sociedad colombiana ha generado rabia entre los jóvenes. “Ellos quieren ser partícipes de la construcción de un país y de lo público, de un espacio en el que se debate qué es bueno para el colectivo social. Pero nadie los llama y no los tienen en cuenta o cuando lo hacen, les dicen que es falso, que es mentira”, asegura Gutiérrez.

Y es que, como señala la experta de la Javeriana, hay una ruptura del diálogo intergeneracional. “Los adultos creemos que tenemos la razón. Los jóvenes creen que ellos también. Falta interlocución entre una sociedad que siempre los ha dejado excluidos”.

Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario y un apasionado sobre entender a la juventud, dice que esta es una generación de jóvenes que no tolera las injusticias. “La solidaridad en los jóvenes como la capacidad para entregar a la sociedad mucho más de lo que corresponde es extraordinaria. Además son muy sensibles a la equidad”, asegura.

Por su parte, el rector de los Andes, Gaviria, también es optimista pese a ser consciente de las dificultades que enfrentan los jóvenes, y asegura: “Hay incertidumbre, hay desesperanza, pero yo no diría que no hay futuro. Quiero pensar (es casi una obligación) que esta es una oportunidad para construir un futuro mejor. La incertidumbre no va a desaparecer. Hay una transición de la emotividad de la calle a la construcción de propuestas”.

El estallido de los ninis: ni trabajo ni estudio

En el primer trimestre de 2021, después de haber visto lo más ‘duro’ de la pandemia, se evidencia que de los 6,9 millones de jóvenes entre 14 y 28 años que forman parte de la fuerza laboral, 1,7 millones están desempleados, reflejando casi 260 mil nuevos jóvenes desempleados en un año.

Además de estos jóvenes desempleados, el Dane estima que otros 3,5 millones de jóvenes no participan en el mercado laboral ni están matriculados en planteles educativos (con un incremento anual de 381.000, de los cuales 232.000 son mujeres).
Esto significa que la pandemia ha dejado a casi 640.000 nuevas y nuevos jóvenes sin oportunidades. A diferencia de otras épocas, están en ciudades como Bogotá, Cali y Medellín”, señala Juan Daniel Oviedo, director del Dane.

Según Fedesarrollo, los ninis se concentran en los hogares de bajos ingresos. En jóvenes de estratos 1 y 2, la deserción escolar está entre el 60 y el 70 por ciento. En los jóvenes de estratos 5 y 6, está por el 10 por ciento. Y es que según señala David Forero, investigador de esa institución y experto en educación, “hubo un aumento en la cobertura de educación superior entre 1996 (15 por ciento) y el 2017 (53 por ciento), pero la cifra comenzó a disminuir a partir de ese año y con la pandemia se desplomó”.

REDACCIÓN DOMINGO

También le recomendamos: 

-En marchas en Cali estarán los 'cascos azules' de la Alcaldía

-'La Policía Nacional sí se va a reformar': general Jorge Luis Vargas

-Policía persuade a manifestantes para no seguir bloqueando

ACCEDE A CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES

No te quedes solo con esta información.
Lee, explora y profundiza más.
¡Suscríbete ya!

COP $ 900 / MES *
Ya soy suscriptor digital

Si ya eres suscriptor del impreso, actívate

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.