El cautivador reto de las taxistas de Villavicencio

El cautivador reto de las taxistas de Villavicencio

Cincuenta y cinco mujeres crearon agremiación para ofrecer un servicio diferencial de transporte.

Marina Sánchez taxista Fem de Villavicencio

Marina Sánchez, que hace parte de la agremiación Taxi Fem, conduciendo su vehículo en la ciudad de Villavicencio.

Foto:

Hernando Herrera/EL TIEMPO

03 de octubre 2018 , 04:22 p.m.

Con su cabello perfectamente recogido, un toque suave de maquillaje en el rostro y una amplía sonrisa Mariana Sánchez sale a las 6:00 de la mañana de su casa en el barrio San Benito de Villavicencio conduciendo su taxi.

El trabajo diario que hace, muchas veces en largas jornadas, hasta las 9:00 de la noche, le permite aportar en los ingresos de su familia compuesta por su esposo, que trabaja como paramédico, y sus dos hijas estudiantes del colegio Anthony A. Phipps.

Desde hace siete años cumple esa rutina y en el último semestre tiene dos motivos más para sentirse feliz de prestar el servicio de trasporte público individual, junto con su esposo lograron comprar el taxi y ahora hace parte de la asociación de taxistas femeninas de Villavicencio (Taxi Fem).

De la agremiación creada apenas hace cuatro meses hacen parte 55 mujeres, de cerca de 110 que conducen taxi en la ciudad, que lideradas por Magnolia Arango asumieron el reto de conformarse como gremio para prestar un servicio diferencial.

Magnolia explica que cobran la misma tarifa que los 4.000 taxis que hay en la ciudad, pero ellas están uniformadas, siempre tienen sus vehículos limpios y a disposición de sus pasajeros pañitos húmedos, dulces, agendas.

Lucy Méndez, otra de las conductoras de Taxi Fem, afirma que “un usuario va a encontrar en sus vehículos seguridad, respeto, confianza y amabilidad; nosotras respetamos las normas de tránsito y hacemos nuestro trabajo con mucho amor. Además, pueden escoger la ruta y la música que quiera escuchar”.

En la ciudad hay aproximadamente seis mil conductores de taxis y muchos usuarios se quejan porque los hombres, en muchos casos trabajan en camisetas esqueleto, pantaloneta y sandalias.

Una de las empresas de taxis tiene uniformado con camisas a los taxistas, pero fueron diseñadas para hombres y ellos son indisciplinados y casi nos las usan, cuenta una conductora.

Nosotras somos muy vanidosas ya tenemos tres modelos de camisas y las usamos diariamente, revela Magnolia, gestora y presidenta de la agremiación.

Pero lo que más ha llamado la atención y por lo que más se les empieza a reconocer a las agremiadas a Taxi Fem es el servicio cigüeña, del que Marina sostiene “nos parece muy chévere porque se trata de llevar los niños de la casa al colegio y de regreso a casa, y los padres nos brinda la confianza de transportar a sus hijos y los niños se sienten bien con nosotras, se relajan y nos cuentan sus cosas”.

La mayoría de las conductoras son madres de familia, varias madres solteras que además de trabajar en sus vehículos tiene que llegar a sus casas a preparar los alimentos y hacer los oficios de la casa, inclusive no tienen descanso ni los domingos.

Marina nació en la vereda La Guajira, en Mesetas (Meta), donde realizó sus estudios de primaria y de joven se trasladó a Santo Domingo, en Vista Hermosa, con sus hermanos.

Allí conoció a su primer esposo, un médico del puesto de salud al que señalaban de ser auxiliador de la guerrilla. Por eso tuvieron que salir desplazados de Santo Domingo a Bogotá, junto a sus dos hijas de uno y dos años de edad.

Allá, la Cruz Roja y organismos de derechos humanos les ofrecieron ayuda, techo, comida y vestuario durante cinco meses. Finalmente, les dieron recursos para un proyecto productivo con el que compraron cinco lavadoras y con eso empezaron a vivir.

Después decidieron venirse para Villavicencio, vendieron las lavadoras y Marina empezó a trabajar como conductora de taxi.

Por algunas diferencias se separó del padre de sus dos hijas y desde hace seis años vive con un paramédico, que hoy es el dueño de su corazón, con el que compraron el taxi el cual le permite aportar a la economía de su familia y con Taxi Fem mejorar la prestación del servicio y posiblemente sus ingresos.

Por este proyecto de emprendimiento ya tienen el compromiso del Instituto de Turismo de Villavicencio y de la Asociación de Fincas Agroturísticas de la ciudad de capacitaciones para convertirlas en amigas del turismo y el reto de prestar el servicio siendo feliz.

NELSON ARDILA ARIAS
Corresponsal de El Tiempo
Villavicencio
Twitter: @nelard1

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