Resiliencia: ¿qué significa y cómo obtenerla?

Resiliencia: ¿qué significa y cómo obtenerla?

Una de las palabras más utilizadas en tiempos de crisis. Conviértete en una máster en tres fases.

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La resilencia es la capacidad de adaptarse positivamente a las situaciones adversas.

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Por: Jessica Moreno Robles 
04 de junio 2020 , 06:16 p.m.

La resiliencia se define como la habilidad psicológica de una persona para superar circunstancias traumáticas. Hay gente que la tiene en mayor o menor cantidad por naturaleza; pero siempre es posible desarrollarla. Tal como si se tratara de un músculo, es tiempo de entrenarla: te servirá en cualquier momento de crisis, ahora y por el resto de tu vida. ¿Aceptas el reto?

FASE 1: Me quiero mucho

Todo parte del amor propio, pues muchos de los frenos y depresiones en tu vida provienen de ti misma; surge así mismo de la creencia según la cual algo que tú consideras un defecto físico o de personalidad es observado por los demás como si tuvieran lupas.

Piensas entonces que estas características no te permitirán superar cierto obstáculo; así que te incomodas ante un conflicto y causas estragos en tu entorno. A este comportamiento se le llama autodesvalorización, que puedes contrarrestar si te aceptas como eres y le das más peso al lado positivo de tu carácter.

Si quieres convertirte en un Yo 2.0 con resiliencia y amor propio, aprovecha estos momentos, apartada del mundo, para reflexionar sobre los siguientes temas:

  1. Pregúntate sobre lo que le averiguarías a otro de ti: abrir un debate público sobre tus defectos te llenará de respuestas subjetivas que quizá no quieras oír o, en el peor de los casos, que estén erradas. Deja de preguntarle a la gente lo que piensa de ti, y comienza a preguntarte a ti misma lo que opinas: tu respuesta es la única que cuenta.
  2. Asume tus defectos: piensa en todo aquello que consideras como tal: “no sé hablar en público”, “soy demasiado modesta o demasiado arrogante”, “no sé cómo iniciar conversaciones”… Si ignoras tus fallas o solo te reprochas por ellas, sentirás pánico en una situación cuando las exponga; pero si las reconoces y las enfrentas, sabrás cómo actuar. 

    Analiza tus defectos y, en lugar de avergonzarte de ellos, entrénate en sus contrapartes. “Esta vez hablaré más de mí (o menos)”, etc.
  3. Piensa en la imagen completa: en época de crisis, pareciera que tu obstáculo es todo lo que tienes en frente, pero no: debes pensar en las cosas positivas que te rodean, porque existen, aunque no puedas verlas de inmediato. Haz una lista y enumera todas tus bendiciones; recuérdalas cuando tu humor insista en enfocarse en lo negativo de la vida.
  4. No te compares con otros: seguramente, en tu entorno cercano existen personas (también podría tratarse de celebridades) con quienes comparas tu vida. Despiertan celos en ti y te hacen sentir inferior por no encontrarte en el mismo nivel de felicidad que tienen ellas, de acuerdo con tu perspectiva.

Supera las críticas: es parte de la resiliencia. Siempre habrá alguien que diga: “Te quedó muy bien tu parfait, pero ¿no crees que le falta crema?”.

  1. ¿Qué tan cierta es tu creencia? Jamás lo sabrás a ciencia cierta: identifica a las personas con las que compites sin sentido, y, en lugar de inflar sus logros, piensa en una razón por la cual te sientes orgullosa de ti misma: tráela al frente cuando los pensamientos de comparación te invadan.
  2. Deja de buscar refuerzos: solemos vivir en un círculo vicioso en el que se busca el reconocimiento de los demás, el cual nunca será suficiente para ti porque no proviene de tu convencimiento. Esto te lleva a ser demasiado complaciente en tus relaciones, incluso a costa de ti misma, para compensar esa falta de éxito que tú solita has imaginado. Piensa en todas las situaciones en las que haces esto, en las personas a quienes intentas convencer de que eres cool, y para en seco.

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FASE 2: Busca soluciones

Siempre hay una manera de salir del torbellino en el cual puedas estar, como estas:

  1. Ríete: el cerebro responde a las risas propias y a las de los otros. Si te miras al espejo sonriendo, si ves una serie de comedia o si te reúnes (de manera digital) con amigos divertidos, activas las regiones de tu cerebro que evitan la liberación de cortisol (hormona del estrés). Además, tu autoestima, tu sentido de pertenencia y tu propósito en la vida resultan más claros cuando compartes tiempo con otras personas; es la naturaleza humana.
  2. Da gracias por tus retos: agradece la abundancia, incluso de problemas, es decir, “tengo mucho trabajo, tengo muchos platos que lavar, tengo muchas metas por cumplir”, pues significa que tu vida va en movimiento y estás rodeada de personas, actividades y retos. Cambia de perspectiva.
  3. Sé flexible: confucio nos dijo que, cuando hay vientos fuertes, las ramas rígidas son las que se rompen. Acepta que la vida tiene altibajos y que debes adaptarte a ellos: tus circunstancias no son las mismas cada día de tu vida, y eso es bueno. Cambia con el aire y busca nuevas formas de vivir tu cotidianidad en paz.
  4. Haz recortes externos de estos tres tipos de personas, porque pueden ser la fuente directa de tu nube gris: las que te incomodan. Un boost silencioso de desvalorización es la gente con la que no puedes ser tú misma. Las que te juzgan. Las inseguridades no siempre se generan en ti; a veces, alguien intenta ponerte un espejo gigante frente a ti para que veas tus defectos más grandes. Las que compiten contigo. “Corriste 10 km; pues yo corrí 20”. Olvídalo. Qué cansancio.
  5. Canta en voz alta: escuchar tus canciones favoritas libera dopamina, aunque tengan una melodía o letras tristes; si te gustan, te animan. Además, cantar al tope de tus pulmones refuerza tu sistema inmune, lo cual no solo te mantiene lejos de los resfriados, sino que también aumenta automáticamente tu humor.
  6. Date un descanso de redes sociales: un estudio de la Universidad de Pittsburgh dice que somos 2,7 veces más propensos a deprimirnos si pasamos varias horas al día revisando nuestras redes sociales. La comparación de tu vida en confinamiento con los highlights virtuales de otros te causa ansiedad, más aislamiento, baja autoestima y hasta mal sueño.

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Fase 3: Control de daños
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Trabaja en tus fallas y resalta tus logros como si se tratara de un deporte, sin más competencia que tú misma.

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Es momento de poner en práctica la verdadera resiliencia buscando el lado positivo de la vida con estas curas.

  1. Esfuérzate por amar tus circunstancias tal y como son actualmente: si no has visto a tus amigos o a tu familia, si no tienes el trabajo, pareja o la casa de tus sueños, recuerda que todo en la vida es temporal, y no vas a dejar de disfrutar lo que sucede ahora esperando el momento en que todo sea como imaginas; pero prepárate para ello. Come bien, levántate 15 minutos más temprano (aunque no tengas que ir a ninguna parte), visualiza eso que anhelas, limpia tu casa, pon orden.
  2. Muévete ya; no importa tu condición: no te pongas metas del estilo “voy a bajar 5 kilos en un mes” o “correré 10 kilómetros diarios por 6 meses después del confinamiento”; no hay nada peor que pararte frente a una montaña imposible. Cambia el chip y elige una actividad nueva que te gustaría intentar; pueden ser clases virtuales de salsa o cualquier deporte que te llame la atención. Un comienzo fresco necesita ideas frescas.
  3. Supera tus finanzas: la economía mundial no está en su mejor momento, lo sabemos; pero no importa qué tan golpeada haya quedado tu cuenta de ahorros o tu tarjeta de crédito. Es importante pensar que tienes oportunidades para cambiar los números.

Analiza tu situación. La autocompasión no te debilita, así como la omisión de tus debilidades no te fortalece

De qué se compone la resiliencia

Identificar tus debilidades y fortalezas: darte cuenta de las cosas que no son tu fuerte es el primer paso para fortalecerlas; pero, mejor aún, es la clave para iluminar aquellas en las que sí eres un hit.

Ser cautelosa: no puedes lanzarte al ruedo sin más; las batallas más importantes se ganan con estrategia. Recuerda que tener resiliencia no significa que no tienes miedo, sino que estás dispuesta a vencerlo.

Aprender a escuchar: tanto a tu voz interior -que te pide tener cuidado- como a la de los expertos -que te llevan adelanto en la materia-. La información es poder y resulta necesaria para actuar sin miedo.

Sentido del humor:  si algo no sale bien o cometes errores, date permiso de reírte de la situación y avanzar. No seas tan dura contigo misma ni con otros: perdona, deja ir y sigue adelante.

Ser realista: hay que diferenciar entre el optimismo y tener expectativas demasiado altas. No confundas la objetividad con el hecho de no creer lo suficiente en ti. Estos polos opuestos se mezclan cuando te falta equilibrio.

Diversidad: he aquí la clave del balance. Dar tiempo a otros tanto como a ti; tener metas a corto y largo plazo y cultivar diferentes amistades, pasatiempos y habilidades te permite equilibrarte. Si algo falla, siempre hay un respaldo.

Trabaja en tus fallas y resalta tus logros como si se tratara de un deporte, sin más competencia que tú misma

¿Te animas a hacerte este test personal y descubrirlo?
  • Si tengo un obstáculo que involucre a otras personas:
    ​a) Prefiero mirar hacia otro lado, porque no me gustan las confrontaciones.
    b) Analizo la situación antes de decidir si actúo; podría causar más problemas.
    c) Salto a actuar en seguida y a defender a quien lo necesite.
  • ¿Cómo reacciono frente a una situación estresante?
    a) Cruzo los dedos porque alguien sabe la respuesta al problema; yo estoy paralizada.
    b) Respiro profundamente y tomo mi tiempo antes de decidir cuál es la mejor solución.
    c) Trato de arreglar todo de inmediato; además, trabajo mejor bajo presión.
  • Esto es lo que defino como ‘equilibrio’ en la vida:
    a) Familia, pareja estudios, trabajo y salud…, todo es igualmente importante.
    b) Dedicar tiempo en el día a las personas o actividades que más me importan.
    c) Tengo un objetivo en mente, y voy a cumplirlo, aunque deba hacer sacrificios.
  • Cuando necesito ayuda: 
    a) Recurro a mi familia, a mis amigos, a mi pareja…; todos saben cuándo estoy en apuros.
    b) Sin pensarlo dos veces, la pido a alguien que sepa más sobre la situación.
    c) Evito a toda costa demostrarlo; prefiero resolver mis problemas yo sola.
  • A mi colega ya se le hizo costumbre pedirme dinero…, pero nunca me paga:
    a) Ya no tengo ahorros, pero no pasa nada; para eso están las amigas.
    b) Le explico que tengo otros compromisos y necesito que me pague.
    c) Me molesto e invento una excusa urgente para tener mi dinero de vuelta.
  • No me dieron el puesto que esperaba...
    a) Es porque tuve muchos errores en mi entrevista; lo hice fatal.
    b) Trataré de comprender cuál fue el error y prepararme mejor la próxima vez.
    c) Sigo buscando… Seguro no era el adecuado para mí.
  • Tengo ganas de llorar...
    a) Me aguanto hasta que nadie me vea.
    b) Lo hago; nada mejor que desahogarse con alguien.
    c) Dejo salir todo como la drama queen que soy.
Resultados 

Mayoría de a) Sube 10 rayitas. Necesitas defender tus derechos, reconocer tus valores y acomodarte la corona. Eres menos débil y tímida que lo que piensas; pero no te has dado la oportunidad de descubrirlo.

Mayoría de b) Sube 2 rayitas. Has aceptado y cumplido varios desafíos. Lo sabes y te sientes bien al respecto; pero no entres en zona de confort: sigue tomando la vida por los cuernos y no te rindas ante las dificultades.

Mayoría de c) No te vayas a pasar de rayitas. Eres una bala, y ningún problema te para. Pero que no te vaya a ganar el exceso de confianza; dudar de sí mismo también es una señal de humildad. Para crecer, debes inspirarte en otros, inspirarlos, y aceptar que funcionamos mejor en equipo.

Con la asesoría de La resiliencia: Vivir feliz a pesar de…, de Sylvie Rousseau con la investigación de diversos psicólogos; y Levantarse y luchar: Cómo superar la adversidad con la resiliencia, de Rafaela Santos.

Jessica Moreno Robles 
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