¡Que ruede el balón!

¡Que ruede el balón!

Ellas se ganaron un lugar de respeto en el periodismo deportivo y cubren el Mundial de Rusia 2018. 

Periodistas deportivas

Andrea Guerrero es la directora general de deportes en RCN, conductora de ESPN FC y participa en La Jugada, de RCN Radio.

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Hernán Puentes

Por: FLOR NADYNE MILLÁN M. 
12 de junio 2018 , 06:09 p.m.

“Me llamo Liliana Salazar, soy de Pereira y quiero ser periodista de deportes”. Así recuerda esta reportera y presentadora de Winsports cómo se dirigió a sus compañeros en su primer día de universidad. Sus palabras causaron risas burlonas y miradas llenas de escepticismo. “Sentí que me decían: '¿Qué le pasa a esta vieja?' Pero lo logré”, afirma, orgullosa, esta mujer que suma 20 años de oficio y que se alista para cubrir, en los próximos días, en Rusia, su quinto mundial de fútbol.

Su gusto por este deporte no se dio por generación espontánea. Liliana solía ir con su hermano mayor al estadio y soñaba con entrevistar a los jugadores como lo hacían Claudia Hernández o Esperanza Palacio, veteranas y respetadas en el gremio por su impecable dominio del tema futbolístico.

Cada vez más mujeres se suman a las filas del periodismo deportivo y resultan determinantes en las salas de redacción. Algo que hasta hace unos años era más bien exótico. Pocas se le medían a ese mundo que no solo es machista por naturaleza, sino que incluso hoy resulta hostil.

Como a Liliana Salazar, a otras colegas suyas (Andrea Guerrero, Jenny Gámez, Sarah Castro, Ana María Navarrete y Marina Granziera) las ha movido desde niñas el gusto por el fútbol, aunque, a decir verdad, no todas soñaban ni tenían entre sus planes vivir de esta pasión.

Es el caso de Sarah Castro, de 33 años. Politóloga de la Universidad Nacional, hizo una especialización en periodismo y, por cosas de la vida, terminó escribiendo de fútbol. “Yo nací para contarle historias a la gente, historias que de otra forma no sabría”, anota en la sala de redacción esta bogotana que maneja la línea editorial del diario deportivo As. Ella dirige un equipo en su mayoría masculino y es admirada por su agilidad mental y porque siempre está en primera línea en las ruedas de prensa y lanza buenas preguntas en el terreno de juego.

En su casa era sagrado ir cada fin de semana al estadio. Tanto así, dice, que el día que nació, el 17 de febrero, jugaban Independiente Santa Fe y Nacional, y apenas su papá se cercioró en la clínica de que ella y la mamá estaban bien, salió disparado a ver el partido.

Ana María Navarrete, presentadora de Noticias Caracol y periodista del Gol Caracol, también heredó de su padre esta pasión. Recuerda que los 45 minutos de juego se disfrutaban en silencio sepulcral. “Bueno, hasta que se cantaba un gol”, aclara entre risas. Las preguntas solo estaban permitidas en los 15 minutos del entretiempo.

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Liliana Salazar es periodista y presentadora de Winsports y en Rusia cubrirá su quinto mundial de fútbol.

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Juan Manuel Vargas

Para Marina Granziera, su colega en el Canal Caracol, era tanto lo que gozaba este deporte que prefería quedarse en casa a ver un partido antes que ir a fiestas. Esta brasileña renunció a su primer trabajo en relaciones públicas para ser practicante de la sección de deportes en Telemundo, en Estados Unidos.

Por eso no es fortuito que se ganen un cupo para cubrir la máxima fiesta futbolística en Rusia. Andrea Guerrero, que empezó haciendo reportería en la cancha y hoy es directora de deportes del Canal RCN, va por su tercer campeonato mundial. Suráfrica tiene un valor enorme porque fue el primero que cubrió, y el de Brasil lo recuerda especialmente por los momentos agridulces que vivió. Dulces “como estar en el partido de Colombia contra Uruguay, que fue un privilegio para mí. Se me olvidó mi estado (tenía 12 semanas de embarazo) y empecé a saltar y gritar de la felicidad”, dice.

Y momentos amargos. "Alguien malintencionado editó imágenes mías en el tercer partido de la primera ronda de Colombia. Las montó tan bien que parecía que estuviera borracha”. Ella no le había querido contar a nadie sobre su estado, “porque era un embarazo de alto riesgo y así lo habíamos acordado con mi familia. Al final hubo con el video un matoneo horroroso y sangré. Estuve acostada 10 días durante el cubrimiento”, recuerda la cucuteña.

Y no ha sido el único momento bochornoso en su trabajo. Andrea, que también conduce ESPN FC, programa de opinión para Latinoamérica, confiesa que ha sido víctima de discriminación y que el machismo salió a relucir cuando ella opinó sobre el comportamiento agresivo del jugador Pablo Armero con su esposa.

“No estuve de acuerdo con la convocatoria de Armero a la Selección Colombia: había maltratado a su esposa. Es cierto, la gente tiene derecho a equivocarse, pero él no lo había reparado, hizo como si nada”, recuerda. Eso le valió todo tipo de críticas, cuestionamientos y amenazas a través de las redes sociales. “Como era un tema tan sensible, el país se me vino encima. Recibí una presión enorme de los hinchas. Traté de manejarla, pero fue muy difícil. Hubo noches en las que no podía dormir. Y no voy a negar que en algún momento, cuando veía gente que amenazaba con violarme o echarme cosas en la cara, me cuestioné por lo que dije", relata la periodista.

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Marina Granziera es de origen brasilero y es periodista y presentadora en el Canal Caracol.

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Juan Manuel Vargas

Lo que más le dolió fue la indiferencia de la mayoría de sus colegas masculinos. “Recibí el apoyo de las editoriales de los diarios más importantes del país, pero el gremio deportivo no quiso comprometerse y me pareció muy triste. Los únicos que me apoyaron fueron Carlos Antonio Vélez e Iván Mejía. De resto, nadie más”, agrega Andrea.

Lo que demuestra el carácter machista de ese mundo. “El asunto del maltrato a la mujer tiene que tocar las fibras de todos. El problema es que cuando se habla de la selección, a la gente no le importa lo que haya hecho o pasado con un jugador, pero él debe ser íntegro dentro y fuera de las canchas”, agrega con firmeza.

Como era un tema tan sensible, el país se me vino encima. Recibí una presión enorme de los hinchas. Traté de manejarla, pero fue muy difícil. Hubo noches en las que no podía dormir.

En el terreno de juego

Como el fútbol desata todo tipo de pasiones, ganarse la antipatía de una fuente no es tan complicado. Jenny Gámez, editora del portal Futbolred, recuerda que se ganó la animadversión de Dragan Miranovic (QEPD), entrenador del Independiente Santa Fe, al punto que él detenía el trabajo táctico de los jugadores y gritaba desde la cancha que no lo reanudaba hasta que ella se retirara.

Era una censura que ella ni el diario Hoy, para el que trabajaba, estaban dispuestos a aceptar. Lo bueno es que sus colegas, en su mayoría hombres, la apoyaban y decían que se iban con Jenny si Miranovic impedía el cubrimiento.

En este trabajo tampoco faltan las primiparadas. La cuestión es que ellas sienten que si cometen un error son más cuestionadas. Pocas veces los colegas son condescendientes y no juzgan con tanta severidad. Como recuerda Jenny Gámez, con 17 años en el oficio: ’¡Choronta!‘ Escuchó que gritaban en la lista de titulares de jugadores de la Selección Colombia, y ella no sabía de qué hablaban.

A su lado estaban figuras del periodismo deportivo como Liliana Salazar, Tito Puccetti y Gabriel Meluk y no sabía qué hacer, hasta que se llenó de valor y le preguntó a este último “¿Choronta es nombre o es apellido?”. Y aprendió la lección. “Jamás olvidaré que es el apodo de John Javier Restrepo. Así uno empieza, se va vacunando y le va cogiendo más el tiro”, apunta.

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Jenny Gámez es editora del portal Futbolred y otra de las veteranas del periodismo deportivo.

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Juan Manuel Vargas

¿Lo más desafiante de este oficio? Trabajar siempre bajo una sombra de duda. "Mi reto constante es recibir preguntas para comprobar qué tanto sé. Es como estar todo el tiempo en un examen”, repara Andrea Guerrero.

El margen de error de una periodista deportiva es mínimo porque no tiene derecho a equivocarse. “Si un hombre lo hace, está mal, pero no pasa nada. Si le pasa a una mujer, bueno, es muy grave porque somos como las intrusas del periodismo deportivo”, agrega ella, que acaba de lanzar su libro Manual de fútbol urgente, en el que invita a las mujeres a aprender a hablar con propiedad del tema para no sentirse fuera de lugar.

De esa sensación también habla la brasileña Marina Granziera. “Tengo la gastritis alborotada por la ansiedad. Es que yo me presiono mucho, siempre espero tener un buen dato o nota o lograr una entrevista con alguien importante, algo que no es fácil en esos ambientes Fifa”, agrega esta periodista y psicóloga que cuenta con una gran habilidad para manejar datos y estadísticas con los que adereza cada transmisión de un partido.

La ansiedad que vive estos días no es para menos. Ella reconoce que en Rusia se enfrentarán a muchas dificultades, incluida la barrera del idioma. “Allí saber inglés no es suficiente porque casi no lo hablan. Las dos veces que he ido me he defendido con lenguaje de señas, el traductor de Google y con cinco palabras en ruso: hola, buenos días, gracias, no y sí. Pero es difícil, es otro alfabeto”, apunta con risas.

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Ana María Navarrete trabaja en el Canal Caracol y el de Rusia será el segundo mundial de fútbol que cubre. El primero fue en Brasil 2014.

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Caracol Televisión

Pero si hay algo que no le gusta a esta presentadora, de 29 años, son las largas esperas en los cubrimientos periodísticos. “Hay espera para entrar al camerino, espera para ver a los jugadores, espera para que pasen a la zona mixta y ahí duran unos minutos para toda una hora de espera; eso es lo más aburrido”, cuenta.

Pero todo tiene su recompensa, como cuando esperó cuatro horas para que Maradona le diera una entrevista. “Al comienzo me dijo que solo podía hacerle una pregunta, pero luego pude alargarla y fue simpático”.

Para Ana María Navarrete, Rusia es un reto distinto a Brasil: “Como dicen los futbolistas, tenemos aire en la camiseta y hemos ganado un poquito de experiencia”, dice. Para ella y Marina, este será su segundo mundial.

¿Lo que menos le gusta de su trabajo? “En zonas mixtas uno llama a un jugador y él tiene la libertad de atenderte o no, y uno muchas veces siente que le está rogando: ¡Por favor, hábleme! Cuando estamos de tú a tú y es parte del trabajo”, cuenta.

Aun así no ha sentido un trato discriminatorio. Ana María, una espigada caleña de 33 años, tiene su táctica en el campo de juego. Con su equipo siempre están uniformados, pero ella se las ingenia y luce algo diferente para llamar la atención entre el enjambre de periodistas que aguardan a un jugador en la zona mixta.

“En el pasado Mundial llegaba antes y me posicionaba en un espacio en el que me aseguraba que podía tener contacto visual con quien quería entrevistar”. Con Messi le pasó. “No dejé de mirarlo, como diciéndole ¡detente, para! Y cuando lo hizo y volteó a verme, yo puse cara de pato”.

Tengo la gastritis alborotada por la ansiedad (del Mundial). Es que yo me presiono mucho, siempre espero tener un buen dato o nota o lograr una entrevista con alguien importante

De si hay ventajas o valores agregados en el periodismo que hacen las mujeres, algunas como Sarah Castro prefieren no establecer diferencia de género en el trabajo, otras como Salazar confiesan que sí las hay. “Nosotras nos atrevemos a preguntar cosas que los hombres no, como indagar en los sentimientos de los jugadores, sacarles una cantidad de emociones”, dice.​

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Sarah Castro Lizarazo es politóloga, especialista en periodismo. Ella maneja la línea editorial del diario deportivo AS y trabaja en Caracol Radio.

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Juan Manuel Vargas

Como el día que ella le preguntó a Mario Alberto Yepes, en el partido de la selección frente a Paraguay en las eliminatorias para el pasado mundial, si le dolía el alma porque se le estaba acabando el tiempo en el fútbol. “A él se le aguaron los ojos y con voz quebrada abrió su corazón más allá de la típica respuesta. Y eso pasa porque las mujeres logramos que se suelten”, insiste.

No hay duda, ellas han conquistado con creces un espacio en la cancha de fútbol. Solo nos falta que algún día veamos a alguna, ¿por qué no?, narrando un partido. Mientras tanto, no ocultan que les gustaría que más mujeres se animen a participar en la máxima fiesta del fútbol que se avecina. “Y ya no solo en el plan de pintarnos la carita y acompañar a los hombres a cantar los goles y quedarnos fuera de la conversación. Tenemos que acabar con ese estigma”, concluye Andrea.

FLOR NADYNE MILLÁN M. 
Para Revista CARRUSEL
IG y Twitter @NadyneMillan

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