Mabel Moreno, sin fisuras

Mabel Moreno, sin fisuras

Es franca, reservada, algo sarcástica y con vocación de escritora. Entrevista. 

Carrusel

Mabel Moreno, una de las estrellas de 'La ley del corazón 2'.

Foto:

Ricardo Pinzón | Maquillaje y peinado: Alex Ramos | Producción y Styling: Carolina Baquero

Por: FLOR NADYNE MILLÁN
29 de noviembre 2018 , 04:17 p.m.

De entrada, Mabel Moreno se revela como una mujer que va directo al grano. Por eso después del saludo de rigor y justo cuando me estoy acomodando en el sofá de su apartamento, me advierte amablemente que no responderá preguntas sobre el amor. Para su fortuna –y también para la mía–, este no será el tema sobre el que girará la entrevista, aunque le aclaro que será inevitable no abordarlo, y más cuando ella es uno de los personajes centrales de La ley del corazón 2, una serie que transcurre en un bufete de abogados y en la que el eje son los temas del corazón.

Hecha la salvedad, la actriz termina de atender unos asuntos en su celular y mientras bebe su té de vainilla se entrega a la conversación que sigue con atención su gata, llamada Gata y que, sin duda, es la reina del lugar. Minutos después, Mabel se descubre como una mujer rica en matices: dueña de una voz suave y un carácter fuerte, que va diciendo las cosas como las va sintiendo. La actriz tiene claro quién es, lo que quiere y para dónde va, al igual que María del Pilar Garcés, su personaje en la renombrada serie de RCN. Eso sí, nos deja claro que, a diferencia de ella, es cero feminista.

Es lunes y llueve sobre Bogotá. Y esta cachaca-costeña, como se considera (nació en Bogotá, pero su familia es barranquillera), contrario al común de los habitantes de la ciudad, no reniega del clima. Confiesa que a sus 35 años ha aprendido a soltar las amarras y a fluir, aunque le cuesta adaptarse a las situaciones cambiantes y que escapan de su control. Pero el clima tan impredecible de esta ciudad no la perturba. Ella detiene la mirada en la terraza de su pequeño refugio, que cuenta con un colorido jardín vertical, y agradece entonces que esta tarde la ciudad esté fría y gris.

Mabel Moreno / Carrusel

Mabel Moreno sorprende con la naturalidad de su apariencia física.

Foto:

Ricardo Pinzón / Maquillaje y peinado: Alex Ramos. / Producción y styling: Carolina Baquero.

Sorprende con la naturalidad de su apariencia física. A diferencia de sus personajes, Gema en la serie La reina del flow (que terminó recientemente) y María del Pilar Garcés, la abogada de La ley del corazón, no le gusta estar tan producida. Prefiere los tenis a los tacones y en su apartamento no cambia estar descalza y recibir a las visitas en medias.

Este día no lleva maquillaje y su pelo rubio está revuelto, desordenado. “No lo adornes, yo soy despeinada”, apunta entre risas. Mabel, amante de las letras, insiste en que no le gustan las florituras ni el lenguaje rimbombante, sino que ama lo simple y directo. Eso quedó reflejado en su libro Lo que nos separa nos une, una compilación de todo lo que le escribía cuando niña a su padre. Tenían la costumbre de coescribir textos. Él los empezaba y ella los finalizaba: “Era la manera que teníamos de comunicarnos con mi papá; eso alimentó mucho mi amor por la escritura y me ayudó a entender lo significativas que son las letras”, dice. Su papá guardó todos sus escritos y de ahí salió su primera publicación.

Y como son sus textos, así es ella y así escogió el lugar donde vive: “Algo básico, sencillo, donde me siento cómoda, tranquila. Antes vivía en un apartamento más amplio, pero no me sentía a gusto”, aclara. Desde su nuevo espacio, pequeño –apenas para ella y Gata, su fiel mascota a la que rescató a la entrada de RCN hace un par de años–, se divisa una parte del vecindario. A Mabel le gusta rodearse de ambientes y de personas así, llenos de luz y que le transmitan serenidad, por eso la música, que es otra de sus debilidades (también canta). “Es mi manera de expresarme y de conectarme con mi lado más profundo”, dice. En YouTube interpreta un tema, Una canción para dormir, que es como un arrullo porque, dice, quiere “hacer música que lo ponga a uno en buena onda, que si tienes un día harto la escuches, te lleve a sentir una vibra bonita e invite a hacer algo bonito”, insiste.

Mabel Moreno / Carrusel

"(Quiero) algo básico, sencillo, donde me siento cómoda, tranquila".

Foto:

Ricardo Pinzón / Maquillaje y peinado: Alex Ramos. / Producción y styling: Carolina Baquero.

La recuerdo en su época de reina en el 2002. ¿Qué le queda de esos días cuando aspiraba a ser Señorita Bogotá?

¡Qué buena memoria! Eso no duró más de dos semanas (risas). En realidad, no llegué a ser señorita nada, cosa que agradezco porque quitarse ese título después es muy difícil. Y siempre me he considerado una actriz seria, o ese es el camino que he elegido, y no lo digo por demeritar a nadie porque todo mundo tiene su propio camino y es válido. El mío no era ni el de un reinado ni un reality.

Acaba de cumplir 35 años. ¿Cómo asimila esta época de la vida?

Cuando cumplí los 30 venía de un desencuentro y de una búsqueda conmigo misma. El comienzo de esa década me regaló mucha sabiduría sobre quién soy y qué es lo que quiero. Pero tengo amigas que están en sus 40 y las veo brillando. Yo soy de las que agradecen lo que trae la edad. Cuanto más pasa el tiempo, más me conecto conmigo, me siento más completa.

A diferencia de otras mujeres, a usted no la afecta cumplir años...

No hay otra manera de asumirlo (risas). Tengo muchas amigas contemporáneas que dicen tener 30 y yo ya estoy en los 35 (risas)… Como si a uno con quitarse los años se le fuera a borrar el paso del tiempo. Pero cada quien lleva su edad como quiera. Para mí, cada año es una bendición.

Los artistas siempre crean un personaje de cara a la vida pública. ¿Cómo es en su caso?

Soy muy yo. No tengo un personaje creado para mi vida pública. Si ustedes me ven en las redes sociales, salgo sin maquillaje y digo cualquier barbaridad. Y aquí sentada contigo no tengo mayores pretensiones. Me siento cómoda con lo que soy.

¿En algún momento usa máscaras?

Uno a veces las usa por protección personal, pero creo que a más edad tengo, menos necesidad de ponérmelas.

¿Y qué tiene de María del Pilar, su personaje en 'La ley del corazón'?

Yo no había interpretado a una mujer tan sarcástica como María del Pilar, con ese nivel de carácter y toda esa furia y empoderamiento tan fuerte. Tengo muchas cosas de mujer independiente, soy una apasionada del género, mas no feminista.

¿Por qué?
Porque creo que todo extremo impide que uno vea o actúe con claridad. Entonces, por eso no me voy hasta el extremo feroz del feminismo.

¿El extremo feroz?

Cualquier cosa que invita a odiar a alguien por ser diferente o de otro género. Cualquier cosa que divida o que polarice, y no solo en el feminismo, sino en la política, en el día a día y los pensamientos. Lo que genera eso es lo que no me cuadra, entre esas, ese lado del feminismo.

Mabel Moreno / Carrusel

"Creo que todo extremo impide que uno vea o actúe con claridad".

Foto:

Ricardo Pinzón / Maquillaje y peinado: Alex Ramos. / Producción y styling: Carolina Baquero.

Pero usted se siente agradecida con las feministas…

Estoy eternamente agradecida con las feministas porque gracias a ellas hoy soy una mujer libre, con derechos; una persona que no se siente agredida por ser mujer. Y eso se lo debemos en gran parte a ellas. Y gran parte también se lo debemos a las mujeres no feministas, como mi madre (Militza), que no se quedaron con lo que la sociedad les indicaba, que no se quedaron sentadas a esperar el cambio, que no temieron por lo que iban a decir de ellas, sino que salieron a vivir a pesar de... Gracias a ellas soy una mujer que vive en una sociedad que, evidentemente, es mucho más amigable con nosotras que hace algunos años.

¿Qué le parecen movimientos como el Me Too?

El #MeToo más que de igualdad, es un movimiento de mujeres que han sido acosadas laboralmente. Hay tanto mujeres como hombres que lo han sido, y no estoy de acuerdo con que eso suceda con ningún género. Jamás, gracias a Dios, he sentido ni he tenido un problema así en mi trabajo. El mayor acoso, el mayor machismo, la mayor agresividad y el mayor ataque contra la mujer está y es hecho por la misma mujer, por la sociedad en la que crecimos. Uno lo ve en las redes sociales, no hay solidaridad (que es una palabra que me encanta). Por eso más que hablar de discriminación, me encantaría invitar a las mujeres a ser solidarias.

¿Qué pasa cuando un grupo de mujeres se reúnen?

Eso sería poderosísimo: si sacamos ese lado amoroso que tenemos en vez del competitivo -podríamos hacer muchas cosas, entre esas, hay ejemplos grandes en redes como Wikimujeres, donde nos ayudamos las unas a las otras. Uno pone un post y de una corremos a ayudarnos. Hay que sacar a la luz, más que lo negativo, todo lo bueno que pasa cuando las mujeres se reúnen. Es una invitación para que las mujeres empecemos a tendernos la mano.

¿Por qué cree que ha contado con la suerte de que no la encasillen en sus papeles?

Porque lo he hecho conscientemente. Mi responsabilidad como actriz es ir más allá y hacer más de lo que se espera de mí. ¿Quién mejor que uno para saber de lo que es capaz? Está en uno no permitir que lo encasillen. No hay nada como disfrutar el trabajo y que este sea retador, que le exija a uno.

¿Por qué no le gusta hablar de su vida amorosa?

Con las cosas muy mías trato de ser egoísta. Y he sido así porque, al fin y al cabo, son cosas que solo me deben interesar a mí. Me siento bien guardándome ese pedacito de mi vida.

¿Siempre ha sido así o le sucedió algo que la llevó a ser más prudente con su vida personal?

Siempre lo he sido, y creo que aunque no fuera una persona reconocida, mi vida personal no la contaría toda, ni a todo el mundo.

Entre amores, sueños y temores

¿Cuál es la mayor lección de vida que ha recibido?

La que nos han dado mis abuelos maternos, que son barranquilleros y cumplen 66 años de casados en diciembre. Son una pareja que no está junta porque le tocó o por costumbre. Ver todo el amor que han sabido construir no solo el uno por el otro, sino por sus hijos, nietos y bisnietos, es hermoso. Con ellos se comprueba que cuando uno construye desde el amor, se tiene todo.

¿Hay algo que cambiaría de usted?

Mira que ahí sí me sirve haber sido reina: los pies (risas). ¿Eso no es lo que responden las reinas en los reinados? ¡Los pies! Maravillosa respuesta.

¿Más allá de lo físico, de su forma de ser?

Son muchas cosas, pero no tengo una puntual que me moleste. ¡Los pies!

¿Qué le produce miedo?

Mis momentos de mayor ansiedad son sobre el futuro. A eso y a las polillas y las mariposas negras les tengo miedo.

¿A qué le huye?

A los sitios y a la gente con energía densa. Si bien todo es parte de uno, me gusta buscar la luz y estar con personas que vibran bonito, porque es la frecuencia en la que uno debe estar. No me gusta mucho salir de rumba, el ambiente de los bares es pesado. Obvio, hay sitios de sitios.

¿Cuál es su ley del corazón?

El corazón no puede tener raciocinio, es mucho más profundo. La mejor ley es razonar con el corazón.

Lo que más aprecia de un hombre.

De un hombre y de cualquier ser humano, la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. La gente que hace eso es tan maravillosa, infinitamente valiosa y sabia.

Su idea de la felicidad…
Un abrazo de Olivita, mi abuela materna.

Su héroe de la vida real…
Mi mamá. Fue una mujer tan adelantada para su época... Hasta hace poco he empezado a entender su historia y a agradecerla. Si las mujeres de hoy tenemos libertad es gracias a las de su generación que dijeron: ‘¡No más, a mí no me jodan! Aquí estoy yo y voy a hacer lo que se me dé la gana’. A mi mamá le tocó lidiar duro con el qué dirán, pero hizo de su vida lo que quiso.

¿Qué hizo?
En su época, una mujer divorciada era algo mal visto. Ahora lo mal visto es una mujer mal casada. Y no lo digo porque mi papá haya sido mal marido, él es un excelente padre y lo adoro. Tenemos una relación divina.

FLOR NADYNE MILLÁN
PARA CARRUSEL

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