'Tengo todo lo que pedí'

'Tengo todo lo que pedí'

Hablamos con la actriz Marcela Mar sobre 'Constelaciones', su nueva obra de teatro.

La actriz Marcela Mar prtagoniza la obra 'Constelaciones'.

La actriz Marcela Mar prtagoniza la obra 'Constelaciones'.

Foto:

Ricardo Pinzón

28 de septiembre 2018 , 10:40 a.m.

Concertar una cita con Marcela Mar puede ser una tarea complicada por estos días. La actriz bogotana no solo protagoniza y produce la obra Constelaciones, que se presenta de jueves a domingo en el Planetario Distrital, sino que también viaja de lunes a miércoles al Amazonas a grabar una nueva serie de televisión para Netflix.

Logramos, sin embargo, abrir un espacio en su agenda. Es sábado al mediodía y en uno de los cafés más concurridos de la Zona G de Bogotá, una mesa pequeña, un café y un jugo de mandarina nos esperan.

Marcela llega unos minutos más tarde de lo pactado, vestida con un pantalón de pata ancha, una blusa azul oscuro de rayas y unos zapatos cómodos. Su cabello, recién cortado y oscurecido para su papel de Marianne en Constelaciones, está aún mojado, pero mágicamente se acomoda para darle marco a un rostro de facciones perfectas en donde sobresalen unos ojos inmensos y expresivos.

La actriz de 39 años entra desprevenida y se acomoda en la mesa. El local está lleno y de inmediato los comensales de la mesa vecina, un grupo de millennials, la reconocen, probablemente por su participación en series como El Chapo 3 y Sitiados, que actualmente se pueden ver en Netflix.

Comenzamos la entrevista y Marcela se confiesa: “Estoy rendida, pero muy feliz. Se me está dando todo lo que pedí de una manera muy bonita”, dice con una sonrisa espontánea y honesta, como las lágrimas que aparecen minutos más tarde cuando nos cuenta que Emiliano, su hijo de 18 años, viaja ese mismo día a iniciar una nueva etapa de su vida como estudiante de teatro en España.

¿Y qué fue lo que pidió?, le pregunto. “Pedí el amor verdadero (se casará en febrero del 2019), y pedí personajes que pudiera interpretar como artista y que para mí fueran entrañables, así como para el público; pedí proyectos ambiciosos e interesantes que me permitieran expresarme como una actriz versátil. Y todo eso se me está dando, estoy haciendo personajes muy distintos, y eso es lo que siempre quise con mi carrera”, cuenta.

A Marcela la vemos hace muchos años en la televisión, el cine y el teatro. Debutó a los 13 años en la telenovela Espérame al final y a los 19 obtuvo su primer premio por su papel de Mechas en Sin límites. También fueron destacables sus papeles de Mayerli Pacheco en Pedro el Escamoso y de Brigitte en Todos quieren con Marilyn, así como su rol de Íngrid Betancourt en Operación Jaque.

En la pantalla grande es recordada por su protagónico en la cinta Satanás, dirigida por Andy Baiz, y que recreó la masacre del restaurante Pozzetto, y en teatro por su trabajo al lado de Julián Román en Venus en piel, por mencionar solo algunos de sus papeles.

Uno de esos deseos que Marcela pidió tiene nombre propio y se llama Marianne, una profesora de física cuántica que la actriz está interpretando en la obra Constelaciones, escrita originalmente por el inglés Nick Payne y que fue traída a Colombia en una adaptación dirigida por Fabio Rubiano y Sandro Romero.

“Nunca había hecho un personaje así. Marianne es linda y compleja. Una profesora de universidad de física cuántica, un tema exageradamente complicado. Yo he rasguñado por ahí para ver de qué se trata, pero en realidad soy una mujer de arte más que de ciencia y también muy creyente en Dios”, reconoce Marcela.

Constelaciones es una historia de amor contemporáneo donde las variaciones entre un sí, un no o un tal vez desembocan en un desarrollo diferente. Es algo así como el amor y sus realidades paralelas, que como detalle especial es presentada en el Domo del Planetario Distrital, un espectáculo para los sentidos que se proyecta en 360 grados.

Además de actuar y producir, trajo la obra a Colombia y es socia…
Este es el proyecto más grande y más importante que he hecho en mi carrera porque estoy metida en todos los aspectos. Estoy involucrada hasta el tuétano. Tengo unos socios maravillosos que también se encargan de muchas cosas, pero de alguna manera todo pasa por mí. A veces tenemos grandes ideas y nos cuesta ponerlas en marcha. Estoy agradecida con el universo porque se hayan alineado los planetas para que este proyecto se esté llevando a cabo.

¿Es así como imagina su carrera en el futuro?
Me parece delicioso apostar por proyectos así, que me hacen crecer como profesional y mujer. Además, porque me interesa tener una actitud política, y desde el arte, frente a lo que pasa en mi país y en el mundo. Es cómo yo, como Marcela, en nombre propio, voy a colaborar con las situaciones que me preocupan. No creo en ningún político, pero sí creo en la fuerza ciudadana, en la capacidad creativa y en el arte. Creo que lo que puedo hacer, en mi caso, es ver cómo puedo generar empleo, y cómo puedo inspirar a las personas, para que de esa manera nos construyamos unos a otros.

“Idealmente, voy a actuar en todas las obras que produzca, porque soy una actriz que se volvió productora y no al revés”, dice Marcela. Y aclara: “Volverme productora viene de una necesidad artística de contar personajes que tengan algo que comunicar desde mi humanidad hacia el público. Creo que me aburriría solo produciendo y sin poner la carne en el asador”.

Con esa misma convicción, Marcela se ha mantenido alejada de lo que en nuestro medio conocemos como farándula.

¿Por qué?
Me siento parte de los artistas colombianos, pero no me gusta la farandulería, no me gusta el exceso de circo y la payasada. Y respeto a quien quiera ser parte de eso, pero yo me alejo, porque me tomo las cosas más en serio, no tan a la ligera.
Una revisión de sus redes sociales deja ver la cercanía de esta consagrada actriz con otras exitosas mujeres que hacen parte de esa generación de actrices que han trascendido con su trabajo.

¿Quiénes son esas amigas que le ha dejado la actuación?
Son mujeres que conozco hace muchos años y con las que creció una admiración, una lealtad y una hermosísima amistad, donde nos hemos acompañado durante nuestros momentos tristes y nuestros triunfos. Son Juanita Acosta, Cristina Umaña, Patricia Castañeda, Valentina Acosta y Angie Cepeda.


El 2019 traerá para Marcela muchos cambios y acontecimientos importantes. No solo se casará en el mes de febrero, sino que celebrará sus 40 años en marzo.

¿Significa algo llegar a esa edad?
Yo he ido sembrando las bases para llegar a mis 40 años preparada, porque, sí, el tema de la edad es un desafío para la mayoría de la gente. También por eso hago ese tipo de proyectos donde me interesa sembrarme como una mujer adulta ya que la belleza pase a un segundo plano. Quiero vivir mi edad a plenitud porque creo que los 40 es la época en donde, por ejemplo, la sexualidad de la mujer es la más interesante de todas. Y también siento que soy mejor actriz ahora que cuando tenía 20 años; puede que no corra una maratón, pero actúo mejor sobre el escenario y eso es más importante.

Tras 10 meses de relación con el reconocido chef paisa Pedro Fernández, Marcela le dará una nueva oportunidad al amor y se casará en una ceremonia civil en Cartagena en febrero próximo: “Será un ritual íntimo, porque creemos mucho en los rituales, y luego una celebración con nuestras familias y amigos cercanos en una casa que tiene Pedro con sus socios en Tierra Bomba”.

¿Cómo empezó esta historia?
Nos conocimos a través de unas amigas en un almuerzo muy casual; ya nos habíamos visto en redes sociales, yo lo había visto en Instagram y él me había visto a mí y me seguía y ponía muchos likes, pero yo a él no, aunque sí lo miraba frecuentemente porque me gustaban sus mensajes en redes.

Hasta que un día nos presentaron en un almuerzo, nos conocimos y empezamos a salir. Fueron muchas horas de teléfono hablando y ya después empezamos a tener nuestras citas como cualquier pareja. Yo iba a Medellín o él venía a Bogotá”.

¿Y la pedida de mano?
Fue este año en México, en un hotel divino al que me invitó y me organizó un desayuno como a las 8 de la mañana y me sorprendió con una cantante y un hermoso anillo de esmeraldas.

El amor estable y tranquilo que le ofrece su prometido se ve reflejado en la mirada y la alegría que irradia la actriz. Un sentimiento que ahora se ve un poquito empañado por la partida de Emiliano (su único hijo y fruto de su relación con Gregorio Pernía), quien está estudiando teatro en la escuela de Juan Carlos Corazza en Madrid.

¿Cómo se siente al respecto?
Emiliano ha sido mi familia por 18 años y la separación ha sido dura. He llorado mucho, pero también me da mucha emoción por él, porque es el momento de que vaya y vuele tras sus sueños. Emiliano no solo es talentoso, sino un ser humano cálido y excepcional. Yo lo apoyo, pero claro que me da durísimo.

Así, viviendo el pico más alto en su vida profesional, personal y amorosa, Marcela Mar regresa a la escena colombiana, de la que nunca se ha ido, y se prepara para enfrentar el año que viene, que será el del amor verdadero y la consolidación profesional.

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