Han pasado 160 días desde que un cuerpo de investigación de la Fiscalía encontró el cuerpo sin vida de Gamaliel Álvarez, el profesor de Cajicá, enterrado debajo de un muro de concreto instalado en la cocina de su propia casa. Luego de estos meses de duelo, su hermana Enaluz Álvarez le contó a EL TIEMPO lo que ha pasado con la investigación, las dudas que aún quedan por resolver; también la indignación que siente cuando sabe que el presunto asesino de su hermano esta libre y muy cerca, pero sobre todo, que se ha sentido engañada y señalada por la Fiscalía.
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En qué momento se enteran ustedes de que Gamaliel está muerto?
Nosotros nos enteramos cuando se hace la inspección. Hubo una denuncia por desaparición y nos llaman el 26 de noviembre de 2021, sobre las 6:30 de la tarde, nos dicen: ‘necesitamos que vengan a abrir la puerta porque su hermano no aparece hace más o menos 2 meses, nadie sabe nada de él, lo han llamado, lo han buscado, no responde y las respuestas que dan no corresponden con su personalidad, con las cosas que él acostumbraba a decir’; mi vecina es la que me insiste, yo le digo, bueno, listo, ya voy para allá, a ver qué fue lo que pasó realmente.
Antes de que encontraran el cuerpo sin vida dentro de la casa, llevaba desaparecido más o menos 2 meses, ¿qué pasa en ese tiempo?
Realmente él fue visto el 27 de septiembre, se fue a hacer ciclismo con los amigos; fue la última vez que lo vieron. Conocemos que una persona tuvo un diálogo con él en las horas de la tarde, una amiga que también los acompañaba ese día le dijo: ‘no, no puedo, estoy con otras actividades’, y ahí es donde comienza uno a decir ¿qué pasó a partir del 27 y 28 de septiembre?
En esos dos meses, ¿usted se comunicó con su hermano, intentó llamarlo o buscarlo?
No, realmente nosotros cuando nos veíamos solo nos saludábamos. No nos veíamos frecuentemente, cada uno con sus actividades, pero si no nos veíamos normalmente, le preguntaba a la vecina ‘qué hubo, ya vino mi hermana, dígale que venga y me cuenta, con eso me entero en qué anda’, cosas así.
¿Cree que de pronto las autoridades están intentando incriminarla?
Sí lo he pensado porque ellos me decían inicie el juicio de sucesión, hágase cargo de las casas, cobre la plata de su hermano. Yo decía, pero ¿cómo voy a hacer eso? o sea, así no es. En algún momento me preguntaron y dije no, es que aquí lo importante es saber qué realmente fue lo que pasó, claro, tocará mirar quién se pone al frente de las cosas y de los tres ladrillos, que estoy segura no se van a mover de aquí y si lo hacen, pues queda el terreno. Yo no soy Jhonier Leal.
¿La relación de ustedes en general siempre fue así de distante?
En general fuimos distantes. Yo me fui de Cajicá sobre los 20 o 23 años. Yo vivía fuera del país y estaba en mis actividades; ellos vivían aquí con sus cosas y hay veces que las fechas no coincidían. Nos hablábamos por teléfono para cumpleaños, el Día de la Madre, en Navidad, Año Nuevo, pero realmente no era que coincidiéramos. Teníamos una muy buena relación, pero no significaba que porque no estuviéramos todo el tiempo en la casa reunidos y demás, era porque estuviéramos bravos o distanciados.
¿Cómo es ese recorrido hasta que usted se da cuenta de que, en efecto, su hermano está allá enterrado?
Primero, aunque sea mi hermano, irrumpir en una casa no es tan simple como decir yo voy, entro y ya. Además, conociendo a mi hermano con lo serio que era, si uno se metía a su casa, no le iba a gustar. Yo realmente no quería meterme en una situación compleja. Mi esposo hizo la consulta y preguntó ¿aquí hay algo que autorice que podemos ingresar? y alguien, de los investigadores, dice: ‘sí, ya hay una denuncia por desaparición’. Eso es porque alguien ya solicitó una búsqueda.
¿Y usted puso esa denuncia?
No la puse, la pusieron unas amistades de él. A mí tampoco era que me hubiera llamado para alertarme, yo me enteré ese mismo día.
¿En esos dos meses de desaparición no hubo ninguna comunicación que le permitiera saber que su hermano estaba muerto?
Nos veíamos por la calle. Yo dije como él se va a sus festivales de danza, que se pierda un tiempo no es sospechoso. Él era así, en algún momento se iba fuera del país o se iba para la Costa o Boyacá, donde hay familia. Cada uno estaba en sus actividades y no se podía saber qué estaban haciendo los unos y los otros realmente.
Entonces, ustedes ingresan a la escena del crimen y…
Nosotros ingresamos y mi esposo dice: ‘vamos a grabar todo el procedimiento por seguridad de los dos funcionarios, como por seguridad de nosotros’; intentamos entrar y yo lo primero que veo es que no se puede abrir la puerta porque la puerta tiene su truco. El maestro de obra que estaba ahí dice: ‘venga, yo le abro la puerta’, y yo le dije que bueno ‘pues abra la puerta’. Él fue el que efectivamente pudo manipularla, yo no, porque hace mucho rato no vengo a esta casa y desde mi época siempre ha tocado abrirla con maña.
Pero ¿el maestro llega en ese momento, lo llaman o ya estaba acá?
Estaba acá desde antes. Según las declaraciones de los vecinos, él llega y dice: ‘yo tengo un par de llaves’, entonces le dijeron: ‘bueno, vaya a buscar el juego de llaves y abra la puerta a ver qué es lo que está pasando’. Él se fue efectivamente y no trajo las llaves. Luego dijo: ‘la que tiene llaves es la vecina’, ahí fue cuando me buscaron a mí.
El obrero siempre estuvo presenciando toda la situación y de una u otra forma decía que yo no era la hermana porque, según él, yo estaba fuera del país. De hecho, muchas personas pensaron que yo no estaba en Colombia y que no era viable hacer todo el procedimiento por mi ausencia. No me consta, pero eso fue lo que contaron los vecinos.
En una de esas, el agente del CTI dice: ‘hay rastros de sangre’, yo le dije: ‘no, ni idea, ¿qué habrá pasado?’. Yo no puedo dar fe de eso, tocaría preguntarle al maestro de obra que está afuera, o sea, quien puede dar más fe de todas las cosas de Gamaliel es él, no yo.
Cuando a usted le dice el investigador ‘es que hay rastros de sangre’, usted me dice ‘yo me alejo’, pero por instinto, ¿la reacción no sería acercarse a ver qué le habían hecho a su hermano?
No, lo que pasa es que como ya uno ve cosas ya sabe que no se puede tocar nada porque puedo dañar algo. Por eso mismo es que grabamos toda esa parte del procedimiento para tener una evidencia de qué fue lo que se hizo. Digamos que coger, tocar, manipular, hacer, altera todo lo que necesiten para una investigación.
¿Qué encontraron en la parte de atrás de la casa?
Nosotros nos dirigimos hacia la parte de atrás y comenzamos a mirar una construcción en la cocina auxiliar y yo le pregunto al obrero: ‘¿bueno, y cuánto lleva esa construcción ahí?’. Más o menos, me dice, por el tiempo y la distribución un mes. Es decir, llevaba mi hermano un mes ahí metido, ahí me devuelvo en el tiempo y me doy cuenta de que es a finales de octubre cuando Gamaliel ya estaba desaparecido. Luego de eso, los bomberos me dicen que si podían revisar y les dije: ‘sí, revisen. Necesitamos comprobar qué pasó aquí en la casa’. Cuando se inicia la inspección nos damos cuenta de que sale un olor muy feo de esa construcción y es cuando ellos deciden romper.
¿Quién rompió el concreto para verificar lo que había ahí?
El obrero amigo de Gamaliel, él estuvo todo el tiempo y sabía exactamente cómo estaba ubicado el cuerpo de mi hermano y por dónde era que tenía que romper. Eso fue muy extraño para nosotros, pero para las autoridades no.
¿Sabe hace cuánto se conocían su hermano y el obrero?
Yo diría que unos 6 a 7 años, porque él primero fue inquilino mío, luego, cuando salió de mi casa vino a buscar a Gamaliel y él le arrendó una casa que tenía.
¿En algún momento este personaje vivió con su hermano en esta casa?
No sabría decirle, yo lo que sí puedo decirles es que él todavía vive en uno de los inmuebles de mi hermano. Algunas personas dicen que en algún momento vivieron juntos, pero eso a mí no me consta.
¿Cuántos inmuebles tenía su hermano? ¿Estaba esperando algún tipo de herencia?
Tenemos seis casas, tres las administraba él y otras tres yo. No, no hay ninguna herencia de nadie.
¿Tenía algún tipo de relación con alguien que pueda heredar lo que dejó?
No, él tuvo un amor de su vida que se fue de Colombia. Él trató de establecer otras relaciones, pero todas las cosas terminaron.
Si no hay nadie que reclame, la primera heredera de los bienes de Gamaliel sería usted. ¿Ya empezó a administrar su dinero?
No. A mí en este momento lo que me urge realmente es que se esclarezca la situación y ya después veré qué se va a hacer con todos los bienes. ¿Qué es lo que pasa?, esta casa está bajo custodia de la Fiscalía. El inmueble donde presuntamente vive el asesino, ¿qué voy a hacer yo?, me parece un riesgo ir a reclamar cosas, porque nadie me va a asegurar que no me pase algo.
¿Usted cree que hay más personas involucradas?
Sí, y te digo por qué, como aquí estaban al lado haciendo la construcción, había maestros y veían lo que pasaba, por ejemplo, ellos dieron fe de que efectivamente hubo una explosión en el baño y que salió el maestro y dijo: ‘tranquilos, tranquilos, no pasa nada’, el problema es que ya nadie quiere hablar del tema.
REDACCIÓN BOGOTÁ