Más que una troncal / Voy y Vuelvo

Más que una troncal / Voy y Vuelvo

Como se dice en el argot popular: a la carrera séptima le tenían ganas... ganas de pararla.

7ma

Esta es un imagen proyectada de cómo sería la troncal de la carrera 7.ª en el sector del Codito, al norte de la ciudad.

Foto:

Render IDU

Por: Ernesto Cortés Fierro
27 de abril 2019 , 08:00 p.m.

La adjudicación de la troncal de la séptima recibió dos golpes esta semana. La Procuraduría solicitó suspender el proceso hasta no subsanar un tema de armonización con el plan parcial El Pedregal, y un juez pidió lo mismo mientras se aclara el impacto de la obra a los residentes de un edificio en la calle 85.

Aunque la noticia causó revuelo, no hay que extrañarse. Como se dice en el argot popular: a la carrera séptima le tenían ganas... ganas de pararla. Toda clase de recursos se interpusieron para que no se ejecutara: ambientales, patrimoniales, de impacto cultural, de impacto social. Y todos terminaron fallados a favor del IDU. Pero, como en el fútbol, el partido solo se acaba con el pitazo final: a ocho días de la adjudicación de la obra, Procurador y juez acogieron los argumentos de ciudadanos y políticos sagaces que alcanzaron su objetivo. Y en estos temas siempre hay tesis legales para demostrar que son decisiones que se adoptan en beneficio de la ciudad. Nada que pelear.

Seguramente hay ciudadanos en el sur y el occidente de la ciudad inconformes con muchas cosas. Pero allá no existen apellidos, ni medios ni vías insignias como la séptima que merezcan la atención de los órganos de control ni de los jueces. Excepto cuando se agarran a golpes con la Policía. La séptima, en cambio, es atractiva porque residen los influenciadores del país, porque todo se puede magnificar, porque allá está el vecino que una vez dijo que el TransMilenio de la séptima “lo que busca es traernos a la chusma de Usaquén” o la señora que aseguró: “Si con TransMilenio mi empleada llega más temprano, pues que lo hagan”, y cosas por el estilo. Y están los que simplemente no soportan que durante tres años vayan a tener una obra al frente. Eso es todo.

Uno puede estar de acuerdo o no con que los articulados rueden por la séptima, por las razones que sean. Incluso, porque no es una obra prioritaria. Eso es válido. Pero la troncal es también un proyecto para los que no tienen voz, ni poder ni plata para mejorar su movilidad. Las dos razones que se aducen para frenar una obra de 2,4 billones de pesos son subsanables sin que se tenga que paralizar la adjudicación.

Aquí solemos condenar antes de tiempo. Hubo oposición férrea a la construcción de la avenida Circunvalar en su momento. ¿Hoy quién osa decir que fue un error? Llovieron críticas cuando TransMilenio se concibió, ni siquiera los bancos prestaron plata, y ahí está 20 años después. Pese a la incultura ciudadana y el abandono de dos décadas, sigue siendo el transporte público más eficaz de Bogotá. Duélale a quien le duela.

Con la séptima sucede lo mismo; hay quienes condenan el proyecto por mero interés particular, porque les parece que es mejor dejar todo como está. Pero ¿quién piensa en las mujeres de Soacha que trabajan en el norte y deben levantarse a las 3 de la mañana? ¿Quién, en los que viven en los barrios extremos de Usaquén y deben ir al centro? ¿En los estudiantes que a diario se juegan la vida en bicicletas desafiando el tráfico? No hablamos de los vecinos de la 72 a la 127, sino de los de más allá y de los que vendrán en el futuro.

Guardo por el Procurador respeto y admiración desde los tiempos de la séptima papeleta. Seguramente obra guiado por un interés genuino. Y al juez, por supuesto que hay que entenderlo y acatarlo en sus decisiones. Ojalá ambos tengan en consideración que las razones que se exponen en este caso no se comparan a otras inquietudes de hondo calado legal ya resueltas. La séptima es la obra más auscultada que yo recuerde, y en parte por las lecciones que dejó el robo de la troncal de la calle 26.

No obstante, cuando los bogotanos hemos sido testigos del largo proceso que se ha llevado a cabo, incluyendo las marchas en contra de la obra, la justicia debe reparar también en las consecuencias que acarrearía su parálisis.

Para esta vía se ha propuesto de todo: metro, tranvía, corredor ambiental, TransMilenio ligero, TransMilenio robusto. Y nunca se salió con nada. Ahora que tiene recursos asegurados, diseños asegurados, proponentes asegurados y ciudadanos, universidades y fundaciones que la apoyan, un juez será quien decide su futuro. Vea, pues.

¿Es mi impresión o…
se equivoca la Alcaldía al permitir que se instalen vallas publicitarias que promueven medios ilegales como los mototaxis Picap?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
EDITOR JEFE DE EL TIEMPO
En Twitter: @ernestocortes28

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