La retórica de la crisis / Voy y vuelvo

La retórica de la crisis / Voy y vuelvo

Pese al pesimismo reinante, se debe invitar a la ciudadanía a luchar por una causa llamada Bogotá.

BOGOTÁ

Bogotá es una de las ciudades mas atractivas del país para inversionistas y emprendedores.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Por: Ernesto Cortés Fierro
30 de marzo 2019 , 08:00 p.m.

Las reflexiones con los jóvenes de hoy dan para todo. Informados como están –a punta de memes y redes sociales–, sus opiniones por lo general suelen emanar de lo que se dice en 240 caracteres y muy poco de los análisis de textos y lecturas de periódicos o de escuchar debates en vivo, con voces autorizadas o producto de los eventos académicos que promueven las mismas universidades y colegios. Y eso es algo que las nuevas generaciones no pueden permitirse: perder la capacidad de debatir serenamente y con argumentos.

Sobre estos asuntos estuvimos justamente hablando esta semana con muchachos de la Universidad Javeriana. Primero fue la Corte y los posibles límites a lo que se dice en redes. Después, sobre las objeciones a la JEP y dentro de poco lo haremos con la minga indígena y con los avatares de la ciudad.

La retórica es quizá una de las enseñanzas más importantes que nos dejó Aristóteles para construir opinión y persuadir audiencias, pero sobre todo para hacerlo con estética. Según esas mismas enseñanzas, el uso de las palabras es primordial, la forma como se expresan, los énfasis que se ponen y la emoción que se transmite. Era tal el valor que le daba a la retórica que la consideraba un arte para quienes se adentraban en ella.

En nuestros tiempos ya no es tan así. La retórica ha adquirido un sentido muy distinto y se suele apelar a ella no tanto para convencer como para conducir a la sociedad hacia escenarios catastróficos. Hay poca retórica de lo bueno, lo positivo, lo esperanzador. Los políticos lo saben y entienden que una retórica de la guerra, la violencia, el desgobierno es más efectiva porque genera emociones de forma exprés gracias a las redes. Hoy la retórica –presente en nuestro quehacer diario– suele estar de manifiesto para distorsionar la realidad, tergiversarla y construir una nueva fundada en verdades a medias, hechos sugeridos o mentiras abiertas. Las partes enfrentadas por la JEP la utilizan de forma magistral. Los enemigos de la administración también.

Hay muchas cosas que en Bogotá no van bien. Los noticieros nos lo recuerdan a diario con su dosis de videos de crímenes atroces –otra forma de retórica–; nos lo refriegan los políticos de cualquier partido y la misma gente en los micrófonos que se les abren para que reclamen. Y tienen razón: la calidad del aire nos tiene en emergencia, el tráfico nos desespera, el crimen nos agobia. Todo es cierto, ¿para qué negarlo?

Pero, caramba, algo bueno habremos de tener. Bogotá es capital de emprendedores, de jóvenes que se hacen a pulso; no vamos a ningún abismo. El año pasado tuvimos casi 13 millones de turistas y TransMiCable ya es uno de sus referentes. Unesco nos rotuló como ciudad de la música ante el mundo. Somos el indicador de país a la hora de atraer inversión. 145.000 empresas se crearon el año pasado aquí, donde también tienen asiento el 50% de las más grandes de Colombia.

Hago estas reflexiones porque ando escuchando a los candidatos –expertos en retórica– pintar más pesimismo que optimismo. Dios quiera que quien gane la Alcaldía resuelva problemas serios y graves que tenemos, pero, por favor, si van a gobernar la ciudad donde han encontrado la oportunidad de sus vidas, no estaría de más que también ofrecieran algo de esperanza.

Y aplica también para nosotros como ciudadanos. Lo fácil siempre será darles prioridad a las malas noticias; lo difícil, construir una retórica que invite, promueva, aliente a actuar en pro de una causa que se llama Bogotá. Como decía Marina Liaño sobre estos temas: una cosa es usar la retórica para distorsionar la realidad y otra para contarla con convicción. Bien diferentes.

¿Es mi impresión o... Mintransporte no ha dicho ni pío con aquello de los camiones que contaminan en Bogotá?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
En Twitter: @ernestocortes28
erncor@eltiempo.com

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.