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Ladrones en moto / Voy y vuelvo
El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) para motos oscila entre 163.050 y 510.750 pesos según el cilindraje.

El hurto en moto es la tercera modalidad de atraco en Bogotá. Más de 7.000 asaltos se han cometido utilizando este medio, y los ladrones han sido tanto parrilleros como conductores solitarios.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Ladrones en moto / Voy y vuelvo

Son gavillas de hasta tres y cinco motociclistas que rodean a la víctima desprevenida en la calle.

¡Quién lo creyera! Cuando todos nos habíamos olvidado del famoso parrillero que fue bajado de la moto en varios sectores de la ciudad para reducir así el número de atracos en estos aparatos, ahora resulta que el tema vuelve a los titulares a causa de imágenes que muestran de nuevo el accionar de los asaltantes en moto.

Lo grave del asunto es que ya no es el parrillero. Son gavillas de hasta tres y cinco motociclistas que rodean a la víctima o la toman desprevenida en la calle y la despojan de lo que traiga.

El hurto en moto es la tercera modalidad de atraco en Bogotá. Más de 7.000 asaltos se han cometido utilizando este medio, y los ladrones han sido tanto parrilleros como conductores solitarios.

La consecuencia inmediata no es solo esa sensación de impotencia y rabia que se apodera tanto del afectado como de quienes vemos las imágenes –y que multiplican la percepción de inseguridad–, sino la desconfianza que se nos dispara contra el gremio de motociclistas.

Si ya les damos duro por atarvanes, por imprudentes y por la serie de ventajas que tienen, sumarle que también son promotoras de acciones delictivas hace que, injustamente, se señale a un grupo en el que la mayoría de sus propietarios son simplemente trabajadores de bien. Los delincuentes en moto son pocos, pero sus acciones, temerarias y contundentes.

Y va a suceder lo de siempre: que terminarán pagando justos por pecadores. En Cartagena ya extendieron el tiempo de suspensión de los parrilleros en varias zonas de la ciudad; en Cali también hay sitios vedados para la moto con acompañante. En Bogotá ya se empieza a sugerir que vuelvan a bajar al parrillero, pero como ahora son cuatro y cinco los asaltantes que azotan a la gente, entonces se pide que regrese el chaleco reflectivo con el número que identifica la moto. Como antes.

Y yo creo que hay que hacerlo sin demora. Infortunadamente la medida fue derogada hace ya varios años, pero hoy la Alcaldía, junto con autoridades del orden nacional, podrían revivirla apelando para ello a motivaciones de seguridad ciudadana y seguridad vial.

Como dicen los expertos, volver al chaleco no debe verse como un costo adicional para el motociclista, sino como una medida que los protege a ellos y visibiliza al hampón, difícilmente perceptible hoy.

Si es grave que ahora los atracadores decidan actuar como verdaderas pandillas motorizadas, mucho más lo es la desconfianza que se apodera del ciudadano del común. Ya no se puede andar por una calle a cualquier hora del día o esperar frente a una avenida o un centro comercial sin la sensación de que la moto que se aproxima bien pueda tratarse de un asaltante.

Esa es una de las consecuencias nefastas de noticias como estas y de imágenes que se han difundido sin piedad por los noticieros y las redes sociales. Por eso es importante que las autoridades, en especial la Policía, apliquen toda la inteligencia al alcance para desvertebrar estos grupos.

Y, así como los informativos se deleitan con el sinfín de imágenes de este tipo, que también se difundan los operativos en los que se desarticulan las estructuras criminales.

Esta semana, un noticiero no le dio ni un segundo a la toma del barrio Santa Fe, por ejemplo, donde se halló desde trata de personas hasta venta de armas y se capturaron cabecillas dedicados a la extorsión y delincuentes con antecedentes.

No va a ser una tarea fácil cerrarles el paso a los criminales en moto, pero es necesario adoptar todas las acciones legales a la mano. El chaleco y el parrillero son dos que deberían considerarse seriamente.

¿Es mi impresión o... todo el enredo jurídico alrededor de la medida cautelar que se le cayó al senador Petro bien podría terminar catapultándolo?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
En Twitter: @ernestocortes28

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