Señor juez / Voy y vuelvo

Señor juez / Voy y vuelvo

Usted, señor juez, dejó esta semana a doce ladrones de bicicletas confesos libres de prisión.

Los Pablitos

La Policía de Bogotá y la Fiscalía, desarticularon la banda criminal Los Pablitos, dedicada al robo de bicicletas en la ciudad.

Foto:

Policía de Bogotá

06 de octubre 2018 , 09:00 p.m.

Usted no conoce a esta familia, pero se la quiero presentar. Ella, Luz Marina, 58 años, es la madre abnegada y trabajadora cuya misión en la vida ha sido sacar adelante a sus tres hijos. A todos los crió sin lujos, pero con decencia, amor y comprensión, en el populoso sector de Bosa, al lado de su esposo, Germán, de 65.

La hija de Luz Marina y Germán se llamaba Diana Patricia. Tenía 36 años. Vivaz, alegre, extrovertida. Por cosas de la vida y el amor quedó embarazada a los 16, tuvo dos hijos, hoy de 15 y 19, que eran su vida. Jamás se dio por vencida, esa palabra no existía en su diccionario. Como pudo, sacó adelante un grado de educación física y alto rendimiento en el Sena.

La vida de esta familia, señor juez, transcurría como la de cualquier otra: con necesidades y angustias, pero con optimismo. Y era tal ese optimismo que Diana solía repetirle a su madre que todo el mundo debería dedicarse a lo que ella se dedicaba: a hacer feliz a la gente.

Cada domingo, la joven era esperada por decenas de personas en la recreovía para hacer con ellos una rutina que los sacara del estrés de la ciudad. Cristian, el hijo de 19, hoy espera poder entrar a la Universidad Nacional. Quiere ser arquitecto, sería el primero en obtener un grado en la pequeña familia.

Yo entiendo, señor juez, que usted aplicó la ley, pero qué difícil resulta aceptar tal decisión

Señor juez, la paz de esta familia se rompió el pasado 20 de septiembre, a plena luz del día, cuando camino a su casa Diana fue interceptada por un sujeto que le disparó para robarle su bici, el medio que solía utilizar para sus desplazamientos. La asesinó. A sangre fría. Todo por una bici.

La noticia recorrió el hogar, la calle, los colegios que visitó la última vez y se regó como pólvora por periódicos y redes sociales.

Hay quienes arriesgan su vida y se hacen matar por colarse en TransMilenio, pero otros, señor juez, encuentran la muerte sin pretenderla y cuando más enamorados están de la vida, como Diana.

Usted, señor juez, dejó esta semana a doce ladrones de bicicletas confesos libres de prisión. Terrible coincidencia. Había que verlos, sonrientes y haciendo señales de victoria ante las cámaras porque habían conseguido la casa por cárcel. Dicen las autoridades que seis meses tardaron para desarticular la banda, a la que le achacan el hurto de 200 bicicletas.

Yo entiendo, señor juez, que usted aplicó la ley, pero qué difícil resulta aceptar tal decisión. Como no la aceptan muchísimos ciudadanos que no se resignan a que sigan en aumento los robos y los asesinatos de ciclistas. Son mafias organizadas que están acabando con la vida de personas de bien.

¿Sabe usted, señor juez, qué pueden estar pensando Luz Marina, Germán o Cristian? En la mañana que usted dictó sentencia de casa por cárcel contra estos sujetos, Luz Marina me dijo algo conmovedor: “Ojalá que la muerte de mi hija sirva para que a otros no les pase lo mismo”.

Pocas horas después, ella se enteró de su decisión. ¿Qué se le puede decir a esta madre? ¿Qué a sus hijos? ¿Qué a quienes siempre han creído que al menos el castigo ejemplar puede soslayar en algo el dolor que produce un crimen?

Las leyes se respetan y las decisiones de los jueces se acatan, es verdad. ¿Y dónde está la ley que ampara a las víctimas? Le insisto: a veces resulta difícil comprender nuestro sistema legal, pero es su decisión y la de esta familia conformarse con que así sea.

Señor juez, a quienes hemos seguido esta historia de cerca, como deberíamos seguir todas las historias en las que la vida se hace trizas, solo nos queda la esperanza de que los criminales no regresen a sus andanzas y que quienes se convierten en sus cómplices, así sea porque compran una bicicleta robada, reciban todo el peso de la ley, ese que pareció no sentirse con su decisión de esta semana.

¿Es mi impresión o... la llamada recuperación del espacio público en Plaza Imperial se convirtió en un traslado del problema a otras zonas del sector?


ERNESTO CORTÉS FIERRO
erncor@eltiempo.com
En Twitter: @ernestocortes28

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.