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Villa Adelaida, la histórica casona que volvió a nacer en Bogotá
Villa Adelaida, la histórica casona que volvió a nacer en Bogotá

Villa Adelaida está ubicada entre las calles 70 y 70A de la carrera 7.ª a la 5.ª.

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Milton Díaz

Villa Adelaida, la histórica casona que volvió a nacer en Bogotá

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Milton Díaz

Recorrido con el arquitecto a cargo de la restauración. Trabajos terminan en diciembre.

Villa Adelaida, con 100 años de historia, hoy está más viva que nunca. Era una paciente en estado de coma, enferma en sus entrañas y con múltiples traumatismos, pero hoy está recuperada. Esta es la forma en la que el arquitecto proyectista Rodolfo Ulloa Vergara, a cargo de su restauración, y un equipo impecable de profesionales explican lo que fue semejante proeza. Esta casa no es solo una joya de la arquitectura, sino el recinto de importantes personalidades de la historia del país. “Es una casa biográfica”, dice Ulloa.

Fue diseñada por Pablo de la Cruz, un arquitecto e ingeniero de principios del siglo XX, egresado de la Universidad de Antioquia y de la Universidad de Chile, un visionario que fijó su obra en Bogotá como quien pinta un lienzo en Chapinero, para esa época, zona rural.

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Solo basta con entrar a la casa para sentirse sumergido en otra época de la historia, para quedar extasiado. “La buena arquitectura no se explica, se siente”, dijo el experto mientras hacíamos el recorrido por la iluminada casa en la que, ubicados en cualquier punto, se puede divisar múltiples espacios de la misma sin hacer el mayor esfuerzo. “El diseñador fue un visionario sin lugar a dudas”, dijo Ulloa. Pero además de lo arquitectónico, imposible de contar en una sola nota, está la historia bogotana escrita en sus paredes.

Techos

Hasta los techos fueron reforzados con las mejores técnicas.

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Milton Díaz

Sin duda, que Villa Adelaida haya sido habitada por Agustín Nieto Caballero, escritor, educador, psicólogo, filósofo y abogado colombiano, fundador de los colegios Gimnasio Moderno y Femenino, marcó parte de las glorias de esta casa de techos altos y grandes ventanales.

Hoy, la biblioteca en la que leyó tantos textos y escribió sus proezas para llevar la educación a otro nivel está completamente restaurada.

Allí vivió son su esposa Adelaida Cano y sus hijos. En aquella época, Bogotá también confrontaba problemas de salud por enfermedades que azotaban a la población. “Había fiebre tifoidea, gripe española, muchas enfermedades contagiosas”. Y hasta en eso esta casa fue visionaria. Pudimos ver en el recorrido cómo había una habitación especialmente diseñada para que los enfermos adultos o niños llevaran a cabo las cuarentenas, contiguo a un salón de juegos, mientras el resto de la familia los divisaba sin problemas. Los espacios fueron diseñados para que eso fuera posible.

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Agustín Nieto Caballero sin duda la disfrutó. Llevaba a sus alumnos a las huertas de la casa, a jugar con los árboles frutales y los animales ubicados en la parte trasera de la casa, en donde hoy hay un parqueadero.

Esta vivienda de 1.450 m² también fue habitada por la familia Camacho hasta los años 80. Luego devino otra época en donde se escribió otra parte de la historia bogotana . Allí funcionó Barón Club Internacional, visitado por la bohemia bogotana. “Venía gente de la televisión, del cine, gente creativa de la publicidad”, dijo Ulloa. Y como olvidarlo, en el sótano estuvo La Cueva, una célebre discoteca que se hizo famosa por la presencia de Jimmy Salcedo, cantante, pianista, director de orquesta, humorista y presentador de televisión colombiano. Allí deleitó al público en compañía de talentosas bailarinas de la época.

Biblioteca
escaleras

Años después esta época también culminó y la casa fue tomada por los dueños del restaurante el Gran Vatel, que antes de llegar a Villa Adelaida estaba en el centro de la ciudad. Fue también una buena época cuando las familias del sector le cogieron cariño y generaron apego a esta casa. Celebraban bodas, cumpleaños, bienvenidas y además era el sitio predilecto para un almuerzo o una cena.

Pero ciclos que terminan no solo dejan glorias, también algunos estragos y ya la casa tenía muchas modificaciones que le iban quitando brillo a su estructura original. Pronto quedó deshabitada, en la década de los 90, la misma época en la que Ulloa fue llamado para realizar un levantamiento arquitectónico y, sin pensarlo, iniciar el proyecto más importante de su vida: sacar de las ruinas a Villa Adelaida; eso sí, con varios tropiezos que demoraron la causa y sorteando con las especulaciones que surgieron sobre el futuro de la casa.

Biblioteca

La biblioteca de Villa Adelaida fue uno de los espacios más apreciados por Agustín Nieto Caballero.

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Archivo particular

La primera de estas fue que sería demolida para construir en el terreno un centro comercial. “Imposible, es muy angosto. De hecho, la intención siempre fue restaurar la casa”. Hoy, lo que blinda todo este proceso es un Plan Especial de Manejo y Protección que no sirve solo para conseguir recursos para rescatar bienes de interés cultural sino para garantizar su sostenibilidad. “Una restauración se hace con dinero y se mantiene con dinero”.

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Hoy en día, el 60 por ciento de la casa es propiedad del Estado y el 40 por ciento restante, de privados. La restauración se logró por el dinero que proviene del arriendo del parqueadero que funciona en la parte trasera de la casa.

Sacarla de las ruinas no fue fácil. Se tuvieron que reforzar todos sus cimientos con concreto, reconstruir pisos de madera que estaban podridos, sacar toneladas de escombros, buscar quien hiciera pisos iguales a los originales, hacer pruebas de color, salvar árboles y estructuras envejecidas y mil cosas más. Eso sí, fue maravilloso contar con la ayuda de la señora Gloria Nieto de Arias, la hija menor de Agustín Nieto Caballero, pues aportó datos y fotografías de la casa en su estado original. Ella será invitada especial a su inauguración, también el equipo de trabajo y los vecinos.

Gracias a los profesionales, todos glorias de la arquitectura y la ingeniería y artesanos que con sus manos recuperaron la carpintería, las paredes y las esculturas de arte de Villa Adelaida, esta salió de la unidad de cuidados intensivos. En la fase de restauración se han invertido unos 6.000 millones de pesos. Esperan la llegada de un vitral para culminar la obra en diciembre. El próximo año, a la luz de las transformaciones sociales a causa de la pandemia, comenzará otra parte de la historia de esa casa para definir cuál será su uso, que se espera sea cultural.

El arquitecto Ulloa no puede estar más orgulloso. “Yo nunca había participado en una obra cargada de tanto simbolismo, es un libro abierto. La armonía era un compromiso de las escuelas de arquitectura, esta casa lo tiene todo”.

Hoy otra vez se despertó el orgullo bogotano al ver esta casa en pie. Hasta un habitante de la calle de los que entraban por las rendijas de la casona deteriorada pasó por en frente en estos días y dijo: “Uy, yo dormí ahí”.

CAROL MALAVER
SUBEDITORA BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com si quiere que contemos la historia de algún lugar de Bogotá 

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