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10 claves para hacer una ciudad a la medida de los niños
CIUDAD DE LOS NIÑOS

Bogotá ya está implementando proyectos pensados en los niños desde las secretarías de Hábitat y Movilidad.

Foto:

Cortesía Secretaría de Hábitat.

10 claves para hacer una ciudad a la medida de los niños

Nacto lanzó ‘Diseñar calles para niños’, una guía para adaptar espacios para menores y cuidadores.

Si una ciudad se planeara desde los ojos y las necesidades de un niño, seguramente sería más amigable y segura para todos. Esto es lo que refleja la más reciente guía ‘Diseñar calles para niños’, elaborada y publicada por la Asociación Nacional de Funcionarios de Transporte de la Ciudad (Nacto).

Este documento, de 216 páginas y de descarga gratuita en PDF a través de www.nacto.org, contiene un robusto marco teórico transformado en cifras, infografías y textos cortos que dan cuenta de la importancia de pensar las ciudades para los más pequeños. También incluye planos, diseños y apartes más técnicos que indican cómo se pueden adaptar espacios en la ciudad seguros e incluyentes para la infancia y para las personas involucradas en su cuidado (como mujeres y adultos mayores). Y, finalmente, destaca 48 ejemplos de ciudades que ya dieron el paso hacia esa forma de planeación urbana.

(Le recomendamos: ‘Las ciudades le han dado la espalda a la infancia’)


En Colombia, de hecho, se destacan los casos de Bogotá y Medellín. En la capital, la teoría se materializa en los planes de intervención y mejoramiento de entornos llamado ‘Calles mágicas para los niños’, de la Secretaría de Hábitat, que ya hizo un primer piloto en el barrio Belén (La Candelaria). Se trató de una intervención con pintura sobre la vía que quedó libre de carros, para pintar juegos como la rayuela. El objetivo era recuperar la confianza de niños y padres para usar la calle.

También son destacables proyectos de la Secretaría de Movilidad, algunos en alianza con Bloomberg Philanthropies Initiative for Global Road Safety, como ‘Al colegio en bici’, ‘Ciempiés niños primero’ (dos estrategias para que los niños de colegios públicos lleguen a clase) y las plazoletas que pacifican el tránsito y les devuelven el espacio público a los peatones.

(Le puede interesar: Bogotá se reta para ser una ciudad segura para las mujeres).

Este es uno de los principios mencionado por Janette Sadik-Khan, directora de Bloomberg Associates y una de las autoras de la guía: “Las calles no fueron construidas con los niños en mente. Fueron diseñadas para carros con grandes avenidas y poco espacio para la vida humana. Padres y cuidadore les enseñan a los niños que las calles son lugares peligrosos que deben ser evitados”, escribe Sadik-Khan en el prólogo del libro.

A continuación, EL TIEMPO cita las 10 acciones claves para mejorar las calles para los niños expuestas en la guía. Además, habló con Skye Duncan, directora del ‘Global Designing Cities Initiative’, de la Nacto, otra de las autoras del documento y un referente mundial en este tema.
(Lea también: Lo que le falta a Bogotá para ser una ciudad de 15 minutos)

Pensar desde los 95 centímetros

Significa pensar en distintos tipos de niños:

Menores de seis meses:
son cargados en brazos o en coches. Necesitan buena infraestructura peatonal.

De tres a cinco años: pueden estar jugando en el espacio público con supervisión.

De cinco a ocho años: ganan independencia y comienzan a estar solos en las calles.
Adolescentes: comparten con amigos caminando, en bici o en transporte público.(Vea también: Carros vs. Bicicletas: un nuevo pulso en Bogotá)

Desincentivar uso de carro privado

Alrededor de 127.000 niños menores de cinco años mueren cada año por la contaminación del aire y una de sus fuentes son los vehículos. Nacto indica que los pequeños inhalan de tres a cinco veces más aire en relación con su peso que los adultos, lo que los pone más en riesgo. Además, el tráfico y el ruido son factores de ansiedad para ellos. La Nacto recomienda pensar en la redistribución de espacios para los actores viales, limitar el acceso vehicular en zonas residenciales y repensar el parqueo.

Aumentar confianza en tránsito

Para ampliar en este punto, se recomienda consultar la ‘Guía de diseño de calles de tránsito’, también de la Nacto y de libre descarga en internet. El paradigma apunta a crear espacios dignos para la movilidad y para permanecer. Esto se hace optimizando el espacio público, los paraderos y las vías para los distintos tipo de medios; pensando en todos los públicos y no solo en los conductores de carros privados; evitando que el tráfico crezca a la par del desarrollo económico; y garantizando la seguridad vial.

Proveer espacios para la bicicleta

Los niños deben poder andar en triciclos, bicicletas, patines y patinetas en entornos seguros. En este punto son claves las ciclorrutas segregadas y protegidas y las calles de bajas velocidades y baja presencia de vehículos: para eso se recomiendan espacios de 2,2 a 3 metros de ancho, para que los padre puedan llevar al lado a sus hijos. También toman un papel relevante los sistemas de bicicletas compartidas: en Fortaleza (Brasil), incluso, se creó un sistema especial de renta de bicicletas para niños. (Le recomendamos: 10 claves para usar la bicicleta en tiempos de coronavirus)

Al colegio en bici

Al Colegio en Bici

Foto:

Secretaría de Educación

Priorizar la infancia en políticas  públicas

La Nacto advierte que la planeación urbana para niños no se trata solo de proyectos pequeños, sino de políticas públicas a gran escala. Esto implica hacer ajustes en la política local, regional y nacional que tengan en cuenta elementos como planes de movilidad escolar, estímulos para que la propiedad privada se involucre en espacios amigables para los niños, la movilidad para el cuidado (que no funciona en las horas pico usuales y requiere rutas distintas) y la seguridad personal.

(Le puede interesar: Qué es el urbanismo feminista y qué propone para las ciudades)

Construir aceras accesibles, amplias y de calidad

La acera es el espacio de movilidad por excelencia de niños y cuidadores. Para que sea de calidad debe:

- Tener el camino despejado, sin obstáculos ni daños.

- Incluir mobiliario urbano: cuidadores como adultos mayores y embarazadas requieren de un espac io para descansar.

- Rampas: son claves en los cruces y en los cambios de nivel para los coches de bebé o personas en silla de ruedas.

- Fachadas ‘interesantes’: para proveer estímulos visuales durante el recorrido.

(Además: ¿Quitar puentes peatonales?, la nueva pregunta urbana)

Agregar espacios para el juego y el aprendizaje

“El cerebro de un niño crea más de un millón de conexiones cerebrales cada segundo. Experiencias tempranas, particularmente desde los tres años, influyen en qué conexiones se refuerzan”, dice Nacto en la guía y llama la atención sobre la importancia de crear experiencias y estímulos en el espacio público.

Esto incluye usar imágenes, patrones y colores en la vía; elementos que inviten a leer, escuchar, hablar y hasta hacer operaciones matemáticas; darles contacto con naturaleza y diversas texturas.

Calles Mágicas

Calles Mágicas, piloto en el barrio Belén

Foto:

Secretaría de Hábitat

Mejorar los cruces peatonales

Los niños y sus cuidadores pueden moverse más despacio y, en los cruces, son más vulnerables al ser difíciles de ver por su estatura.

La Nacto invita a preferir las intersecciones más cortas (quizá con islas de refugio), aumentar el número de cruces en zonas altamente peatonales, utilizar elementos de disminución de velocidad, hacer señalización legible, ubicar rampas y prohibir el parqueo en puntos de cruce para evitar que los niños no sean vistos.

Bajarle a la velocidad vial

Cada año en el mundo mueren 500 niños por accidentes de tránsito. Para prevenir esto, Nacto llama a reducir las velocidades viales a 30 kilómetros por hora (y de 10 y 20 kilómetros por hora en calles pequeñas), con algunas excepciones para avenidas.Mucho de esto, dice la asociación, se puede corregir desde el diseño: reduciendo el tamaño del espacio destinado a los vehículos, señalización, entre otros. Todo se debe monitorear con datos.

(Lea: Bogotá se ahorró 12 millones de dólares al bajar la velocidad vial)

Agregar árboles y paisaje

La ‘infraestructura verde’ protege a los peatones de contaminantes y crea zonas frescas. Además, se demuestra que la presencia y el contacto con plantas estimula el cerebro de los niños. Se recomienda escoger especímenes que estén a su altura (95 centímetros, promedio), que no sean tóxicas ni con espinas, que atraigan especies como aves e insectos y permitir que los menores toquen las plantas con respeto. También son bienvenidos los ‘hoteles de insectos’.

Fortaleza, Brasil - Urbanismo táctico

Fortaleza, Brasil - Urbanismo táctico

Foto:

Alcaldía de Fortaleza

5 preguntas a Skye Duncan, coautora de la guía y directora del ‘Global Designing Cities Initiative’
Skye Duncan

Skye Duncan es diseñadora urbana y asesora de proyectos.

Foto:

Archivo particular.

¿Qué factores de estrés o de temor puede haber para los niños en las ciudades?

Dependiendo del contexto de la calle puede haber factores como ruido, tráfico rápido, aglomeraciones, la seguridad personal o la ansiedad al cruzar una calle. Y aunque afecten a todos los niños, pueden ser especialmente fuertes para los de bajos ingresos.

Cada uno de estos factores puede tener efectos a largo plazo, y cada uno puede ser causado (o potenciado) por un diseño que prioriza los carros sobre la gente y los medios de transporte sostenible.

Pero así como el ‘diseño vial pobre’ puede herirlos, el diseño mejorado puede protegerlos, mejorar su salud e inspirarlos para aprender.

Cada uno de estos factores puede tener efectos a largo plazo, y cada uno puede ser causado (o potenciado) por un diseño que prioriza los carros sobre la gente y los medios de transporte sostenible

¿Cómo incorporar el juego? ¿Se trata solo de parques o hay otras opciones?

Las calles pueden ofrecer oportunidades increíbles para jugar y aprender, y cuando están diseñadas con esto en mente –bien sea con texturas, materiales, pavimentos, plantas, colores, luz y otros elementos interactivos– motivas los viajes diarios y refuerzan lo que los niños aprenden en métodos ‘formales’. Dada la naturaleza interactiva de estos elementos, sería interesante involucrar a los niños y las comunidades en el diseño de sus calles.

Es considerar no solo la base plana de la calle, sino las superficies verticales en equinas y fachadas, el área sobre la cabeza y los puntos de pausa (como las bancas o las tiendas). Identifique locaciones cerca de escuelas, centros de cuidado, tiendas y parques y extienda esos espacios públicos a la calle. Es reclamar espacio donde sea posible.

Barrio Inglés

Programa Plazoletas Bogotá, Barrio Inglés (Rafael Uribe Uribe).

Foto:

Alcaldía de Bogotá

Como vecino, comerciante o residente..., ¿qué puedo hacer para que la calle sea apta y segura para ellos?

Como dueño de un local, hay pequeños gestos como poner un aviso de ‘child friendly’ y ofrecer acceso al baño, a agua o llamadas telefónicas. Como vecino, puede hacer su calle más acogedora plantando flores, pintando juegos de niños en la acera o en su garaje o instalar una banca.

¿Qué esfuerzos adicionales deben hacer las ciudades latinoamericanas? Hay más retos en seguridad vial y personal...

Diseñar calles para niños va más allá de transformaciones viales o eventos temporales: debe ser un esfuerzo comprensivo, sostenible y de largo plazo. Hay que pensar cómo el movimiento de los niños y sus cuidadores es distinto de los otros. El cambio es duro, pero se empieza con un solo paso... lo importante es actuar, y actuar ya.

¿Bogotá ha entendido el concepto de planeación urbana para niños y cuidadores?

Ha hecho un excelente trabajo incorporando las necesidades de los niños en el diseño urbano, programas y políticas (incluyendo la ‘Visión cero’). En la guía destacamos el programa ‘Niños primero’, que apunta a mejorar sus viajes a la escuela como peatones, ciclistas y pasajeros de vehículos.

Ha sido un trabajo impresionante hasta el momento, pero queda un largo camino.

ANA PUENTES
En Twitter: @soypuentes

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